Es en el año 1993 cuando la ONU asigna oficialmente el día 22 de marzo como Día Mundial del Agua, bajo la coordinación de UN-Water (ONU-Agua). Con ello se trata de concienciar para hacer frente a la crisis de este recurso limitado e imprescindible para el crecimiento económico, la equidad social y la sostenibilidad ambiental.

Esto se traduce en la obligación de transformar este recurso en renovable a través de una gestión eficiente y equitativa, jugando un papel facilitador clave en el fortalecimiento de los sistemas sociales, económicos y ambientales. De ahí que la disponibilidad del agua, en calidad y cantidad suficiente, sea fundamental. Hay que desarrollar medidas que den respuesta al lema propuesto para este 22 de marzo 2017, “El agua residual como recurso y la reutilización del agua”.

Desde la Cumbre de la Tierra que tuvo lugar en Río de Janeiro, en 1992, las organizaciones y profesionales que se dedican al estudio y divulgación del cambio climático y sus repercusiones en la disponibilidad del acceso al agua, ya vienen anunciando que, debido al cambio climático, la calidad, la escasez y el mal uso del agua, se producirán graves problemas para el desarrollo de la humanidad.

Así, la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU) reconoce, mediante su resolución en julio de 2010, que el derecho al agua potable y al saneamiento es un derecho humano esencial para el pleno disfrute de la vida y de todos los derechos humanos (A/RES/64/292).

UGT y CCOO, una vez más, en el Día Mundial del Agua, exigen a las administraciones que el agua y el saneamiento se conviertan en un derecho humano y derriben todos los obstáculos que lo impiden para dar cumplimiento al mandato de la ONU. Y a su vez a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) marcados para el año 2030, que establecen, a través de su objetivo 6.3, haber mejorado la calidad del agua “reduciendo la contaminación, eliminando los vertidos y minimizando la emisión de productos químicos y materiales peligrosos, reduciendo a la mitad el porcentaje de aguas residuales sin tratar y aumentando considerablemente el reciclado y la reutilización sin riesgos a nivel mundial”.

Si bien es cierto que se han conseguido avances, todavía hoy en el planeta casi 2.500 millones de personas no tienen acceso a los servicios básicos de saneamiento del agua y casi otros 800 millones carecen de acceso al agua potable. Sin olvidar que 1.800 millones de personas utilizan una fuente de agua potable contaminada con heces.

La ausencia de garantías sanitarias en el acceso al agua y un saneamiento e higiene deficientes afecta de manera muy especial a la infancia, mujeres y personas mayores. Provocando enfermedades como el cólera, la disentería, la fiebre tifoidea, la poliomielitis, la hepatitis e infecciones intestinales, que llegan a causar cerca de 842.000 muertes anualmente.

CCOO y UGT instan al Gobierno a la puesta en marcha de herramientas que, desde el consenso con todos los agentes implicados, integren una adecuada política e inversión en I+D+i para el tratamiento de las aguas residuales y su reutilización. Siendo elementos que sin duda ayudarán a la generación de empleo decente y de calidad y al desarrollo de nuevas tecnologías, en el reciclaje y reutilización de las aguas hacia una economía circular de este recurso. Se dará así cumplimiento a la exigencia que desde la Comisión Europea se hace a nuestro país sobre el fomento de la reutilización de las aguas residuales.

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