Protesta en la capital andaluza de madres, padres y alumnos para exigir una climatización de las aulas.

Un botón de muestra de la plena vigencia del pacto del PSOE y Ciudadanos en Andalucía es la empantanada Ley de Bioclimatización de los colegios públicos de la comunidad, cuyo proyecto de ley fue aprobado por la mayoría del Parlamento de Andalucía con el único voto en contra del PSOE. Esta vigencia del pacto de gobierno se constata porque la iniciativa sigue empantanada por el doble juego del socio de gobierno de Susana Díaz.

La iniciativa parlamentaria de Podemos salió adelante el pasado 14 de febrero, con los votos de los diputados de Partido Popular, Podemos, Ciudadanos e Izquierda Unida, pero el partido de Albert Rivera ha jugado desde entonces un doble papel que ha permitido que siete meses después el proyecto de ley, vital para una inexistente bioclimatización de los 6.000 centros escolares públicos de la comunidad andaluza, siga en punto muerto gracias sobre todo al freno que ha ido poniendo en el camino el socio de gobierno de Susana Díaz, pese a que fue una de las formaciones que votaron a favor del proyecto de ley.

Desde el mismo momento de la aprobación en febrero pasado de este proyecto de ley, Ciudadanos comenzó a actuar a dos bandas contrapuestas. Por un lado, daba el visto bueno a una iniciativa parlamentaria de Podemos pero que reviste especial importancia para la educación pública andaluza, pese a que fue la formación morada se adelantó en agosto de 2017 al PSOE en registrarla en la Cámara.

Siete meses después de aprobado por la Cámara, el proyecto de climatización tendrá prácticamente imposible su aprobación como ley

Al mismo tiempo, Ciudadanos ha bloqueado de facto la tramitación de urgencia del proyecto al emitir su voto en contra en la Mesa de la Cámara. De este modo, ganaba tiempo para que un previsible adelanto electoral tirara al traste y al cajón del olvido el proyecto de ley, como así parece ser que puede suceder.

El Gobierno de Susana Díaz, mientras tanto, ha ido acometiendo obras puntuales de urgencia en colegios de la amplia red de centros públicos existentes en Andalucía. Para este 2018, la Consejería de Educación tenía previsto destinar diez millones de euros a obras de acondicionamiento climático de las aulas, pese a que la Cámara autonómica estima en 66 millones los que requiere la red de los 4.500 colegios públicos. Este 2018 apenas se actuará en 200 centros, poco más del 3% del total.

Mientras la escalada verbal entre PSOE andaluz y Ciudadanos escenifica un distanciamiento que augura unas prontas elecciones autonómicas en los próximos meses, los hechos demuestran que el pacto de gobierno ha gozado, y goza aún, de buena salud. El empantanado proyecto de ley de la bioclimatización de las aulas escolares es sólo un botón de muestra. Pese a que este viernes en Málaga, el líder nacional de Ciudadanos, Albert Rivera, se empeñará en poner en acento en la ruptura por supuestos incumplimientos de gobierno.

Nadie duda de que los tiempos los sigue manejando a su antojo Susana Díaz, que tendrá la última palabra para decidir la fecha electoral, aunque en el caso de la bioclimatización de los colegios, la mayoría de los andaluces le gritó el pasado febrero bien alto que quería un proyecto muy diferente al que la consejera de Educación, Sonia Gaya, viene ejecutando a cuentagotas a base de parches desde que la comunidad educativa se rebeló contra las elevadas temperaturas que soportaban en las aulas los escolares durante varios meses del curso escolar.

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