En el escándalo de la empresa pública Acuamed, ya no se habla sólo de corrupción, de una trama de cohechos y apropiaciones indebidas cuyo cabecilla, el ex director general de la compañía, Arcadio Mateo del Puerto, fue nombrado por el ministro y hoy comisario de la UE, Arias Cañete, sino que la cosa ha ido a más. A delito ecológico, incluso a envenenamiento masivo en las aguas del rio Ebro en su tramo final, cerca de su desembocadura.

Las investigaciones del juez de la Audiencia Nacional, Eloy Velasco, se centran, ahora, en el embalse de Flix. Según se ha podido desprender de las conversaciones telefónicas mantenidas por algunos de los sospechosos, se llegó a barajar la idea de verter en grandes cantidades Salfumán, muy corrosivo y peligroso para la salud, al rio Ebro con el objeto de ahorrar costes a FCC encargada de la limpieza de ese embalse, situado en su lecho, y que fue contaminado por vertidos efectuados, en su día, por una de las empresas de Ercros, Fertiberia. De esta manera, los responsables de Acuamed ahorrarían a FCC once millones de euros, parte de los cuales irían destinados a supuestos sobornos que investiga la UCO de la Guardia Civil.

Según consta en el sumario, “Acuamed y FCC proyectaron la apertura de un nuevo contrato, por valor de 11 millones de euros, para acabar de descontaminar el lugar”. Según señala la prensa local, todavía quedan en el embalse 200.000 metros cúbicos de lodos contaminados, un 20% de los que había originariamente, además de mantenerse un pH fuera de control. Es por ello que en el sumario se da mucho valor a una conversación telefónica que mantuvieron dos técnicos.

El ingeniero de Acuamed, Pablo Martín Mira, habla con el técnico de FCC, David Blanca. Martín Mira le propone a Blanca”echar ácido, echar clorhídrico directamente al embalse”. El técnico le responde que esta posibilidad se está estudiando pero que hay que hacerlo “de forma ordenada”. “Nosotros a lo bruto, ¿qué haríamos? Tiramos la cuba de clorhídrico y aquí paz y después gloria”, señala David Blanca.

Los responsables de la trama intentaban, de esta manera, evitarle gastos a FCC para cobrar más, a costa, incluso si hacía falta, de la comisión de un delito medioambiental. Incluso más lejos todavía: este vertido podría suponer el envenenamiento del cauce y, por lo tanto, de la flora, fauna y cultivos de la zona con serio peligro para la salud humana. Y todo con ánimo de lucro.

Uno de los actores de la conversación telefónica, Pablo Martín Mira, no goza de grandes incrementos patrimoniales, según las investigaciones llevadas a cabo por la UCO. Todo parece indicar que cumplía órdenes de sus superiores, el director general de Acuamed, Arcadio Mateo del Puerto, y la directora de Ingeniería, Gabriela Mañueco, detenidos y principales investigados de la trama en la cual aparecen relacionados altos cargos del Ministerio de Agricultura en la época en la que este departamento era dirigido por Miguel Arias Cañete.

¿Quieres recibir las novedades de Diario16?

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Trece + 8 =