Hace algunos días se conmemoraba un nuevo aniversario de la muerte del eterno poeta sevillano en el apátrida exilio de Colluire .Pero hoy igual que antaño, sigue siendo España,una tierra cainita e invertebrada en sus esencias, esas  en las que aún hoy se respira y palpa el peso de la sotana y  el señoriteo de hidalgas posturas en roídos calcetines de una democracia con obsolescencia programada en un ir y venir de generaciones de políticos sin alma ni coraje ni altura de miras necesarias para un presente que necesita más que nunca de la determinación, coherencia y liderazgo de quienes asumen desde las instituciones democráticas el mandato de un pueblo ávido de cambios.

Es nuestra tierra hoy simiente de dos almas como decía León Felipe en su poema del exilio, país de poeta y soldado, de cultura y desmemoria , de plañideras y criticones , de envidias y complejos. Pero aún con todo y con semejantes ingredientes, es España capaz de dar fruto a generaciones de hombres y mujeres  ejemplos de superación y éxito, aún cuando para llegar a tan altos menesteres deben de sortear estas los obstáculos que los pesimistas que habitan por doquier en las esquinas de la España del Siglo XXI ponen al paso de quienes con su deseo transformador quieren hacer de nuestro país algo más que el retrete catetil de la vieja Europa, esa que carcomida por el poder económico y la insolidaridad humana  mira hacía sus dorados salones mientras en sus fronteras el hambre, el dolor y la muerte hacen del mediterráneo una tumba muda en donde cada día niños, mujeres y hombres dejan sus huesos.

Y es que no puede uno por menos que clamar a favor de las Guillotinas para la incultura y la desigualdad , esas necesarias más que nunca en un país que hoy vive en blanco y negro la pérdida de sus derechos y libertades, un país que hoy mira con el recelo propio a las instituciones que lejos de ser garantes de los pilares fundamentales de la democracia forman parte del ensordecedor baile de las vanidades del ibex35.

Y en todo este dionisíaco festival de fin de imperios la memoria rota e incapaz de poner en valor a los hombres y mujeres que hacen posible que aún la esperanza en lo mejor del ser humano sea capaz de prender en los que más larrianos que seguidores de Oscar Wilde vemos apesumbrados como en la España de hoy vence al alma de poeta la del soldado.

Es la desmemoria el peor virus de una sociedad amordaza incapaz de ver en el ejemplo ajeno la fuerza necesaria para hacer frente al desafío del presente y la construcción de un mejor mañana, ejemplos como el de héroe de la Madelaine y de una Francia ocupada por el fascismo nazi , fue allí donde su historia hoy se recuerda  mientras en esta España su nombre se olvida en la historia y su recuerdo se esfuma con la complacencia de quienes desde los poderes públicos hacen de la memoria histórica una suerte de memoria olvidada en el pasado. Hoy  la historia de Granda, es la historia de una generación de hombres y mujeres que entendieron como necesario el compromiso y la voluntad de cambio para hacer frente a la desigualdad y la tolerancia,  esas que hoy vuelven a habitar por doquier por Europa. Su recuerdo y el de su historia son frente a los retos de la generación del presente el mejor de los antídotos para construir un mañana en igualdad, libertad y fraternidad.

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