El ajedrez político es tan complicado que hasta se llegó a extender el rumor de que Rajoy renunciaría a intentar la investidura. En la noche del jueves pinchaba el rumor: “Obviamente me presentaré”.

Y obviamente fracasará. Como en las reuniones de vecinos. Nadie acude a la primera convocatoria. Así que habrá que esperar al ‘big-bang’ de la segunda. Mientras tanto, Draghi garantiza la tranquilidad en los mercados. “Estímulo sin límites” actuó como bálsamo de Fierabrás…

La confianza de los populares descansa en que los barones frenen el Frente Popular cocinado por Sánchez. Tener como aliado a un Podemos que viaja en avión oficial venezolano para llamar “fascista” a Aznar y proclamar el derecho de autodeterminación no termina de encajar a los Pajes y Susanas que en el PSOE son. Felipe y Rubalcaba mascan el descontento.

Ofrecer al PNV la política penitenciaria (presos de ETA) y el derecho a la autodeterminación, gusta todavía menos. Contar con la abstención del partido del 3% tampoco convence. Y ser investido con la abstención de los antisistema chavistas de las CUP que afirman querer cortar el cuello al monarca es demasiado.

Así que los populares confían que los ‘barones’ le paren los pies en el Comité Federal del 30, con o sin filtración de audio… Que si es el abrazo del oso, que si puede tener la investidura pero no el gobierno, que sería la puntilla para el PSOE, que en sus regiones no lo entenderían, que no sería estético habiendo cosechado el peor resultado de su historia, etc.

Pero está por ver: si Sánchez acude al comité con los peajes minimizados y con todo cerrado, ¿le dirán que no?, ¿no a tocar moqueta y BOE?, ¿no a gestionar el presupuesto?, ¿no a la mayor maquinaria de colocación de amiguetes?

La segunda derivada es el mundo del dinero. Los banqueros y bancarios, empresarios y ‘Cercle’ piden “estabildad y realismo”. O sea, pacto a la alemana. ¿Está el PSOE y/o Sánchez en capacidad de hacer una peineta?

El problema es la alternativa. El PSOE guerracivilista se niega a pactar con el PP. ‘Hooliganismo’ político. Y menos con el “Luis, sé fuerte”… Si Rajoy hiciera un ‘Artur Mas’ el coste para el PSOE de pactar la investidura del PP sería mucho menor. Y el beneficio sería inmenso: telecontrolar al sucesor, gobernar en la sombra y desarrollar la ansiada reforma constitucional que con la mayoría absoluta del PP en el Senado necesita de su consenso.

Si tal escenario se diera, los ‘barones’ se verían con fuerzas suficientes para negarle a Sánchez su cocina. Rajoy lo sabe. Quizás por eso guarda silencio y tiene tanto tiempo libre. Su estrategia ‘tancredista’ esta vez ha fracasado. Su futuro pasa por Santa Pola. Tan sólo le queda su ‘cuaderno azul’. Y cada día que pasa vale menos…

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