La propuesta de reforma electoral anunciada el sábado por el líder de Ciudadanos, Albert Rivera, no ha sido bien recibida por PNV y ERC que han cargado contra sus intenciones. El líder de los naranjas propone que los partidos sin alcance estatal solo puedan estar presentes en el Congreso si superan el 3% de los votos del total de España.

En lo que parece un intento por vetar a los partidos independentistas catalanes y las formaciones vascas, se ha convertido en un escenario para arremeter contra Albert Rivera. Desde Sergi Sabriá, presidente del grupo parlamentario de ERC que señala que “una reforma sin nacionalistas dejaría a Rivera claramente fuera del Congreso”, hasta las palabras del PNV que consideran que “es una apuesta por destruir la convivencia, la pluralidad y la cohesión social”, todos han coincidido en que se trata de una maniobra peligrosa.

Las reacciones no han sido de extrañar, teniendo en cuenta que de ser efectiva la propuesta de Rivera, ERC y el PDECat por si solos no obtendrían ningún representante en la Cámara Baja si nos atenemos a los resultados de las elecciones generales de junio de 2016. Sin embargo, conseguirían entrar si formaran una coalición, una opción que a los partidos nacionalistas vascos (Bildu y PNV), por ejemplo, no les serviría para entrar en el Congreso.

El presidente de Ciudadanos, ha afirmado este lunes que su propuesta tampoco será bien recibida por PP y PSOE ya que les interesa poder seguir pactando con los partidos nacionalistas. Rivera sostiene que actúa para defender “el interés general, no solo el local”, y por eso no comulga con la idea de que “partidos como el PNV, Bildu o ERC, con menos de un 3% de los votos y algunos con menos del 1%, estén tomando todas las decisiones principales sobre los Presupuestos o sobre cambios de gobierno”.

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