Al cabo de estos años de redefinición del lenguaje, en donde una norma emitida por un ministro de Hacienda recién asumido no perdió tiempo en permitir un blanqueo de fondos de origen incierto u, otro, negó una infracción a los derechos humanos frente a pruebas de vídeo de un ataque a los que intentaron entrar por las playas de Tarajal, mientras se daban a conocer grabaciones comprometidas acerca de operaciones de acoso y derribo a instituciones democráticamente elegidas. Todo, sin mencionar la cascada de eufemismos utilizados para disimular las corruptelas partidarias. Son demasiadas confusiones. Tal vez por ello me esfuerce en definir los conceptos de este artículo.

La expectativa resulta ser el sentimiento de esperanza, ilusión, que experimenta un individuo, o un grupo, ante la posibilidad de poder lograr un objetivo o cualquier otro tipo de conquista en sus vidas. Cabe destacar, que la expectativa suele aparecer en aquellos casos rodeados de incertidumbre en los cuales no se puede todavía confirmar qué ocurrirá respecto de algo. La incertidumbre implica un estado de duda, de ausencia de certeza sobre una situación, sobre las causas, las consecuencias, vigencia de sus valores identitarios, o sus sentimientos e ideas. En España se ha instalado una confluencia de expectativas confrontadas de diferente sentido y, por paradójico que parezca, eso producirá una cadena de frustraciones de imprevistas consecuencias.

Del latín frustratĭo, la frustración es la acción y efecto de frustrar (dejar sin efecto o malograr un intento). Se trata de un sentimiento desagradable que se produce cuando las expectativas de una persona o grupo no se ven satisfechas al no poder conseguir lo pretendido. Veamos por decir algo, el caso de Ciudadanos. Estaban en la cresta de la ola de las encuestas. Contaban con apoyo mediático circunstancial. Pero sus fuentes financieras no perdonan el fracaso. No invierten en frustración. Por tanto, la vacua soberbia de sus dirigentes sigue impertérrita rumbo a la intrascendencia.

En la casa del PP todo apunta a que garganta profunda está filtrando dossieres. Primero a sus rivales. Si no entran en razón aparecerán con potes de crema en los bolsillos. Quién no tiene pecados de juventud. Rincones oscuros del Currículum. Pero garganta profunda parece tener una memoria detallada de los rivales propios y ajenos. Tiene expectativas consolidadas durante años. Sin embargo, el subir los escalones construídos por sus víctimas puede esconder finales imprevistos. La frustración suele agazaparse en los pliegues mismos del tejido de los servicios de inteligencia.

Las fuerzas denominadas progresistas tienen un escaso margen para justificar las expectativas creadas en las almas de sus millones de votantes. Muchas esperanzas para tan pocos recursos disponibles luego de la aplicación del modelo de Rajoy. El criterio de realidad que recuerda Pedro Sánchez a cada momento no es menor. La elección de algunas figuras del statu quo para ocupar carteras clave ministeriales ensombreció la esperanza de esos votantes. Cuando se escucha al flamante Canciller considerar como posible la solución de crear campos de refugiados extracomunitarios, verdaderos campos de prisioneros, las expectativas decaen y las nubes de las frustraciones se avecinan. Entre otras cosas, porque todas las derechas neoliberales y fascistas europeas ya han acordado establecer la xenofobia represiva como política común. Hemos de mencionar aquí las expectativas puestas en la operación del “Aquarius”, en manos del ministro con menos afinidades con el aparente deseo de este gobierno y de sus socios parlamentarios, pueden acabar en una gran frustración.

Recomendaría a los que tienen capacidad efectiva de cambiar esta subversión de los principios humanitarios, que actúen. Lucio Anneo Séneca lo decía ”La mayor rémora de la vida es la espera del mañana y la pérdida del día de hoy”

No me refiero especialmente al gobierno.

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