Ha sido el atentado más grave cometido en la capital de Irak, Bagdad. Con 200 muertos y 213 heridos, hasta el momento, el mundo occidental ha mostrado escaso interés por esta masacre que la considera dentro del contexto de violencia que vive el país.

En una semana, Estambul, Dacca y Bagdad han sido objetivos del ISIS que parece querer demostrar, de esta manera, que no han sido derrotados a pesar de que en Irak, Siria y Libia, los ejércitos nacionales han reconquistado poblaciones estratégicas en manos del Estado Islámico. Un aeropuerto, un restaurante, y una heladería han sido los objetivos donde lo que se han masacrado han sido civiles.

Aún así, las cancillerías occidentales y, sobre todo los medios de comunicación, no han estado a la altura de las circunstancias salvo en el caso de Turquía, donde se ha avisado que es un “país perteneciente a la OTAN”. Un aviso que significa una seria amenaza contra el ISIS, un objetivo para el que los miembros de la Alianza Atlántica podrían utilizar toda clase de medios contundentes. El silencio es revelador.

Los medios de comunicación no han reparado en que estos atentados han causado más muertes que, por ejemplo, el de París de noviembre pasado, que tanta relevancia se dio. Lo mismo ocurrió con la matanza de Orlando donde se pudo comprobar, al final, que el autor material no tenía vinculaciones directas con el terrorismo islámico a pesar de mostrarse simpatizante del movimiento. Y son varias organizaciones no gubernamentales las que están denunciado “el silencio” de las autoridades internacionales ante este tipo de masacres. El obispo auxiliar de Bagdad, Shlemon Warduni, recriminó, hace unos años, a Estados Unidos y a Europa su “silencio” ante los ataques concretos contra las minorías cristianas.

La postura, desde entonces, no ha variado. Algo sí. Los objetivos civiles no sólo son de creencias cristianas. Mueren musulmanes también, y esto empieza a preocupar a los gobiernos árabes de corte moderado aunque, tal y como están, poco pueden hacer más que, como por ejemplo Arabia Saudí, mandar caza bombarderos a los países donde se cree que albergan y entrenan a los asesinos yihadistas.

Arabia Saudí está pagando cara su alineación con Occidente contra el ISIS. Un muerto y dos heridos es el balance del último atentado cometido cerca del consulado de los Estados Unidos cerca de la localidad costera de Yeda.

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