El Sistema Europeo de Cuentas Nacionales y Regionales de la Unión Europea obliga a los Estados a incluir en el cálculo del PIB la prostitución. Sin embargo, el reglamento de este sistema indica que ”sólo deben contabilizarse actividades económicas en las que la transacción entre cliente y consumidor sea consentida”. Hay momentos en los que una se queda sin palabras ante tanta ignominia.

Pero a modo de reflexión quería compartir que “las comunidades autónomas donde más hombres consumen prostitución son las que tienen mayores índices de violencia de género”. Lo han afirmado expertas y ONG diversas en centenares de informes y documentos. Tenemos que reflexionar por qué España duplica la tasa media de consumo de prostitución de Europa, y el por que las comunidades de mayor consumo son las que tienen mayor tasa de violencia.  Los hombres que compran sexo no están dispuestos a compartir afectos en igualdad ni ven a la mujer como un ser igual. En los hombres que ejercen la violencia esta este mismo razonamiento.

La persona con la que establecen relaciones afectivas (en el caso de la violencia que se ejerce dentro de la relación de pareja) mujer, es considerada por ellos como un ser no portador de derechos sobre el que consideran tienen el legítimo derecho a dominar, obligar, imponer sin consensuar, sin negociar y sin pactar todo tipo de reglas y normas .Con la terrible alianza de todo el sistema social que lo sustenta. Por ello  comprar el cuerpo de las mujeres para no pactar afectos ,para no pensar en el otro como un ser con derechos, un igual que siente y desea ,para no tener que pensar en el placer del otro ser con el que establecemos una relación, es un ejercicio de poder que lleva implícito el desposeer a la mujer  de su derecho al placer, al cuidado, al respeto, a sus deseos es un hecho por tanto que conlleva en si mismo violencia.

Lleva implícito  el pensamiento que yo, por ser hombre, tengo el derecho a acceder al cuerpo de las mujeres sin permiso y sin consensuar. Puedo pagar por ello o tomarlo por la fuerza cuando se me antoja o bajo el pensamiento de que la mujer dentro de una relación tiene la obligación de estar siempre disponible. La periodista y escritora Lydia Cacho tras un trabajo de investigación de mas de tres años sobre la trata y trafico de mujeres y niñas en el mundo que recogió en su libro “esclavas del poder” cuenta que en España tenemos más de cinco mil clubs de alterne donde miles de mujeres son prostituidas cada año incluidas por supuesto menores.

Comentaba Lydia, que en este viaje entre las mafias a lo largo de los 3 últimos años de su vida, algo le quedó muy claro: que solo el poder de la sociedad y de las organizaciones civiles podrá impulsar un giro cultural, desde abajo, desde las raíces. Una ética de la alteridad, en la que exista un pleno reconocimiento de lo que quiere y desea el otro, en este caso la otra , diferente de mí pero humano al fin. Lydia fue llevada a juicio por denunciar a los traficantes y abusadores de niñas y mujeres   y durante el juicio que le impusieron, dijo Lydia, al mirar a los ojos de los tratantes de México, “me quedó claro que su poder no es tan real: no son monstruos imbatibles , son seres de espíritu pequeño y miserable. Y Su mayor poder es nuestro miedo, y l a complicidad del sistema  y el nuestro es justo la capacidad para combatirlos y eliminarlos de nuestra sociedad y nuestras calles , no solo con policías, sino matándolos de inanición entre tod@s.

Nunca en la historia de la humanidad  se habían secuestrado, comprado y esclavizado sexualmente a tantas mujeres como ahora. La trata de seres humanos está documentada en 175 naciones y, cada año, 1,39 millones de personas -la mayoría, mujeres y niñas- pasan a engrosar la nómina de esclavos sexuales. Las cifras crecen y crecen “muy pronto se superará el número de esclavos vendidos en la época de la esclavitud africana que se extendió del siglo XVI al XIX”.

Los tratantes que abastecen el mercado español captan a sus chicas en Brasil, Colombia, República Dominicana y las Antillas. las mafias en España dirigen 4.000 burdeles que generan 18.000 millones de euros al año de ganancias.

Una nueva revolución masculina es necesaria e imperativa . Una nueva generación de hombres, no guerreros, no armados, no amenazados con castigos celestiales, no violentos, sino poseedores de una sólida idea de equidad y progreso.  El poder masculino tiene que reinventarse antes de que las mafias y la sociedad global irresponsablemente desinteresada logren convencer a todas las niñas de que ser esclavas sexuales es la única vía para estudias, comer, tener bienes; antes de que otra generación crea que comprar esclavas es algo progresista y moderno.

 

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