Lo que peor ha digerido Mariano Rajoy en esta primera sesión fallida de su investidura ha sido que el protagonista de la jornada no ha sido él. La estrella ha sido el portavoz del principal partido de la oposición, Antonio Hernando, que ha mostrado su evidente incapacidad para encumbrar a su maltrecho PSOE al escalón en que los electores lo colocaron el pasado 26 de junio.

Entre los dirigentes más afines al ex secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, ha cundido mucho más que el desánimo. De “depresión profunda” lo calificaba alguno de ellos a la salida de la Cámara.

Y entre los diputados dispuestos a votar este sábado a favor de la abstención –un hecho sin precedentes en la historia de este país–, la sensación es casi peor. La resignación se disputa el protagonismo con el asombro y la perplejidad. Más bien la palabra que aglutina el estado de ánimo en la bancada socialista es desolación, amén de una tristeza e impotencia monumentales.

El portavoz socialista intentó una y otra vez convencer de que el “sentido de la responsabilidad” ha sido el que realmente ha obligado al PSOE a tomar esta decisión traumática. Sin éxito. No consiguió el tono “de oposición” que pretendía. Los verdaderos momentos de tensión parlamentaria entre el candidato popular y sus adversarios solo se pudieron palpar cuando el líder de Podemos tomaba la palabra. Era entonces cuando Rajoy debía emplearse a fondo para contrarrestar las embestidas de Iglesias.

 

Abandono de la Cámara

Se puede decir más claro: el verdadero ‘coco’ del PP para esta nueva e intensa legislatura que ha echado a andar será sin duda la formación morada, que protagonizó momentos duros. Antes de la primera votación, sus 67 diputados en bloque abandonaron la Cámara como protesta por no concederle la presidenta un turno de palabra a Iglesias. El líder morado pedía responder a unas acusaciones del portavoz popular, Rafael Hernando, que le acusaba de usar el nombre de España “para ponerse a la venta de dictadores y regímenes extranjeros como Venezuela e Irán”, como expresó a través de Twitter.

El PP ha escenificado así la amortización total del PSOE. Y lo ha hecho a las primeras de cambio, casi sin despeinarse. Una vez logrado el compromiso de su abstención sin condiciones, los populares tendrán sin duda en Podemos ese hueso duro de roer que pondrá en guardia a sus más fieles contra los peligros y supuestas malas compañías de la formación morada.

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