Aproximadamente a las ocho de la noche, este sábado 29 de octubre de 2016 el conservador Mariano Rajoy será investido presidente del Gobierno de España con la abstención del PSOE, hasta ahora el principal partido de la oposición. Hasta el mismo instante de la votación, no se sabrá qué saldrá de la boca de una veintena de los 84 diputados socialistas presentes en la Cámara Baja. Esto es así porque la estrategia del “sálvese quien pueda” se ha instalado en la formación de la rosa y el puño, donde las presiones internas desde distintos frentes están siendo “brutales”, según confirman a Diario16 fuentes del partido.

Tanto es así, que el portavoz de los socialistas en las Corts valencianas, Manolo Mata, ha presentado su dimisión al presidente de la Comunidad, Ximo Puig, uno de los barones que defendió con más vehemencia la abstención como “mal menor” pese a ser uno de los dirigentes socialistas de más peso que no abrió la boca en el comité federal para exponer su postura. Puig tiene esta carta de dimisión sobre su mesa desde el pasado 28 de septiembre. Mata ha asegurado que siempre ha actuado “con lealtad”, tanto en su “vida personal como política”, y de ahí su carta de renuncia.

Y entre tanta desbandada, la duda que más ha costado desvelar: ¿Qué hará definitivamente el ex secretario general? Este viernes votó por última vez “no” a Rajoy, esta vez desde la cuarta fila de su bancada. Como ha adelantado Diario16, entregará su acta de diputado antes de tener que abstenerse por mandato de su comité federal. Hasta hace menos de un mes, Sánchez y todo el partido con él repetían hasta la extenuación la cantinela del “NO es NO” sin ambages ni malas caras por parte de los compañeros. Todo lo contrario.

 

Bochorno

El cisma se produjo el 1 de octubre durante el comité federal más bochornoso que recuerdan los propios dirigentes socialistas. La gestora, que tomó las riendas del partido con un supuesto “ánimo pedagógico”, enseñó desde bien pronto que no sería precisamente esta flexibilidad educada la que se convertiría en su santo y seña a la hora de gestionar el destino de un partido roto en canal sin atisbo de solución.

El portavoz del Gobierno de Puig le presentó su dimisión hace un mes

La más influyente federación socialista, la andaluza, comenzó desde un primer momento a marcar el paso de una gestora que también dio rápidas muestras de división interna. Éstas se evidenciaron sobre todo tras el comunicado, emitido supuestamente por ella, que declaraba rotas “unilateralmente” las relaciones con el PSC. Dos miembros de la gestora reconocieron abiertamente que ellos no sabían nada de este comunicado, que traía evidentemente el marchamo del PSOE andaluz. Desde el grupo de Susana Díaz se ha repetido hasta la saciedad que el grupo parlamentario debe votar en bloque y sin fisuras.

 

La chispa de la ira

La gestora ha tomado la decisión de que es de obligado cumplimiento esta votación a favor de la abstención en bloque de los 84 diputado. Al menos así lo ha hecho la parte que corresponde a la clara influencia de su portavoz, el andaluz Mario Jiménez, y de su presidente, el asturiano Javier Fernández.

Esta imposición ha sido la chispa que ha encendido la ira definitiva de muchos diputados, hartos de los modos con que han llevado la crisis desde la gestora. El último gesto de intransigencia fue el “no” a la posibilidad de un voto ético personal propuesto, entre otros, por el diputado vasco Odón Elorza. Ni la carta firmada por ocho barones territoriales abogando por la abstención técnica de 11 diputados ha sido motivo suficiente para dar su brazo a torcer.

 

No solo los siete del PSC se mantienen firmes en el “no”. También otros como la aragonesa Susana Sumelzo, la diputada por Murcia y afín a Sánchez, María González Veracruz o la gallega Rocío de Frutos se han mantenido en sus trece hasta este viernes mismo. Esta última ha sido llamada este mismo viernes al despacho de Antonio Hernando para que deponga su actitud y vote abstención.

 

 

A los socialistas firmes en el NO, que suman aproximadamente una veintena, habría que añadir al valenciano José Luis Ábalos y la balear Sofía Hernanz, con quienes el jueves compartió almuerzo Pedro Sánchez durante la primera sesión de investidura.

El diputado por Guipúzcoa Odón Elorza ha sido uno de los más invariables y beligerantes contra el giro dado por el PSOE. A través de diferentes declaraciones públicas, mantiene que el voto ético en conciencia está por encima de votos disciplinados ordenados por un comité federal que nunca se planteó atajar la crisis que vivía el partido, sino simplemente dar un volantazo de 180 grados a su línea estratégica.

 

 

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