El momento estelar de su primera gira internacional ha sido el empujón del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, al modesto primer ministro de Montenegro, Dusko Markovic, para ponerse en primera fila ante los fotógrafos durante una reunión de la OTAN. Después del incomprensible manotazo, Trump mantuvo un gesto altivo propio del macho alfa de una manada.

La primera salida de Trump al ‘mundo exterior’ ha estado plagada de incidentes que se ajustan poco al protocolo diplomático de un jefe de Estado y menos cuando ese jefe de Estado es el presidente de los Estados Unidos de América. Las excentricidades y actuaciones incomprensibles han plagado las actuaciones de este atípico personaje desde el primer momento de su mandato hasta tal punto que empiezan a circular rumores de un posible proceso de impeachment; esto es, de destitución, incluso entre los republicanos.

Además de mantener una actitud displicente en todo momento y llegar tarde a más de una cita con los demás mandatarios mundiales, puso la guinda en una reunión con el presidente de la Comisión Europea (CE), Jean-Claude Juncker, como el del Consejo, Donald Tusk; el del Parlamento Europeo, Antonio Tajani, y la jefa de la diplomacia comunitaria, Federica Mogherini. Sin pelos en la lengua aseguró que “los alemanes son malos, muy malos” después de reprochar las ventas de coches alemanes en Estados Unidos, a lo que él piensa poner freno con sus políticas proteccionistas.

Antes de llegar a Bruselas, Trump había tenido una gélida reunión con el Papa Francisco, que lo recibió con gesto adusto y sin concesiones a la galería.

Las imágenes del matrimonio Trump, en una de las pocas ocasiones que se les ha visto juntos, han dado también mucho que hablar. La escultural Melania le hizo más de una cobra al negarse a que la cogiera de la mano, tanto cuando descendían por la escalerilla del avión como cuando caminaban por la alfombra roja de turno. Los rumores de desavenencias en el matrimonio presidencial han llegado incluso a los medios de comunicación que ya apuntan a serios problemas en la pareja e incluso han sacado a la luz las posibles deficiencias intelectuales de su hijo Barron, de 11 años, al que atribuyen un cierto grado de autismo.

Cuando la primera gira internacional ha tocado a su fin, Trump ha regresado a Estados Unidos en medio del escándalo de las sospechosas relaciones con Rusia de su yerno y consejero, Jared Kushner, el marido de Ivanka, que es la primera dama de hecho.

En fin, un verdadero show impropio de un presidente de los Estados Unidos. 

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