Hace pocas horas, y en estas páginas de Diario16, nuestra editora de Opinión, Beatriz Talegón, decía que “entre las personas que decidieron no ir a votar (Elecciones Generales del 20-D) la principal razón que presentan es que ninguna de las opciones les satisfacía ni les merece confianza. Y por eso prefirieron quedarse en casa (la mayoría de estos desencantados, si hubiesen votado, lo habría hecho al PSOE o al PP)”.

Inquietante cuestión ésta porque una de las más graves amenazas que tiene un sistema democrático es la pérdida de la confianza en el mismo por parte de los ciudadanos que con su voto sostienen ese sistema.

Y casi siempre en esa quiebra de la confianza de los ciudadanos en su sistema democrático la responsabilidad, e incluso la culpabilidad, es atribuible en general a los propios políticos. La democracia nunca es culpable, sí, sin embargo, quienes la administran.

Este mismo jueves hemos conocido otro caso que ayuda poco a recuperar esa confianza ciudadana.

En el caso de los profesionales de la política, lo que ocurre es que no se enteran porque realmente no quieren enterarse. Se pierden enredándose entre las tinieblas pretendiendo alcanzar la gloria, la posteridad y un apunte en la historia. Y así dejan de tocar la tierra con los pies que es lo único que nos amarra a la realidad.

Lamentablemente en el día de ayer hemos conocido un nuevo caso cuando desde la Comisión Federal de Listas del PSOE se le ha comunicado al secretario de Organización del PSPV, Alfred Boix, que el partido en Valencia no podrá coaligarse con Compromis para concurrir a los comicios del 26J, corrigiendo así el error de su secretario general, Ximo Puig.

Veamos: el PSOE con su secretario general Pedro Sánchez al frente, acaban de salir de una situación muy complicada al fracasar en su iniciativa de formar Gobierno en España comprometiendo con ello a las históricas siglas de su partido. En este caso se ha tratado del empeño personal del secretario general, acompañado de sus ingenuos  asesores, quién en una actuación unitaria y personalista se ha lanzado a una aventura que toda la sociedad española sabía que fracasaría. Quizás él no, porque estaba en las tinieblas del desconocimiento.

Ahora, otro ¿líder?, Ximo Puig, que hoy por hoy lo es del Partit Socialista del País Valenciá, se ha lanzado a otra osadía personalista sin contar con los órganos de su partido, ni con los federales, cerrando un arriesgado pacto electoral para su formación con Compromis. Y ha pasado lo que tenía que pasar, que ha fracasado.

A un compañero directivo de Diario16 le oímos decir en ocasiones que “las personas somos como andamos”. Y lo cierto es que ni Ximo Puig ni Pedro Sánchez tienen los andares de Susana Díaz.

No hay conciencia de la trascendencia de sus actos porque lo que tendría que haber hecho Puig, y antes Sánchez, ante sus fracasos, es dimitir.

El secretario general del PSPV podría tomar ejemplo del que fuese portavoz de su partido en las Cortes Valencianas en la anterior Legislatura, que dimitió ¿por amor? Otro ejemplo lo tendría con Compromis, Podemos y otras fuerzas similares, que  utilizan la democracia interna para decidir cómo afrontar una contienda electoral.

Ximo Puig no, él solito tomó la decisión y luego la factura de la incoherencia se la pasó a la generalidad de la militancia.

Y siguiendo lo que dice Talegón, alguién todavía se pregunta por qué los socialistas no superaron los noventa diputados el 20D.

 

 

 

 

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2 Comentarios

  1. Agua pasada no mueve molinos, hay que preguntarse porque el PSOE, no llegara en la proximas a los 60 diputados con la cantidad de carcamales que lleva en sus listas. Un abrazo. Así sea.

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