Si alguna duda quedaba, Pablo Casado ha sentenciado su carrera política al no dudar en tratar de utilizar a las víctimas del terrorismo de ETA por su desleal campaña contra el Gobierno de Sánchez y el propio Estado.

Casado, al mismo que minutos después de conocer su triunfo ante Soraya Sáenz de Santamaría, se le llenó la boca de Patria, España, Rey y algo De Dios también, no se le ha ocurrido otra manera de atacar al legítimo-aunque le duela al presidente del PP- Gobierno socialista que tratar de ningunear la ley para criticar el traslado de presos etarras a cárceles vascas.

Lecciones las justas señor Casado. Porque no estaba ni se le esperaba en los peores momentos de la lucha contra ETA. Porque no había nacido señor Casado cuando desde las facultades vascas muchos universitarios anónimos nos concentrábamos desde el campus de Leioa, dando la cara y sin buscar más rendimiento que el de la justicia y el Derecho a la vida que defendía Gesto por La Paz.

Muchos, y en Diario16 también, a través de nuestro editor Manuel Dominguez Moreno, hemos colaborado a través de todos los medios a nuestro alcance en la lucha contra ETA, en el fin de la violencia, del terror y de la muerte de más inocentes.

Que ahora señor Casado, con su traje impecable, tipo al de Albert Rivera, sin arrugas ni pliegues que demuestren el haberse tirado al ruedo y dónde no hay huella del sudor, la sangre y las lagrimas de quien de verdad lucha en las trincheras por un mundo mejor -por no trabajar no se ha trabajado ni su máster- venga a soltar de nuevo a la fiera de Carlos Iturgaiz para hacernos recordar las pesadillas de aquel PP de la peor calaña en Euskadi- y tratar de hablar en nombre de las víctimas de ETA, le convierte en un líder sin personalidad, criterio ni aplomo.

Casado “el breve” le llaman algunos en su partido. Hágaselo mirar, deje a las víctimas en paz , respete el juego democrático y , si tanto le importa España, salga a sus calles y pueblos no para hacer campaña, sino para enterarse -a ser posible sin traje hiperplanchado- de lo que realmente importa.

Que Dios o quien sea perdone a los etarras. Yo, ni les olvido ni les perdono. Pero jamás podré juzgar a aquellos que sí han perdonado, y hay muchas víctimas que lo han hecho señor Casado. Toca pasar página porque dejaron de matar y hasta de ser banda terrorista y porque Euskadi y España, en esa línea etarra, ya vive en paz.

Pues eso: Casado “el breve”, que hoy la guerra política no va por los etarras. Tan joven y tan viejuno en sus planteamientos. Pena!

No más en el nombre de las víctimas, aunque hay quien añore los años en que contra ETA vivían mejor.

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