El Gobierno saharaui ha mantenido  una consulta de alto nivel con el Gobierno argelino en medio del conflicto que mantiene con la ONU el régimen marroquí, que ha expulsado a funcionario civiles de la Misión de Naciones Unidas en el Sáhara Occidental (MINURSO)  y ha obligado al cierre de la oficina de enlace militar en la ciudad de Dajla, en el sur de la excolonia española, que Marruecos invadió hace 40años.

El viaje del secretario general de la ONU a los campamentos de refugiados saharauis en Tinduf (Argelia) y en especial  a una localidad de los territorios controlados por el Frente Polisario en el Sáhara Occidental, pero no a los que están bajo ocupación marroquí por prohibición de Rabat y a los que Ban Ki-moon se refirió con la palabra “ocupación”, desató la airada reacción del gobierno de Marruecos, que dijo era una palabra insultante y  organizó dos manifestaciones contra el máximo dirigente de las NNUU.

Banki-moon, a través de su portavoz, Stephane Dujarric,  ha lamentado este domingo el  malentendido producido por la palabra “ocupación”, que asegura no fue utilizada de forma deliberada y no pretendía ofender a Marruecos, a la vez que ha insistido tanto en su neutralidad como en la de la propia ONU.

El encuentro entre los gobiernos argelino y saharaui se ha celebrado el  domingo 27 de marzo, seis días después de que el presidente de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), Mohamad Abdelaziz, ordenase al Estado Mayor del Ejército de Liberación Popular Saharaui (ELPS) elevar el nivel de alerta “por las provocaciones de Marruecos a la ONU y la legalidad internacional”.

La “reunión de consulta”, como la califica la agencia saharaui SPS, se ha celebrado en Argel y ha estado  encabezada por los primeros ministros de Argelia, Abdelmalek Sellal,  y de la RASD,  Abdelkader Taleb Omar. Por  parte argelina asistieron el  ministro de Estado y  ministro de Asuntos Exteriores y de Cooperación Internacional, Ramtane Lamamra; el viceministro de Defensa Nacional, Jefe del  Estado Mayor del Ejército Nacional Popular,  general de Brigada Ahmed Gaid Salah, y el ministro de Asuntos del Magreb, la Unión Africana y la Liga árabe, Abdelkader Messahel. Por parte saharaui estuvieron miembros del Secretariado Nacional del Frente POLISARIO y del Gobierno saharaui.

Según fuentes diplomáticas argelinas citadas por SPS, el encuentro se ha   celebrado “en el marco de las consultas entre Argelia y la República  Saharaui” y ha estado centrado  en “cuestiones diplomáticas, de seguridad y humanitarias de interés mutuo”

Alerta militar y una guerra sin treguas

El 21 de marzo el presidente de la RASD y secretario nacional del Frente POLISARIO, Mohamad Abdelaziz, ordenó al Estado Mayor del ELP elevar el nivel de alerta por el deterioro de la situación causado por  las provocaciones de Marruecos a la ONU y la legalidad internacional.

La televisión saharaui informó de que  se dispuso la movilización de todos los combatientes en sus regiones militares, que “deberán estar listos para cualquier orden o eventualidad”, y se estableció el estado de alerta para todos los ciudadanos que habiten en los territorios controlados por el Frente POLISARIO.

También se decidió el inicio de maniobras militares a gran escala en las zonas liberadas y la puesta en marcha de seminarios de formación y actualización para todos los oficiales del Frente POLISARIO.

El 22 de marzo el  Consejo de Ministros saharaui emitió un comunicado en el que dijo que la expulsión de funcionarios de la MINURSO es una renuncia total de Marruecos a los  compromisos firmados con el POLISARIO,  responsabilizó a esta país de las consecuencias que puedan derivarse de un estado de guerra e inestabilidad en la región y elogió el alto grado de disposición combativa del Ejército de Liberación Saharaui.

Un día antes, el Ministerio de Exteriores de la RASD rechazó  en una larga nota  “la propaganda embaucadora y el evidente enredo  promovidos por el gobierno marroquí”, y reafirmó que Marruecos ocupa ilegal y militarmente  del Sáhara Occidental,  “impone un estado de sitio en los territorios ocupados, custodia un muro de ocupación a lo largo de los 2.700 km, esquilma  las riquezas del pueblo saharaui y comete las más atroces violaciones de  los Derechos Humanos”.

En este clima de tensión se suceden las declaraciones de dirigentes del Polisario. El ministro saharaui para América Latina y el Caribe, Mansur Omar, ha dicho en Panamá  que si se vuelve a las hostilidades “será una guerra larga y sin treguas”, y el ministro de Cooperación, Bulahe Sid Mohamed Fadel, ha declarado a El Día.es que están preparados para la guerra y que el ejército marroquí no está motivado ni modernizado, sino obligado “y no lucha por sus derechos y la vida como los saharauis”.

En abril Ban Ki-moon debe presentar un informe al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas sobre la situación en el Sáhara Occidental, donde los saharauis esperan que se celebre el referéndum de autodeterminación que acordaron el Polisario y Marruecos bajo los auspicios de la ONU en el marco del alto el fuego que firmaron en septiembre de 1991 tras dieciséis años de guerra, referéndum al que ahora se opone el Gobierno de Rabat. El Consejo de Seguridad deberá estudiar la inclusión de la vigilancia de los Derechos Humanos entre los cometidos de la MINURSO, a lo que también se niega Marruecos y para lo que siempre ha contado con el apoyo de Francia.

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