El Banco Central Europeo (BCE) ha anunciado este miércoles que dejará de fabricar los billetes de quinientos euros a finales de 2018. Aunque no se produzcan nuevos billetes de este importe, los existentes podrán seguir circulando, aunque se espera que vayan a ser cambiados en los bancos de la zona euro “durante un tiempo ilimitado”.

Esta medida trata de facilitar la lucha contra el crimen, aunque desde Alemania ven de manera escéptica que la desaparición del billete morado ayude a terminar con las actividades ilegales. Los economistas alemanes más alarmistas ven esta propuesta del jefe del BCE, Mario Draghi como una señal de aviso ante nuevas bajadas de tipos de interés.

Según un estudio del BCE de 2011, más de la mitad de los ciudadanos europeos nunca ha visto un billete de quinientos euros y representan solamente el 2.3% de todos los billetes que circulan en la eurozona. Sin embargo, el factor más contundente a la hora de aprobar la desaparición de este tipo de billetes es dificultar la financiación de los grupos criminales y luchar contra el fraude fiscal.

Esta medida tendrá una incidencia negativa entre aquellos usuarios cuyos negocios estén basados en transacciones que tradicionalmente se han hecho en efectivo, como es el caso del sector agrícola. Habrá que esperar para ver las consecuencias, positivas o negativas de la desaparición del billete de 500, aunque está claro de antemano que se dificultará la eficiencia de los pagos y aumentará (de manera innecesaria) los costes de transacción.

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