Cuando despertó, el dinosaurio ya no estaba allí. Tras años de fiel empleado, la multinacional Tale & Tale Corporation le aplicó un ERE y el dinosaurio de Augusto Monterroso se quedó parado. Por considerarlo un trabajo indigno de su categoría, rechazó un puesto de mosca en el famoso poema de Antonio Machado. Le quitaron entonces la prestación por desempleo y, desesperado, el dinosaurio se fue a la Moncloa para quejarse. Cansado de gritar consignas contra la reforma laboral, se durmió.

Cuando despertó, el Gobierno en funciones todavía estaba allí…

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