Somos un país de sol y playa, además de otros muchos atractivos turísticos como la gastronomía, la naturaleza y el carácter nacional. Y lo cierto es que cada año el número de turistas que recibe en España marca récord tras récord. El año pasado llegamos superamos los 68 millones de visitantes. De hecho, en los últimos años el turismo se ha disparado de forma considerable.

Pero realmente, ¿este turismo que recibe España es real o es prestado momentáneamente? Las circunstancias políticas en otros países, los actos de terrorismo, las catástrofes naturales y el temor de los turistas a viajar a determinadas zonas son algunos de los aspectos que han podido beneficiar en los últimos años a España, destino que ofrece además una mayor seguridad que países como Túnez o Turquía en estos momentos.

Pero estos turistas prestados tienen su origen en la famosa Primavera Árabe. Según cálculos de Exceltur, una de las principales patronales del sector, desde 2011 y hasta 2015 España ha recibido entre 6,3 y 8,2 millones de turistas prestados de los países del norte de África, que han aportado unos ingresos extra al sector de entre 5.000 y 6.300 millones de euros durante estos años.

La organización calcula que el pasado año esos acontecimientos generaron un nuevo e imprevisto trasvase adicional de no menos de 1 millón de turistas extranjeros hacia España, de los 2,1 millones que han perdido, Túnez, Egipto y Turquía en 2015. Ello supone que un tercio del crecimiento de turistas que registró España en el 2015 fue debido a esta cuestión.

Además, tras la Primavera Árabe ninguno de estos países ha conseguido recuperarse. Túnez sufrió un atentado, que tuvo lugar el 26 de junio de 2015, en la ciudad de Susa , que acabó matando a 38 personas, en su mayoría turistas europeos (dos de ellos españoles). Duro golpe para un país que vive del turismo.

Por su parte, los ataques terroristas han aumentado en Egipto desde el golpe militar de julio de 2013 que derrocó al entonces presidente islamista Mohamed Mursi, pero tienen normalmente como blanco a las fuerzas de seguridad. El único atentado registrado contra un objetivo turístico el año pasado fue el ocurrido en junio cerca del templo faraónico de Karnak, en la ciudad de Luxor, que se saldó con la muerte de dos presuntos terroristas.

Y en Turquía la situación política acabó con el fallido golpe de Estado el 15 de julio de 2016. Previo a ello, el terrorismo también dejaría imágenes aterradoras en el país. El atentado del Aeropuerto Internacional Atatürk que tuvo lugar el 28 de junio de 2016 dejó al menos 44 fallecidos y 239 heridos.

 

Francia, el más perjudicado

Y más cerca de España, Francia es sin duda el ejemplo de miedo e inseguridad dentro de Europa. Algo que se ha traducido en una pérdida considerable de turistas, para un país además que vive del turismo. En el segundo trimestre del año, las pernoctaciones de turistas se han reducido un 4,8% en comparación con el mismo periodo del año anterior. Un descenso “comparable al observado en el cuarto trimestre del 2015, tras los atentados del noviembre”, afirma el Instituto Nacional de Estadística y de Estudios Económicos (Insee) de Francia. Ese descenso en visitas ha tenido un impacto, solo en París, de cerca de 750 millones de euros que han dejado de ingresarse.

Francia, primer destino turístico mundial en el 2015, con 84,7 millones de turistas anuales, corre el riesgo de perder su liderazgo en el sector. Las cifras muestran un panorama poco alentador para uno de los pilares económicos del país galo: el turismo representa el 8% del PIB y emplea a cerca de dos millones de personas.

El atentado cometido en Niza el pasado 14 de julio, que dejó tras de sí 85 víctimas mortales, fue el último de los cometidos en el país. Pero en noviembre de 2015, varios ataques terroristas cometidos en la noche del 13 de noviembre en París y su suburbio de Saint-Denis, perpetrados en su mayoría por atacantes suicidas en los que murieron 137 personas y otras 415 resultaron heridas, conmocionaron al mundo entero.

Pero en el caso de nuestros vecinos, también han influido otro tipo de problemas: la crisis económica, la primavera más lluviosas de los últimos 50 años, las multitudinarias manifestaciones y las repetidas huelgas, especialmente en el sector de transportes, contra la reforma laboral del Ejecutivo de François Hollande.

 

Repercusiones del terrorismo

Un estudio de la WTTC afirma que los países que han sufrido un ataque terrorista tardan una media de 13 meses en recuperar las cifras de visitantes de antes del suceso. Sin embargo, peor perspectiva se tiene en caso de enfermedad (21,3 meses), desastre medioambiental (23,8 meses) o clima político inestable (26,7 meses).

Además, advierte la WTTC, no todos los ataques tienen las mismas repercusiones sobre el turismo, sino que depende del “momento y el contexto” y de las medidas que se tomen a posteriori. Así, toman como ejemplo a Japón, que sufrió un retroceso en las entradas de visitantes de dos millones de personas tras el terremoto y tsunami del 2011. En cambio, el pasado año aumentó el número de turistas un 47%, mientras que este año crecerá otro 39,3%, según la Organización Mundial del Turismo (OMT).

Asimismo, en un estudio realizado por el Consejo Mundial de Viajes y Turismo, los investigadores concluyen que los ataques terroristas impactan enormemente en el destino a corto plazo, pero suelen recuperarse en menos de dos años. Los datos indican que lo más perjudicial para el turismo es la frecuencia de los ataques, más que la magnitud de los atentados.

Sobre la seguridad, el secretario general de la Organización Mundial del Terrorismo (OMT), Taleb Rifai siempre se muestra cauto y en una de sus últimas intervenciones públicas este año advirtió de que hay que “tener cuidado de no crear nuevas barreras”, y ha añadido que es “un momento de tender puentes”, para lo que ha apostado por que la facilitación de los viajes y el aumento de la seguridad “vayan de la mano”.

 

Plan de seguridad España

La seguridad es una de las cuestiones mejor valoradas por los turistas a la hora de elegir un destino para viajar, motivo por el cual España también se muestra como un lugar seguro y tranquilo donde disfrutar de las vacaciones. Hecho al que contribuye desde hace muchos años el Gobierno y las fuerzas de seguridad del Estado.

El Ministerio del Interior español puso en marcha el 1 de julio el Plan Turismo Seguro, que este año cuenta con 42.000 agentes de Policía Nacional y Guardia Civil, un 14,35% más que en 2015. Ha aumentado la vigilancia en vías de comunicación, estaciones, puertos, aeropuertos, hoteles, campings y playas, y se han reforzado las medidas de seguridad en espectáculos y acontecimientos masivos.

No obstante, este plan lleva en marcha varios años y en función de las necesidades y los acontecimientos se va renovando.

 

Un futuro incierto

Los grandes touroperadores europeos han desviado a España el 35% de los turistas que dejaron de pasar las vacaciones en Egipto o en Túnez desde 2011 por miedo a los atentados y las revueltas que se producen en esos países de manera intermitente. De media, los destinos de Egipto y Túnez son un 15% más baratos que los españoles, de tal forma que los turoperadores han convencido a los hoteleros españoles para rebajar algo sus tarifas. De ahí, que uno de los reos de España a largo plazo sea consolidar este turismo y aumentar el gasto por cada turista.

Por eso, una vez qué la situación política mejore en estos países, la cuestión será ver si España es capaz de mantener este turismo prestado o no.

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