La liberación sexual y reproductiva de las mujeres, por lo tanto la liberación en sí misma, no llegará mientras cada una de nosotras no podamos hacer con nuestro cuerpo lo que nos salga del alma.

Ha llegado la izquierda al Gobierno de España y es de esperar que el feminismo encuentre un poco de aire fresco. Ya hemos podido comprobar que a la derecha no le preocupan las mujeres, al menos no la mayoría de ellas. Desde mi punto de vista, fuera de las que conforman “su” élite las demás no somos nadie pero ¿somos alguien para la izquierda?

A la nueva Ministra de Igualdad la han entrevistado el otro día para El País. Y ha empezado “bromeando” con el único hombre del equipo del periódico: “¿Tú estás aquí por tus méritos o por cuota?”. Y yo me pregunto… ¿qué le parece gracioso a Carmen Calvo?: ¿La cuota que nos ha permitido a las mujeres, a ella, llegar a puestos de representación, o el “chascarrillo” que, con seguridad, habrán oído muchas compañeras de boca de algunos hombres? ¿Es esa actitud feminista? ¿No estarían ardiendo las redes si esa misma pregunta se la hubieran hecho a ella?

Cierto es que no creo que lo haya hecho con mala intención, es probable que sólo se haya tratado de un desafortunado intento de relajar los nervios previos a una entrevista o de romper el incómodo silencio entre personas que no se conocen y que han de permanecer juntas durante un rato. Sin embargo, su actitud es fiel reflejo de la postura que adoptan las representantes del PSOE con respecto a determinados asuntos controvertidos dentro del feminismo: Esa postura de autosupuesta supremacía moral que las aleja de una parte de la sociedad a pesar de que el propio feminismo se nutre de esa parte, al igual que de otras muchas.

El feminismo es la corriente de la diversidad, de la diferencia, de las minorías, de TODAS las mujeres, de quienes hasta ahora hemos estado en desventaja, y está aquí para hacernos a todas y a todos iguales en oportunidades y en derechos. Ninguna persona que se diga feminista debería tener la soberbia de arrogarse la representación o la defensa de aquellas otras a quienes ni siquiera se ha molestado en escuchar.

El PSOE se ha declarado abolicionista y contrario a la regulación de la Gestación por Sustitución (ellas insisten en llamarlos vientres de alquiler) en su 39 Congreso y la Sra. Calvo ha asumido la representación de esa postura junto con su cartera del Ministerio de Igualdad. Estoy casi segura de que no recibirá en su despacho a las Asociaciones de Trabajadoras del Sexo que hay en nuestro país y puedo afirmar rotundamente que no ha escuchado a las Asociaciones pro Gestación por Sustitución ni a ninguna mujer que quiera ceder su capacidad de gestar, sin embargo no duda en calificar a estas mujeres de “vientres de alquiler” alegando que “son una nueva utilización del cuerpo de las mujeres, una compraventa más. Y particularmente grave para nosotros porque usan el cuerpo de la mujer más pobre”. Según ella, “aquí no valen eufemismos con el lenguaje”. Así de categórica se muestra.

Ya lo he dicho muchas veces, pero lo repetiré una vez más, a ver si hay suerte y lo lee: Fueron dos Gobiernos distintos del PSOE los que legislaron sobre reproducción asistida, en 1988 y en 2006. Ambos, asesorados por equipos multidisciplinares, adoptaron la expresión Gestación por Sustitución para nombrar esta forma de acceder a la maternidad/paternidad. El propio Dr. Palacios, de la Comisión Especial prelegislativa para el estudio de la reproducción asistida del Gobierno de Felipe González, que da nombre al informe redactado y que, en su momento, se mostró contrario a la regulación de esta práctica, aboga ahora por abrir el debate sobre la gestación por sustitución, alegando que “los tiempos y la sociedad han cambiado” y partiendo de un principio fundamental: la libertad de la mujer y que no haya situaciones de coacción. Y fue el Gobierno de José Luís Rodríguez Zapatero, Presidente feminista, el que permitió la inscripción directa de muchas niñas y niños nacidos gracias a este tipo de procedimientos.

Fuera de nuestro Estado, varios países democráticos en todo el mundo permiten la gestación por sustitución en sus territorios bajo normas más o menos garantistas. Aquí al ladito, el Tribunal Constitucional Portugués analizó la Ley que regula el acceso a la gestación por sustitución en ese país concluyendo que: “la misma, con el perfil trazado por el legislador portugués, o sea, en cuanto modo de reproducción excepcional, consentido autónomamente por los interesados y acordado entre los mismos por vía de contrato gratuito previamente autorizado por una entidad administrativa, por sí misma, no viola la dignidad de la gestante ni de la criatura nacida como consecuencia de tal procedimiento ni tampoco el deber del Estado de protección de la infancia”.

Tanto la Conferencia de la Haya de Derecho Internacional Privado como el Servicio Social Internacional han debatido sobre este asunto y han señalado la necesidad de regular con garantías para todas las partes, continuando a día de hoy sus trabajos para establecer unos criterios marco que aseguren el respeto a los derechos de todas las personas que intervienen en este tipo de procesos.

Con sus manifestaciones y su postura incondicionalmente contraria a debatir siquiera sobre este asunto, el PSOE y Carmen Calvo muestran un desprecio absoluto no sólo por los Gobiernos democráticos y por la Justicia de muchos otros países sino también, y sobre todo, por las mujeres, pobres o no, de todo el mundo. Tratar de “vientres de alquiler” a los miles de mujeres que han gestado para otros en todo el planeta es arrogarse la autoridad moral de anular su capacidad de agencia, incapacitándolas como personas desde una supuesta posición de superioridad que deben creer haber obtenido por imposición divina. Llamar “vientres de alquiler” a quienes, por el motivo que sea, han decidido ceder su capacidad de gestar es una grave falta de respeto a todas esas mujeres. A esa actitud le faltan el feminismo y la sororidad y la empatía, cualidades indispensables en quien dice defender la igualdad.

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