El juicio de las tarjetas black de Caja Madrid, ha quedado visto para sentencia tras cuatro meses de sesiones ante los jueces. En el banquillo de los acusados 65 ex altos cargos y directivos de la entidad, entre ellos a los ex presidentes de la entidad Miguel Blesa y Rodrigo Rato. Este último acusado fue, además, vicepresidente económico de José María Aznar y Director Gerente y Presidente del Directorio Ejecutivo del Fondo Monetario Internacional (FMI).

La Fiscalía solicita para los acusados penas que van desde los doce meses hasta los seis años de prisión por apropiarse indebidamente del patrimonio de la entidad rescatada por el Gobierno.

Al finalizar la vista, ninguno de los 65 imputados quiso aprovechar su derecho a decir su última palabra. Sólo el que fuera ministro del PSOE, Virgilio Zapatero, ha reiterado que nunca obró de mala fe y que en todo momento usó la tarjeta con mesura y diligencia, razón por la que ha mostrado su pesar ante “739 días de pesadilla”.

Sólo el que fuera ministro del PSOE, Virgilio Zapatero, se ha acogido al derecho a la última palabra

Durante la jornada, el abogado del ex presidente de la CEOE, Gerardo Díaz Ferrán ha mostrado su disconformidad con la condena de cuatro años de prisión solicitada por el fiscal del caso, Alejandro Luzón, y ha calificado de “injusticia” que no haya considerado la situación personal de su cliente, en prisión desde finales de 2012 por el vaciamiento de Viajes Marsans, y actualmente en concurso de acreedores personal.

En declaraciones a los medios, el letrado de la acusación popular por parte de la Confederación Intersindical de Crédito, Andrés Herzog, confía en una sentencia que condene a los usuarios por sus prácticas en la caja.

 

Posibilidad de recurso

La sentencia no zanja la causa, ya que puede ser recurrida ante el Supremo e incluso ante el Constitucional. Para Herzog, el recurso no prosperará ya que “creemos que la sociedad necesita esta condena después de lo que ha sufrido con la crisis y del desfalco tan impresionante”. Cree que el juicio “ha demostrado lo poco creíbles que son las excusas y los pretextos de los acusados”.

Concluyen así cuatro meses de sesiones en las que, además de los acusados, han desfilado por la sede de la Audiencia en la localidad madrileña de San Fernando de Henares una decena de testigos, entre ellos el antecesor de Blesa al frente de Caja Madrid, Jaime Terceiro, que reconoció haber implantado este sistema con el fin de “dignificar” la labor de los consejeros y siempre para gastos de representación.

“La sociedad necesita esta condena”, dice la acusación popular

A preguntas de la Fiscalía Anticorrupción Terceiro afirmó que las tarjetas emitidas entre 1988 y 1996 eran absolutamente blancas (white) y sólo comenzaron a “oscurecerse” tras su dimisión, palabras que rápidamente se convirtieron en una de las frases más sonadas del proceso. La Fiscalía ha solicitado para los imputados penas de prisión por más de 130 años en conjunto.

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