Enfermas de cáncer denuncian a un fotógrafo por lucrarse con su imagen

El autor asegura que la asociación Únicas y Valientes aún no se ha creado para recaudar fondos solidarios

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El fotógrafo Antonio González Herrera inició en julio de 2015 en Cádiz un proyecto profesional para homenajear a las mujeres víctimas del cáncer de mama. Una veintena de mujeres posaron sin tapujos ante su cámara para rendir cuentas a una enfermedad que se supera con éxito en un altísimo porcentaje. Se trataba del proyecto Únicas y Valientes. Aquella mala experiencia de la enfermedad empieza a quedar atrás después de una dura lucha, pero ahora estas mujeres deben enfrentarse a un segundo golpe aún más inesperado si cabe: se sienten estafadas por este individuo, que creó una asociación con el mismo nombre del proyecto, pero cuyos beneficios recaudados presuntamente con su imagen están yendo a parar a su bolsillo personal, según denuncia el portavoz de estas mujeres, Ezequiel Arauz, a Diario16.com.

El fotógrafo da su versión de los hechos y asegura a este diario que la citada asociación “aún no tiene socios porque ni siquiera ha sido creada aún. Son solo socios fundadores”, explica. El autor de las imágenes recrimina a las mujeres denunciantes que “quieren un trabajo que no es suyo, es del fotógrafo”.

El presunto estafador decidió crear una asociación con el objetivo inicial de exponer su trabajo en instituciones públicas para concienciar a las víctimas de esta enfermedad para que luchen sin descanso contra una dolencia que se supera. El éxito de esta iniciativa supuestamente solidaria tomó un rumbo inesperado para todas las afectadas puesto que el propio González Herrera creó la asociación sin ánimo de lucro Asociación Únicas y Valientes, con la que canalizar a fines personales todas las ayudas y donativos que estaban llegando supuestamente de forma altruista desde entidades públicas y privadas, así como desde numerosas personas a título personal.

El fotógrafo se inscribió como presidente de la asociación y su esposa, Juana María Cepero Otero, fue nombrada tesorera. La secretaría fue para una de las afectadas por el cáncer de mama. Todas las mujeres que posaron para el proyecto fueron nombradas socias honoríficas y a una de ellas incluso se la llegó a nombrar vicepresidenta del proyecto.

La asociación abrió una cuenta en una entidad bancaria para administrar los donativos que estaban llegando para su lucha contra esta enfermedad. El dinero procedente de la venta de calendarios, pulseras solidarias, entradas para eventos solidarios y donativos anónimos ha ido llegando a esta cuenta bancaria, pero ninguna de estas mujeres sabe a día de hoy nada de él. Por la sencilla razón de que el presidente de la entidad y fotógrafo del proyecto ha blindado su acceso y gestión de forma unilateral, según las afectadas.

La versión del denunciado es totalmente diferente, y asegura que “no se ha utilizado ninguna imagen de estas mujeres para recaudar fondos, solo se ha hecho un eco publicitario del proyecto”.

Las mujeres han explicado a este diario que iniciarán una campaña informativa desmarcándose de la asociación al sentirse “utilizadas” y considerarse “víctimas de una agresión machista” al usarse su condición de mujer y enfermas de cáncer de mama, “circunstancia que les está afectando psicológicamente”, afirma a Diario16.com el portavoz de las afectadas.

Ninguna de las mujeres enfermas de cáncer que aparecen en el impactante reportaje fotográfico firmó documento alguno respecto al tema de imagen. Cuando en su momento lo reclamaron al responsable de la entidad les aseguraba que no era necesario. El fotógrafo insiste en que no utilizará la imagen de estas mujeres si ellas no otorgan su consentimiento pese a asegurar que tiene “todo el derecho sobre el trabajo fotográfico realizado”.

Recientemente, algunas de estas mujeres que presuntamente constaban como socias de la asociación y otras como honoríficas exigieron las cuentas al presidente sobre la recaudación y estado financiero de la entidad sin ánimo de lucro. El silencio por respuesta. Antonio González Herrera recibió dos burofax distintos, dos con la dirección de su domicilio particular y otros dos dirigidos al domicilio de la asociación, que “casualmente” es la casa particular de su suegra, informan las afectadas.

El pasado 3 de marzo, la secretaria de Únicas y Valientes, una de las modelos que posaron para el proyecto, recibe otro burofax donde presidente y tesorera la informan de que ha sido cesada de su puesto como secretaria, que curiosamente ha sido la mujer que firmaba los burofax dirigidos a la entidad para pedir explicaciones. Del mismo modo, tanto el fotógrafo como su esposa deciden no reconocer a las socias del proyecto, ya sean honoríficas o no.

El fotógrafo asegura que tiene previsto reunirse con ellas este jueves para llevarles toda la documentación del caso y que firmen o no su inclusión en el proyecto. González Herrera niega que se hayan realizado hasta la fecha actos solidarios a favor de esta asociación, aunque algunos carteles publicitarios, como uno convocado para el pasado 22 de enero en Cádiz, desmienten esta versión, ya que incluso se aporta una cuenta corriente para ingresar los donativos.

Pero la mayor sorpresa de estas mujeres se la llevan cuando preguntan en la entidad financiera a nombre de quién está registrada la cuenta y allí le comunican que al de Juana María Cepero Otero, la esposa del fotógrafo y supuesta tesorera de Únicas y Valientes, y no de ninguna asociación.

Las afectadas reclaman ahora la aplicación de la Ley de Protección de Datos y exigen que se cancelen todos los archivos fotográficos en los que aparecen estas mujeres. Además, han iniciado una campaña informativa en las administraciones públicas locales y provinciales que, sorprendidos, deciden frenar cualquier tipo de subvención para este proyecto supuestamente solidario.

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