Hasta finales del año 2011 solo había cuatro formas viables de publicar una novela en España: a través de una editorial, ganando un concurso, coedición o autoedición. En diciembre de ese año surgió un quinto método de publicación: «la autopublicación digital».

La autopublicación digital ha cambiado el mercado literario. Y ha traído cosas muy buenas, entre ellas que autores que nunca se habían podido publicar hayan conseguido ver sus obras, finalmente, colgadas de alguna plataforma digital. Pero hay ciertos datos, fruto de una investigación propia, que conviene tener en cuenta y poner el foco sobre ellos.

Lo primero es que para publicar una novela en digital (obviaré nombres de plataformas, pero me refiero en este caso concreto a Amazon) es necesario crear una cuenta con cuatro datos básicos: nombre, dirección, correo electrónico y tarjeta de crédito. He de anotar que de esos cuatro datos, solo la tarjeta bancaria es comprobada. Esto quiere decir que Amazon no comprueba si el email es correcto con el mensaje enviado a nuestra bandeja para que demos conformidad (un error).

Una vez creada la cuenta cualquiera puede subir una novela y ponerla a la venta. Es decir: no hay un filtro de calidad previo o una comprobación de que la novela es original. Se han dado casos de autores que han colgado la misma novela con distintos títulos, por ejemplo. La misma cuenta utilizada para subir la novela se puede utilizar para opinar de otras novelas. El tema de las opiniones en Amazon no lo voy a tocar aquí, pero cuando ustedes vean novelas que tienen más de 600 opiniones, comiencen a sospechar que hay gato encerrado. Hace unos meses, en una de mis novelas que solo tiene 5 opiniones, en una hora añadieron 12 opiniones de 1 estrella de doce cuentas diferentes. Protesté mediante email al departamento correspondiente de Amazon y esas opiniones fueron eliminadas, o lo que es lo mismo: eran de cuentas falsas.

Vamos a lo de las cuentas falsas. Se pueden crear cuantas cuentas quiera con nombres, direcciones o emails distintos. La tarjeta de crédito puede ser la misma, pero (repito) es el único dato que se comprueba. Con una cuenta se puede subir una novela y con las otras cuentas se pueden poner opiniones muy buenas en nuestra novela y opiniones muy malas en las de otros (esto último no lo he comprobado, pero me consta que es factible).

Hay cuatro formas básicas de promocionar y por tanto de vender nuestra novela. La primera es nuestro círculo más próximo: amigos, compañeros y familia (muy limitado). La segunda es «machacar» constantemente en las RRSS a nuestros contactos para alentarles a que descarguen nuestra novela (moderadamente limitado). La tercera es «regalar» mediante «cheques regalos» nuestra novela a conocidos, amigos y contactos. Amazon puso en marcha este sistema (bien pensado) para poder entregar dinero a quién queramos con solo saber su email. Yo he probado a regalar mis novelas mediante este método y me he llevado una gran decepción: solo el 70% de los receptores de los cheques entregados hacen uso del dinero. En una consulta posterior supe que para canjear el cheque es necesario que el receptor disponga de cuenta en Amazon con una tarjeta de crédito dada de alta. Y si el 30% de mis contactos que leen en Kindle no la han aportado, es de suponer que leen sin pagar (ese es otro tema, pero está relacionado con la piratería).

La cuarta forma de promocionar la novela, objeto de este artículo, es la autocompra. Amazon no impide que una vez descargada una novela, se pueda eliminar y se vuelva a comprar. Desconozco cuántos autores utilizan este método, pero sí que puedo decir que solo se puede hacer 10 veces por día y tarjeta de crédito. No es ético, pero sí permitido. De la misma forma que un autor puede entrar en una librería y adquirir todos los ejemplares de sus novelas, ¿no? Solo tienen que observar a determinados nuevos autores, no conocidos, que cuelgan sus novelas en Amazon y en un par de días se sitúan entre los más vendidas. Y en un par de semanas sobrepasan la centena de buenas opiniones, en un país donde el 35% de los españoles no leen nunca (según el CIS) y el 94,4% de las personas que leen libros prefieren hacerlo en papel (según la encuesta de hábitos y prácticas culturales en España). Si añadimos que que el 84% de los contenidos culturales que se adquieren en España son piratas (Informe anual del observatorio de piratería), entonces sí que es difícil cuadrar de dónde salen esas descargas y esas opiniones. No salen las cuentas.

El resultado es alcanzar el codiciado título de «Amazon best seller». Según, Brent Underwood (vendedor y empresario estadounidense) «La gente llega al ‘top’ de una categoría y, aunque dure solo una hora, se apresura a indicarlo en todas sus biografías y presumen de ello durante el resto de su vida». En la misma línea está el periodista Antón Castro: “cualquier cosa que escribimos nos parece que es una obra maestra y que debe leerla todo el mundo” (Revista Culturamas).

Y para terminar dejo algunos datos de interés: El ranking de Amazon tarda en actualizarse cuatro horas desde la descarga, es decir: la compra de un ebook no tiene efecto en el ‘top’ hasta pasadas cuatro horas. En el año 2012 se necesitaban 1.100 descargas al mes para colocarse en el ‘top-10’. Actualmente con veinte descargas en una hora se puede entrar en el ‘top’. Hay categorías donde con tres ventas ya se es número uno. El propio Underwood colgó una libro vacío cuya portada era una foto de su pie, en la categoría de “Transpersonal”, y en unas horas llegó a ser número UNO en esa categoría. Recuerden: Number One con un libro titulado “Putting my foot down” (algo así como “pisando fuerte”) donde solo aparecía un pie, aparte del título y el nombre del autor. El interior de la obra era idéntico: una imagen del mismo pie ocupando la primera y única página. Y fue BestSeller. Seguramente, Andy Warhol, habría dicho: «Todo el mundo debería tener derecho a quince minutos de gloria».

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Escritor conocido por sus novelas de género policíaco. Ha impartido clases en la Escuela Canaria de Creación Literaria, es colaborador del Diario del AltoAragón y del El Periódico de Aragón. Ha sido el organizador de las diferentes ediciones del Concurso literario policía y cultura (España) y colabora en la organización del Festival Aragón Negro en las actividades convocadas en la ciudad de Huesca. Desde el año 2012 es considerado el creador del término Generación Kindle, nomenclatura utilizada para referirse a una serie de escritores surgidos de la edición digital. En el mes de enero del año 2013 fue uno de los seis finalistas preseleccionados para optar al Premio Nadal en su 69º Edición con la novela La noche de los peones.

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