Entrevista a Teresa García Fernández

Teniente de Alcalde Ayuntamiento de Sopela , Concejala de Empleo y Promoción Económica

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Sin lugar a dudas no corren tiempos buenos para la lírica en la política de nuestro país y menos desde la gestión de lo cotidiano en el municipalismo con un marco normativo que ha limitado la acción de la política local y con este panorama ¿Cómo dio el paso usted para la participación en política? ¿Vocación o Coincidencia? 

Bueno. Permítame antes de nada que introduzca algún matiz en su pregunta, por favor. Dice usted, creo entender, que no corren buenos tiempos para la política y menos aún para la política local y eso es algo que es verdadero, pero sólo en parte o sólo desde un punto de vista.

Desde hace décadas la política, específicamente la política democrática, ha venido siendo erosionada por la preponderancia de los poderes económicos quedenominamos “los mercados”, donde la lógica democrática se sustituye por la lógica del enriquecimiento. Este escenario puede considerarse malo en la medida en que, entre otras cosas, ha implicado undescrédito corrosivo de la imagen de las personas, las instituciones y la propia función política.

Estos poderes han conseguido manipular lo suficiente la opinión pública y la cultura política de la gente como para conseguir que sus pretensiones triunfen incluso con el aval democrático de los propios ciudadanos, es decir, de sus propias víctimas.

Esto hace que, efectivamente la participación activa en la vida política e institucional sea una labor ingrata pero más necesaria que nunca. En la medida en que los tiempos son “malos para la política”, la participación, el compromiso público, se vuelve más y más necesario. No sé si son malos o buenos tiempos para la política, son sencillamente imprescindibles.

Desde ese convencimiento moral e intelectual de la necesidad de la participación es donde se encuentran los motivos por los que yo decidí presentarme como candidata socialista al Ayuntamiento de Sopela, lo que usted denomina “vocación”.

Desde hace muchísimos años he sido y sigo siendo, sindicalista de la Unión General de Trabajadores. Cuando vine a vivir al País Vasco y el Partido Socialista de Euskadi me propuso ir en la lista de un ayuntamiento abrumadoramente dominado por el sector nacionalista y con predominio del entorno de ETA, no le voy a negar que sintiera un cierto cosquilleo recorrerme la espalda, pero se impuso el razonamiento que acabo de hacerle. Cuando los tiempos y otras circunstancias amenazan la democracia, ése es, justo, el mejor momento para la política.

 

Usted gobierna en coalición con el PNV en el marco de los acuerdos suscritos por el PSE para la gobernalidad en Euskadi ¿Cómo se convive en el día a día con el nacionalismo vasco en la gestión de un gobierno municipal como el de Sopela?

Comenzaré por decirle que esta es mi segunda legislatura en el Ayuntamiento de Sopela. Durante la pasada fui portavoz del Grupo Socialista (éramos dos concejales) y el Equipo de Gobierno Municipal estaba integrado de forma monocolor porBildu (la antigua Batasuna) de manera que tanto PNV como PSE estábamos en la oposición. Esta circunstancia permite que las personas, más allá de las siglas, se vayan conociendo, a base de compartir muchos sinsabores y algún pequeño éxito.

En este sentido, quien hoy ostenta la Alcaldía por el PNV, Gontzal Hermosilla y yo somos, por así decirlo, dos veteranos de la trinchera municipal y más allá de lo pactado por los partidos que, desde luego, cumplo en lo que nos corresponde y exijo con igual firmeza, el Alcalde y yo mantenemos una relación personal respetuosa pero fluida que, sin duda, facilita la gestión del día a día y nos permite, en la medida en que alcancen los recursos, hacer cosas por el bien del pueblo sin necesidad de atenernos estrictamente a un pacto cerrado de legislatura.

Hay cosas que nos unen y otras que nos separan pero las diferencias en las cuestiones ideológicas se solventan con respeto mutuo e intentando llegar a puntos de encuentro.

 

Euskadi siempre ha sido tierra de políticos y políticas de raza, como ve una socialista , mujer y municipalista como usted la política actual de nuestro país 

¡Ja, ja, ja…!

Para mí solo hay una raza: la raza humana y toda la humanidad es política por naturaleza tal como decía Aristóteles. Entiendo que el sentido de su pregunta pone el foco en Euskadi, no porque aquí surjan mejores políticos, o se hagan las cosas mejor. Lo que genera una respuesta política, ejercida por personas que se comprometen a ello, es la existencia de conflictos sociales significativos y en ese sentido ha sido la existencia y la pervivencia del terrorismo de ETA durante tantos años lo que ha hecho que, de manera natural, hayan surgido más personas dispuestas a la brega.

Derrotada ETA, la sociedad vasca es capaz de abordar en su verdadera dimensión otros conflictos. Conflictos importantes, sin duda, que antes quedaban ocultos bajo la ominosa presencia del terror.

Afrontar estos conflictos, como la evidente discrepancia entre nacionalistas y no nacionalistas respecto de la pertenencia misma a España, o la gestión democrática y no discriminatoria de la pluralidad lingüística; resolver de una manera justa la financiación del gasto público, o la construcción de una memoria sobre lo ocurrido que sea veraz, limpia y eficaz para la educación de las futuras generaciones, constituyen retos cuya posición en la agenda política tiene que cambiar enormemente en un escenario “post ETA”.

Además, al desaparecer el terrorismo, afloran todas las cuestiones políticas inherentes a la crisis económica en una sociedad industrial que ha de afrontar el cambio de paradigma económico con todas sus consecuencias. Cambio que, de la manera en que Europa lo está gestionando, genera incertidumbres y perjuicios. Incertidumbres y miedos que, en buena parte de las sociedades de nuestro entorno, están produciendo monstruos, como el sueño de la razón. Nada nos puede hacer pensar que Euskadi sea una isla inmune al totalitarismo etnicista. Nuestro pasado reciente debería, más bien, mantenernos en guardia.

 

Hace apenas un mes Sopela se convirtió en un referente del emprendimiento con la celebración del Sopela Business Market un encuentro de conexión entre inversores y emprendedores ¿Dedónde nace esta iniciativa y en qué consiste? ¿tiene visos de futuro y de nuevas ediciones?

Siempre he tenido gran sensibilidad y preocupación ante los problemas de las personas y, desde luego ante la falta de empleo y la precarización creciente del que existe. Asimismo, esta cuestión se ha manifestado con insistencia como la máxima inquietud de los ciudadanos en la actualidad.

Del análisis y seguimiento continuo de informes y estadísticas en materia laboral entendí que el emprendimiento se revelaba como fuente importante de creación de empleo en ausencia de industrias radicadas en Sopela capaces de generar puestos de trabajo. Además, el desarrollo en Sopela de un programa municipal de Lanzadera de Empleo así lo confirmó. Así se lo trasladé a especialistas en la materia, me ofrecieron la idea de organizar este evento, elaboraron la propuesta y aposté por ello.

 

Sopela, es uno de los municipios con menos desempleo en nuestro país y en el cual la acción del gobierno y de su concejalía se caracteriza por una constante innovación en las políticas generadoras de empleo y de apoyo al emprendimiento ¿Que le queda a Sopela por hacer en políticas de empleo y promoción económica?

Efectivamente, Sopela es uno de los municipios con menor tasa de desempleo en el papel, ronda un 13% pero no es una cifra para alegrarse, ni mucho menos. Para mí, una sola persona desempleada ya es importante así que las aproximadamente ochocientas personas desempleadas son una honda preocupación.

Por ello, al margen de las tradicionales políticas de empleo provenientes de otras instituciones, apostamos por otras más novedosas como las lanzaderas de empleo, programas de mentorización de emprendedores, la apuesta por la cualificación profesional en materias de la cuarta revolución industrial como factor de competitividad de nuestros y nuestras jóvenes, el apoyo a la creación de nuevas empresas y consolidación de las existentes, la apuesta por la innovación, la excelencia… ¡Queda tanto por hacer y son tantas las ganas que no acabaría nunca!

 

Usted es una política diferente, que mantiene su empleo y no trabaja con remuneración económica por su tiempo en la gestión pública ¿no cree que con personas como usted la clase política recuperaría la confianza pérdida en los partidos políticos? 

Yo le agradezco la gentileza de su afirmación, pero no puedo estar de acuerdo con el fundamento de la pregunta.

No me considero una política, ni una persona, “diferente” de nadie.

La inmensa mayoría, en una proporción abrumadora, de cargos públicos mantienen su empleo y dedican a su actividad institucional o partidaria buena parte de su tiempo privado a costa de su ocio o su descanso y a menudo, del tiempo que podrían, o deberían, dedicar a sus familias. En efecto, sólo cuando la actividad institucional es materialmente incompatible con el horario de trabajo, el cargo público local puede obtener la correspondiente licencia laboral (una hora; una mañana, etc.) y en ese sentido, no le quepa duda de que trabajar en la Administración (yo soy funcionaria del Estado desde hace muchos años) es casi un privilegio pues, por lo menos, mi empresa cumple escrupulosamente las leyes en este sentido.

Me consta que, además de estar mal vista, algo que trasluce incluso en su pregunta, la actividad de los cargos públicos es frecuentemente entorpecida por las empresas en las que trabajan. Es la lógica de los mercados y un erróneo concepto de la productividad frente a la lógica de una buena sociedad democrática. Desde luego, es duro matarse a trabajar para ser considerado, además, un vago o un corrupto.

Quisiera añadir que tampoco es cierto, en honor a la verdad, que yo, como los demás cargos municipales, en Sopela o en cualquier ayuntamiento de un país civilizado, no perciba una remuneración económica “por mi tiempo en la gestión pública”pues, precisamente ese tiempo, el dedicado a tareas institucionales “strictu sensu”:como reuniones de Pleno, o Comisiones Municipales, implica el cobro de una dieta de asistencia.

Naturalmente, la preparación de los asuntos, su estudio, su debate con otros miembros del consistorio, etc. es algo, como decía, que corre a cargo de la vida privada del concejal. Llevar los asuntos bien o mal preparados a las reuniones es, pues, algo que queda en el ámbito de la responsabilidad de cada cual. No depende de remuneración alguna.

En todo caso, sepa usted que tampoco me parece mal que quien deba dedicar a la gestión de lo público un tiempo que podríamos denominar “jornada completa” reciba una remuneración estable que verdaderamente le permita esa entrega total a su quehacer público. ¿Qué hay de incorrecto o deshonroso en ello?

Si el ejercicio de las tareas públicas no implicase los correspondientes emolumentos la consecuencia sería la de que solamente las personas ricas y que no necesitasen trabajar para vivir podrían acceder a la dedicación política. Los trabajadores quedaríamos excluidos de facto.

Recuperar, como usted plantea, la confianza pública en eso que se denomina “clase política” pasa por dos requisitos. De un lado, sin lugar a dudas, es necesario un comportamiento ejemplar de quien ostenta una magistratura pública de cualquier clase. Es un gran compromiso y en un sistema democrático, es un honor. Quien recibe la confianza de sus vecinos, de los ciudadanos asume una alta responsabilidad. El otro requisito pasa por el abandono de la demagogia ramplona, hipócrita y fácil. En este sentido los medios de comunicación son quienes tienen una mayor responsabilidad de tratar estos asuntos con rigor, no dejándose llevar de una corriente dominante que no es casual ni desinteresada, como decía. La democracia realmente existente sufre una severa amenaza cultural y política. No verlo, o colaborar a extender su descrédito es un comportamiento suicida.

 

Cambiando de asunto, el próximo 8 de Marzo todo el país volverá a conmemorar el día de la mujer, pero las cifras de muertes por asesinatos machistas siguen en auge y ante esta realidad ¿Que se puede hacer desde el ámbito de la política para poner fin a esta lacra de muerte en España?

Creo que el asunto de los asesinatos machistas es un asunto complejo que suscita controversia entre los jueces.

Aunque el preguntante no lo diga, el “feminicidio” o asesinato por razón de género, es una parte del problema, pero no todo.Veamos,

  • puede haber violencia, coacciones, abusos, etc. que eventualmente TERMINEN en un asesinato.
  • En otros caso, no.
  • Puede haber asesinatos en los que no se detecte un historial previo de abusos, violencias o coacciones. Digamos asesinatos “repentinos”

Cuando el problema de la violencia contra las mujeres es, como vemos, tan complejo, pretender disponer de algún tipo de receta mágica desde la política nada menos que para “ponerle fin” me parecería muy pretencioso e ingenuo por mi parte.

Eso no quiere decir que no hay que hacer nada “desde la política” pero no olvidemos que la esfera de la política institucional es:

  • Hacer normas
  • Programas presupuestarios, es decir políticas públicas.

Y que, tratándose de influir en los comportamientos humanos, a “lo público” se le puede pedir:

  • Prevención basada en la educación desde edades tempranasy campañas de sensibilización
  • Prevención basada en la evitación del riesgo
  • Represión de las conductas dañosas
  • Apoyo a las víctimas
  • Erradicación de la desigualdad entre mujeres y hombres a través de las leyes
  • Programas de empoderamiento de las mujeres

Cruzando estos factores es como saldrían las diferentes políticas.

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