Noriega, que se extendió en las bondades y la “utilidad” de la inversión publicitaria, estimó a preguntas del juez que dichos convenios “con los medios más importantes” estaba situados entre “los 250.000 euros y los 300.000 como media”, aunque más tarde llegó a hablar de entre los 370.000 y 400.000, recordando para su justificación que Unicaja se había ampliado con las fusiones y ya tenía “ámbito estatal”. Momento en el que aprovechó para intentar ilustrar sobre lo que había supuesto la absorción de CajaDuero, “duplicar la entidad y hacerla estatal”.

Estas explicaciones de produjeron al arranque de la testifical en la Audiencia Nacional, donde Ángel Fernández Noriega se mostraba como siempre, dicharachero, locuaz, didáctico y legalista según conviniese a lo tratado en cada momento. Su irrupción en los pinchazos del caso Ausbanc/Manos Limpias le había llevado ante el magistrado.

La Mano del Rey

Da la impresión, escuchándole, que La Mano del Rey en el Reino de Unicaja ha acudido a la Audiencia nacional ese día con el ánimo de colaborar con la Justicia. Parece que va tranquilo, se le nota algo sobrado. También llega con la lección a recitar muy bien aprendida e intentar convencer a Santiago Pedraz de que su participación en los hechos “para nada” guarda relación con los intentos de salvar a Medel de la imputación de Manos Limpias en el caso ERE, cuyo abogado es el propio Luis Pineda. Que él es un probo funcionario al servicio de la caja.

Todo ello tras pagar una millonaria cantidad que se habría camuflado tras el concepto de contratación publicitaria “y de eventos”, uno de ellos sobre el aceite de oliva del que dijo que era “muy importante” en Andalucía.

En los primeros compases de la declaración Noriega está entero, intentando explicar a Pedraz cosas tan obvias como esta:

–…y el Grupo Joly, que a lo mejor no lo conocerá…”.

–Claro que lo conozco –le responde el juez, como dándole a entender por vez primera que no se encuentran en una charla de café, ni ante un juez invitado en un cóctel posterior a unas jornadas jurídicas de Unicaja.

Ante la pregunta sobre la inversión de un millón de euros el pasado año en Ausbanc, Noriega intenta dar una lección magistral, algo inconexa, tartamudeando en algún momento, sobre la diferencia entre los devengos y los pagos. El millón de euros sería, según Noriega, el devengo. Mientras que los 600.000 realmente abonados que corresponderían a 2015 y 2016, serían “los pagos”. “Se hace así con todos los medios de comunicación”, dice Noriega al juez en sus reiterados intentos por situar a Ausbanc al mismo nivel que al resto de medios de comunicación y a sus periodistas responsables con Luis Pineda, representante de una revista de la que, por cierto, en ningún momento se habla del coste por impacto de audiencia.

Pedraz, por ir al grano, le pregunta expresamente si existe algún tipo de convenio con otras empresas periodísticas “así, parecido al de Ausbanc”. Noriega respira hondo y cita dos casos de los muchos que piensa soltar, “sí, Joly, El Mundo…”

La compra de la desimputación

Pero  al juez Santiago Pedraz lo que parece que le interesa sobremanera es el posible enjuague para comprar la desimputación del presidente de Unicaja. Una situación estrictamente personal de Braulio Medel que nada tiene que ver con la entidad bancaria, entre otras cosas porque el señor Medel estaba en el Consejo Rector de Idea  propuesto por el gobierno de la Junta, dado su prestigio personal y su adscripción socialista.

Noriega, en su testimonio, intenta desde el primer momento que se aborda el asunto mollar de Manos Limpias, poner una barrera cortafuegos que salve del incendio al incombustible banquero de Marchena, a su amigo y jefe Braulio. Para ello desarrolla un discurso increíble, situando a Medel junto a sus abogados particulares, en una especie de burbuja de seguridad aislada del mundo. “Braulio Medel se opone tajantemente a cualquier planteamiento de su tema personal”, reiteraría después ante el fiscal. Un presidente de banco, Braulio Medel, con el que Noriega hablaba de todo menos “de su tema personal” en el Juzgado Nº 6 de Sevilla.

Es justo en el arranque de las primeras explicaciones cuando Fernández Noriega empieza con afirmaciones muy sorprendentes. Por ejemplo dice que nunca supo, hasta que se enteró por la prensa, que Pineda y Manos Limpias habían actuado judicialmente contra su jefe en el caso Eres. Dice también que él, para nada, ha intervenido en ese asunto.

El tono y el léxico del que llegó a ser presidente de CajaAsturias procedente del SOMA-UGT empieza a cambiar conforme entra en terreno pantanoso. Su estrategia de defensa en esta declaración es negarlo todo, darle a su participación con Ausbanc una aureola de normalidad y punto; le delata el nerviosismo cuando se acoge permanentemente a la muletilla “evidentemente”, especialmente cuando busca una salida creíble que no encuentra.

El asunto de la imputación del señor Medel, insiste, es un tema absolutamente personal donde la caja ni nadie de la entidad ha participado “para nada” y del que “nos enteramos por la prensa”.

Aunque Noriega no lo sabe aún, en la primera parte de la corrida, con los lances de bienvenida de Pedraz, el magistrado ha puesto en suerte a Noriega ante el representante del Ministerio Público. Uno y otro, juez y fiscal, a esas alturas ya creen saber donde les está mintiendo el “Director de División de la Secretaria General de Unicaja”, nombre oficial de su cargo. Han pasado diez minutos de declaración, le quedan cincuenta más y, desde luego, infartantes.

Es el turno del Ministerio Público

Lo primero que le plantea el fiscal es si en sus habituales contactos con Pineda, “dada su amistad incluso personal”, ambos habían hablado del caso Medel en los ERE. A lo que Noriega responde que solo han hablado de lo que se publicaba en los medios.

Sabe que no dice toda la verdad y busca el subterfugio para hablar del  “espíritu” del convenio publicitario con Ausbanc, quebrado tras atacar al presidente de la entidad vía imputación.

El fiscal le pregunta por ese “espíritu” y Noriega vuelve a poner a todos los medios en la misma canasta que Ausbanc, dando a entender que si hay un convenio con pasta de por medio, se tiene que proteger el buen nombre de la entidad.

Aprovecha para deslizar que no todo ha sido vino y rosas entre Unicaja y Pineda, citando expresamente el asunto de las cláusulas suelo que Pineda deseaba controlar mediante convenio al igual que había hecho con Caja Rural del Sur. Esa negativa de Unicaja a pactar con Ausbanc, explica Noriega, supuso una fuerte campaña de Pineda contra la entidad.

En este contexto es cuando parece que se va a producir una revelación importante ya que Noriega, hace mención a la solemnidad del momento y el lugar donde se encuentra: “manifestar, evidentemente, aquí mi descontento, evidentemente, con esta actuación…” ¿La del Sr Pineda se refiere? le pregunta el fiscal, “sí, claro”.

Le piden que explique si tuvo conocimiento previo de que Manos Limpias iba a desimputar a Medel. La respuesta, nuevamente tartamudeante y vacilante es que “no”. El fiscal insiste y le pregunta si en alguna ocasión Pineda le pasó las preguntas que le iba a hacer a Medel en el juzgado de los Eres. Noriega se expresa como si el fiscal le hablase en otro idioma; que no, que él nada ha tenido que ver con ese asunto, insiste inquieto.

Documentos que comprometen

Es cuando se le pide que identifique un documento requisado en el domicilio de Pineda. De entrada Noriega dice que no lo conoce, ni le suena. De pronto su memoria queda muy limitada. Le siguen enseñando papeles y ante las evidencias Ángel Fernández Noriega confirma que su legendaria habilidad le ha fallado una vez más.

En efecto, los reconoce. No tiene más remedio, con lo cual se da cuenta de que vienen curvas en la declaración. Y aún quedan cuarenta minutos de interrogatorio. Ante el primer golpe recibido a manos de un fiscal que es capaz de sonreír con el acusado en momentos de distensión, Noriega se oculta como un galápago y recurre a su falta de memoria. Y eso que, le recuerdan, estaban hablado de cosas pasadas hace solo dos meses, no cuatro años. “Pues no le puedo decir” concluía. Reconocía el haber conocido el documento con las preguntas a Medel en el juzgado de los ERE, pero de ahí no le sacaban por momentos. No recordaba ni como, ni cuando, ni donde, ni cuanto… “nada le puedo decir”. Noriega salia mal parado del tercio de varas.

Los clarines suenan en la Audiencia Nacional cuando el fiscal pide que se emita la grabación integra de una conversación telefónica entre Luis Pineda y el propio Noriega, mantenida el pasado 12 de febrero de 2016.

Empieza formalmente la lidia. Suena la llamada y, efectivamente, es la voz de Noriega y la de Pineda. Pero Noriega no se reconoce y pide que se la pongan de nuevo. Sin duda intenta ganar tiempo para pensar en el jardín donde se ha metido por lealtad con Braulio. Se confirma que es su teléfono y “si es mi móvil, pues soy yo, evidentemente” era su voz.

Medel, “el primero”

-“Va a ser el primero” se oye a Pineda decirle a Noriega por teléfono. “¿Si?, ¡perfecto!” le contesta. Braulio Medel será el primero en declarar el día de las comparecencias ante la juez Bolaños.

Pero el compareciente no recuerda ante el fiscal si están hablando de la lista y el orden de imputados en los Eres con Medel como el primero. Se nota que ha sido pillado en un renuncio y se resiente a la hora de resultar convincente como al principio de la sesión. El fiscal para amarrar mejor la prueba pide que escuche nuevamente la grabación integra.

“He estado revisando el escrito y esta perfecto, esta de puta madre” se oye decir a Noriega. Es evidente que hablan del caso Medel ya que Noriega va añadir algo más en lo que no ha caído Pineda, que Braulio Medel no puede ser acusado de prevaricar “porque no es funcionario público”, dice el secretario general de Unicaja.

“Ahora sí”, dice Noriega al concluir la grabación por segunda vez. Pero a renglón seguido no aclara nada, vuelve a su caparazón, dando la sensación de hombre aturdido, sin recursos disponibles para un plan b. No sabe como responder si en la conversación hablan del mismo documento que había reconocido momentos antes. Tras muchos tiras y aflojas, incluso con intervención de Pedraz pidiendo aclaraciones puntuales, Angel Fernández concluye que no, que no están hablando él y Pineda de ese documento.

Dada la cerrazón del compareciente al no reconocer lo que parecen evidencias más que suficientes, el fiscal ordena que se escuche ahora una grabación anterior, del día 16 de enero, recién salidos de las entrañables fiestas navideñas.

La conversación entre Pineda y Noriega, esta vez, es algo tensa a cuenta de los supuestos pactos, con un millón de por medio, que Unicaja no ha liquidado. Lo aclaran y se asumen compromisos de arreglo. Ambos vuelven sobre el denominado eufemísticamente “tema personal de Braulio” donde nuevamente se comprueba que Noriega está al cabo de la calle de todo y donde le anuncia el envío  de “todo lo que está saliendo, con las imperfecciones” correspondientes. Pineda le dice en otro momento que “la reunión del tema León es urgente” a lo que le tranquiliza y le dice que “contará con todas las autorizaciones “ y que de ese tema “nadie, nadie sabe nada” le reitera.

Noriega acaba reconociendo los papeles

“Todo lo que se está hablando es tema de publicidad”, dice Noriega intentando transmitir seguridad nada más concluir la escucha de la conversación telefónica entre él y Pineda. Es cuando  el fiscal le pregunta que qué tiene que ver con la publicidad que una jueza rechace un recurso etc., a lo que Noriega, nuevamente desorientado, contesta que están hablando del pago de los devengos. Le cuesta reconocer que están hablando de la causa de los ERE. Al final lo reconoce, pero aludiendo a las informaciones públicas que sacaban en los medios sobre el tema.

El fiscal y el magistrado comprueban que Noriega empieza a acercarse a las tablas. Se oye la pregunta clave:

-¿Cómo explica usted que el secretario General de Unicaja le esté pasando información al abogado que acusa a su presidente en el caso de los ERE?

Es cuando Fernández Noriega da larga cambiada y opta por construir, improvisando, un argumentario que justifique sus peroratas con Pineda sobre el proceso de Sevilla. Va y confiesa que él lo que intentaba es darle información para, a su vez, ganar su confianza y obtener información sobre los pasos que iba a dar el sujeto. “Yo quería saber hasta dónde estaba dispuesto a llegar” y por esa razón, explica tras 43 minutos de comparencia, “yo le daba carrete” a Pineda. “¿Error?, por supuesto”, se autorresponde Noriega.

También se lía al intentar explicar si él le daba “las líneas de actuación a la otra parte”, o sea a los abogados de Medel, de los que dice que no sabían nada de nada de esta parte de la historia. “Lo de marcar las líneas es una forma de hablar”, se intentó justificar. “Yo lo que quería saber, a titulo personal y al margen del presidente y sus abogados, es hasta donde era capaz de llegar este señor”, argumento al que se acoge nuevamente para justificar sus charlas con Pineda sobre la imputación del presidente de Unicaja. Pero nuevamente el fiscal le acosa y acaba reconociendo que de las “preguntas” de las que hablan, se refieren realmente a las que Pineda le hará a Medel ante la Juez el día de su declaración.

¿A qué se refiere Pineda con lo de a cambio de “enseñar la patita”? se le pregunta, a lo que responde que al “pago de la duda publicitaria” de Unicaja con Ausbanc.

La llamada preparando el Día D

El anuncio de una nueva grabación pone en guardia nuevamente a Noriega. Se le empieza a notar tono de agotado. Esta se ha realizado el  11 de febrero, días antes de la comparencia de Medel en Sevilla. Ha sido Noriega quien llama a Pineda. El objetivo fundamental esta vez es concretar reuniones previas en Sevilla a la declaración del Presidente, para dejarlo todo amarrado. Que, dice Noriega, ha hablado “con esa persona a la que se le vendió adecuadamente” lo que se iba a hacer. Pineda vuelve a insistir en cobrar, reprochando que solo cumple el trato una de las partes. “Ya te dije que ese tema está resuelto” le corta un Noriega al que se le nota eufórico y con galones. Pineda vuelve a la carga con el tema de León que también está pendiente.

El fiscal tras escuchar la grabación busca más explicaciones, como por ejemplo quien era “esa persona a la que se le vendió adecuadamente el plan”.

Noriega dice que no se refiere a nadie en concreto, que “es una forma de hablar”, de igual modo dice que desconocía si Pineda anularía las preguntas y se limitaría a un alegato final.

Reconoce que los pagos a Pineda se han estado haciendo conforme a la planificación de la entidad, siempre desmarcando la causa/efecto con el proceso penal de Medel. Y que cuando le dice a Pineda que ha hablado con Braulio “le estaba engañando” con el objetivo de sacar información de provecho.

Se impone la amnesia

Nuevo atranque de Noriega cuando se le pregunta si mantuvo la reunión que se menciona con Pineda en Sevilla o 15 o 16 de febrero. No lo recuerda, balbucea de nuevo y concluye que no recuerda “que pasó en esos días” y reitera, una vez más, que él no sabía que Manos Limpias se iba a retirar de la acusación contra su jefe, como tampoco recuerda que Medel se reuniese con Pineda, algo que había confirmado el hombre de Ausbanc en Sevilla, Pepe Marín, en su declaración correspondiente.

Como guinda final al interrogatorio el fiscal le pregunta por la filtración, desde Unicaja, de la noticia a Pineda de que le estaba investigando la Audiencia nacional y la Udef. A lo que Noriega, que dice que lo han publicado los medios, se desvincula completamente, negando por activa y por pasiva que ni él ni nadie de la caja se fuese de la lengua, obviamente cometiendo un delito de revelación de secreto.

No obstante reconoce que él, como Secretario General de Unicaja, conocía de los requerimientos de la Audiencia Nacional a Unicaja solicitando información reservada y sometida a secreto sumarial. Pero nunca se lo dijo a nadie.

-¿Reconoce usted de dónde le pudo llegar al investigado esa información?

A esas alturas la voz de Noriega es casi imperceptible, se ha instalado en el no permanente, se le nota muy desfondado. Reconoce a preguntas del fiscal que han hecho una investigación interna en Unicaja para saber quién ha sido el filtrador. Nadie. Que solo cinco personas de la entidad conocían esa información y que él era el único que conocía a Pineda, pero que él no había sido.

Había pasado una hora y siete minutos de interrogatorio, quizás la hora más amarga y apurada de cuantas Noriega ha vivido en la entidad que preside Medel, al que le ha demostrado en su declaración una lealtad perruna de manual. Con tal de evitar mezclarle en el apaño, Noriega ha sido capaz de fabular una historia donde lo más increíble resulta que alguien como él, estuviese negociando algo de tanta trascendencia para Braulio, sin que Medel lo supiese.

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