Es sólo una petición realizada por Podemos, pero los datos que presentan como inicio del comienzo de la investigación son más que preocupantes. La ciudadanía madrileña podría estar pagando de más por los nuevos hospitales construidos, incluso por algunos más viejos. La clave se encuentra en la semi-privatización de los mismos o en el “peaje oculto” que se paga por los mismos. En Diario 16 ya se expuso, en parte, cómo funciona ese tipo de peaje al hablar de los contratos de Florentino Pérez. Los sobrecostes, los malditos sobrecostes de los que tanto uso hizo el aguirrismo. Aumentó en cerca de 14.000 millones la deuda madrileña y ahora toca salvar autopistas, hospitales y a saber qué más nos depare el futuro.

Dentro de esta mala praxis en la gestión se pueden encontrar colusión (pactar contra un tercero) entre gestores públicos y privados, extensión de las concesiones administrativas muy por encima del tiempo fijado, sistemas de control totalmente ineficientes (cuando existían), una normativa profusa y dispersa, ausencia de soportes administrativos-tecnológicos, al fin y al cabo “falta de transparencia y publicidad en la contratación y gestión pública” como afirma Podemos. Todo ello está pendiente de que los demás grupos parlamentarios acepten investigar sobre los hospitales y su oscuro entorno. Desde el PSOE están dispuestos a que así sea según nos han confirmado fuentes internas. Ciudadanos se apuntará porque son así y se apuntan a todo lo que les proporcione luz mediática.

 

Hospital privado, uso público y en el futuro… ya veremos

El mecanismo utilizado por el aguirrismo (Esperanza Aguirre e Ignacio González) para la construcción de nuevos hospitales se basaba en la concesión de la infraestructura durante un período determinado de años. A cambio la Comunidad pagaba un canon “de arrendamiento” hasta que el hospital pase a ser de propiedad pública. El canon a pagar, en principio, era por la utilización del edificio. De ahí, la constructora pagaba los servicios de limpieza, amortizaba lo que le había costado el edificio, etc. El personal sanitario, los equipos y todo lo que ello conlleva lo costea directamente la Comunidad. El resto de gastos debían ser asumidos por el arrendante que está habilitado para cobrar el parking, alquilar espacios para cafeterías, máquinas expendedoras, tiendas de revistas, etc.

Se supone que al cabo de los años estas infraestructuras acabarían siendo parte del patrimonio público. Lo curioso es que se destinaron 2.300 millones a infraestructuras hospitalarias durante esos años y la comisión de investigación desconoce aún para qué. A día de hoy quedan cerca de 14-15 años para esas infraestructuras sean públicas, aunque nada es seguro. Lo que ha descubierto la Comisión de Investigación y por ello Podemos pide hacer un apartado dedicado a Sanidad, es que esos cánones que se están pagando todos estos años no están siendo destinados a sólo pagar el alquiler, sino que se está incluyendo el mantenimiento del edificio, los inventarios sin inventariar y otras cuestiones poco esclarecedoras. Aguirre y sus chicos una vez más dando de comer a sus amigos.

 

Descontrol total

José Manuel López, presidente de la Comisión y diputado de Podemos, es crítico con la situación: “el descontrol del gasto, la mala gestión y el despilfarro no sólo se da en los hospitales nuevos, sino que es el modus operandi de la gestión sanitaria madrileña”. La Cámara de Cuentas ha expuesto esta semana que los gobiernos de Aguirre aceptaron aumentar los pagos a las empresas sin hacerlo público. La Unidad Central Operativa de la Guardia Civil (UCO) se ha personado en las dependencias de la Consejería de Sanidad para requisar e investigar documentación. Tienen la sospecha de que el 1% de lo proyectado para publicitar la construcción de los hospitales ha podido desviarse para otros menesteres. Lo de siempre la financiación ilegal del PP de Madrid.

Para López no es más que un nuevo episodio de la gestión en favor de los pocos y los propios del aguirrismo. Esperanza Aguirre, por su parte, sigue afirmando que desconoce todas esas cuestiones. Según EFE, la que se autocalifica como gran gestora, a saber de qué, ha manifestado que “no vigilé la financiación porque estaba ocupada con los hospitales”. Como siempre estaba a lo suyo y no a lo que tenía que estar. Como reconoce rueda de prensa tras rueda de prensa desconoce todo. La Comunidad de Madrid, sin embargo, tiene una deuda de 24.000 millones que ella y su delfín Ignacio González dejaron.

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