El PP ha registrado una proposición no de ley en el congreso. En ella se ha propuesto aprobar un endurecimiento de las penas por delitos contra el honor realizados en las Redes Sociales. Esto abre la puerta a la discrecionalidad contra periodistas y opinadores discrepantes del relato oficial. También, a las demandas judiciales promovidas por fundamentalismos sensibles a una visión cosmológica diferente. Pareciera que la época de las persecuciones tan caras a los extremismos regresará. No es precisamente el honor sobre lo que se debate en los tribunales. En ese ámbito se debería proteger a los ciudadanos del abuso de los poderes, sean estos fácticos o públicos. En eso consiste la democracia. No en el de esa España que sigue creyéndose con derechos más allá del límite de la honorabilidad.

El desprecio por las consecuencias de medidas injustas e infructuosas no parece sentirse como un deshonor. Tampoco los evidentes indicios de corrupción. Aunque eliminar la realidad no creo que sea posible en estos tiempos históricos de globalización informativa. El modo de restringir las divergencias tipo Corea o China, no pasaría inadvertido en el mundo. Siempre habría medios de difusión. Los hubo y los habrá.

tres de cada cuatro mujeres paradas

Nada parece incluir en esa iniciativa alguna prevención del riesgo que sufren muchos españoles. Según la EPA del último trimestre, diez de cada once jóvenes en paro, tres de cada cuatro mujeres paradas y dos de cada tres hombres parados están sin protección por desempleo en España. Hay 3,2 millones de personas paradas que están desprotegidas, frente al 1,1 que perciben algún tipo de prestación por desempleo. Son datos. No parece honorable para un gobierno que debe velar por la seguridad de sus habitantes, que produzca semejante catástrofe social.

diez de cada once jóvenes en paro

Pese a que desde la encuesta del CIS afirman que el 48’9% de los votantes del PP y el 42’7% de los del PSOE no ha utilizado Internet en los tres últimos meses, resulta evidente que se informan en los medios del sistema. Para ellos la crisis ha concluido y las elecciones las ganó Mariano Rajoy. Por eso debe gobernar aunque no tenga mayoría de diputados suficiente. Que para eso están los barones y ex figuras del PSOE. Para convertir una ficción en realidad. Ahora resulta que el cumplimiento de un compromiso electoral es punible para los discrepantes del socialismo español. ¿Dónde está el honor?

En la Red existen abusadores y perfiles indeseables pero allí habitan también los mejores exponentes del periodismo libre. Desde ya, este medio en el que escribo. Pero también medios como Infolibre, entre otros, en el que Alicia Gutierrez nos informa de que “el equipo de Botella regaló al fondo buitre Blackstone 13 propiedades camufladas en el lote de viviendas sociales”. Allí también nos dice que: “El órgano fiscalizador abre diligencias tras el escrito del fiscal, que cifra en 2,3 millones el quebranto causado: 0,3 millones proceden de los 11 garajes y dos trasteros que Blackstone logró de propina”. Pero en los medios del sistema prosiguen con Ramón Espinar. Le inoculan a ese 43% de votantes del PSOE que la realidad es otra a la que sufren.

Distraídos por el escándalo de la abstención, dejamos sin tener en cuenta que la continuidad del art.135 prosigue obligando a priorizar el pago de la deuda y de sus intereses. Sometiendo el interés general a los mandatos de los mercados. Sin embargo, como bien señala mi colega Borja Suarez Corujo, miembro de Economistas Frente a la Crisis, en su análisis “La Estabilidad Presupuestaria, El Estado De Bienestar y la Constitución” : “…el mismo precepto constitucional reconoce una serie de supuestos en los que se flexibiliza ese rigor presupuestario permitiendo superar los límites fijados al déficit estructural y al volumen de deuda pública: “… catástrofes naturales, recesión económica o situaciones de emergencia extraordinaria que escapen al control del Estado y perjudiquen considerablemente la situación financiera o la sostenibilidad económica o social del Estado”.

No he visto ninguna iniciativa legislativa que establezca que, frente a semejante emergencia, como la exclusión social observada, en la que hay vidas en juego, se deba flexibilizar dicha restricción presupuestaria. Sería aconsejable que nuestras fuerzas parlamentarias pasasen a los hechos que interesan a las personas. De no atender a la realidad, el nivel de la abstención en las citas electorales será histórico. Claro está que los votos fundamentalistas son fieles y consecuentes. Así lo señalan los indicadores en intención de voto. Ese sería el verdadero éxito de Mariano Rajoy. Además del fracaso del resto de españoles.

Del honor, la cuestión es… ¿le importa a alguien el de los “sin voz” o el de los “despojados”?

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