Pablo Iglesias fundó el PSOE el 2 de mayo de 1879. 137 años después y tras mil y una vicisitudes de por medio, con guerra civil incluida y el exilio forzado durante décadas como escarnio para muchos de sus militantes, el partido ha llegado a 2016 exhausto, falto completamente de fuerzas, y lo que es peor: de ideas. Ha llegado a una encrucijada en la que no debe esperar paños húmedos como solución a una sangría incesante de liderazgo, de respaldo ciudadano y de capacidad efectiva de influencia en la realidad sociopolítica del país.

Muchas son las preguntas sin respuestas que las gentes de progreso se hacen en torno a esta formación, pero la más acuciante, parafraseando a un Nobel de Literatura, es: ¿en qué momento se jodió el PSOE? Silencio. Nadie sabría responder. Pero qué duda cabe que por un lado la crisis económi- ca que ningún dirigente socialista quiso ver en 2008 y después el alevoso y trascendental cambio constitucional del artículo 135 en 2011 abrieron una brecha cuya herida aún siguen lamiendo hoy muchos dirigentes desconso- ladamente, mientras por su izquierda pisa fuerte toda una generación de ciudadanos cargada de razones para pedir explicaciones por el erial en que han convertido al progresismo de este país.

El PSOE no está, pero se le espera. El vacío se haría demasiado desolador para la historia reciente de España si desaparecieran estas siglas, pero sus dirigentes deben acudir con urgencia a un dispensario de ideas que rege- nere un cerebro demasiado empeñado en reflexionar solo a través de su lóbulo derecho. Así, y no atisbando sólo fantasmas fuera, podrán atajar la fuga masiva de simpatizantes que algún día creyeron que esta tierra se me- recía un lugar más justo, solidario y siempre con afán de progresar aunque los tiempos pintaran bastos.

Cuatro décadas de democracia han bastado para que el PSOE se haya desprendido de demasiadas capas protectoras, y ahora aparece ante la ciudadanía sin abrigo, enjuto y sin nuevas causas nobles por las que lu- char denodadamente. Como si casi todo estuviera ya logrado para el bien- estar de los españoles.

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1 Comentario

  1. Quizá haya gente que aún espere al PSOE, yo ya no me encuentro entre ellas. El PSOE estaba efectuando un cambio de sentido bastante brusco y al final se pasó de frenada.
    El 20D, pasadas las primeras elecciones esperaba al PSOE, pero atónita me quedé cuando el 28 de diciembre el comité federal se negó a construir un proyecto con la izquierda. Pedro se vio empujado o no (yo creo q ha actuado de forma cobarde y ruiz) a pactar con ciudadanos, sabiendo que así evitaba que podemos formara parte de esa gran foto. Con un contenido como aquel y con una fuerza como ciudadanos vimos que éste no iba a ser el momento del cambio. Esperar mientras la gente solicita con urgencia medidas sociales no es posible, hay necesidades que cubrir y por nosotros no lucharán. Ánimo y esperanza para el pueblo.

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