Cuando una tarjeta del Banco de Santander va a caducar, se avisa por medio de un mensaje al usuario que recibirá en su correo -en su buzón de correo físico, el que se encuentra en el lugar donde vive – una nueva tarjeta. Hasta ahí no parece haber ningún descuido en el comportamiento del Banco de Santander, ninguna grieta en su forma de actuar.

La tarjeta no funciona hasta que no se la activa. Y para hacerlo es necesario un PIN. El PIN como saben todos los lectores es un código de seguridad de cuatro números. Y ahí sí que es descuidado el comportamiento del Banco de Santander.

El PIN, al igual que la tarjeta, se manda por correo ordinario al buzón físico. Aunque no a la vez. ¿Y qué? ¿Y qué que no se envíe a la vez?

Muchas personas en los tiempos actuales, estudiantes, trabajadores eventuales, separados, solitarios… comparten piso y buzón de correo. Siempre puede haber un garbanzo negro en el mejor saco de leguminosas. Alguien puede coger con enorme facilidad los dos sobres, que llegan separados en el tiempo, del compañero de piso. También puede coger los dos sobres de cualquier vecino si sabe que es cliente del banco: los buzones de correos no son cajas fuertes.

El dinero que se haya sacado en un cajero usando el PIN legal es infinitamente difícil de reclamar. A una persona distraída, o que viva en el extranjero o esté haciendo un largo viaje, se le podría vaciar la cuenta por mucho dinero que tuviera en ella.

En suma: que si alguien tiene mala intención es fácil puede hacer un uso fraudulento de las tarjetas que tan relajadamente envía por correo ordinario el Banco de Santander. A ello se hace el nefasto funcionamiento del servicio de correos a fecha de hoy, con tiempos de hasta tres semanas para una carta desde Villalba (Madrid) a una calle cercana a la estación de Atocha.

El Banco de Santander no ofrece la posibilidad a sus clientes de que vayan a por su tarjeta renovada a la sucursal correspondiente; ni siquiera aunque el interesado lo solicite formalmente. Lo comprobamos en una sucursal, la habitual del redactor que escribe esta noticia, y nos respondieron que no se podía, que ya no se podía. Antes al parecer sí, pero ya no. Se suele utilizar en estos casos, en las sucursales, la cómoda expresión: “No nos lo permite el sistema”.

Si el cliente está preocupado porque no ha llegado su tarjeta la sucursal se ofrece a anularla y pedir otra; pero si lo hace, dado el ritmo de funcionamiento de correos, es probable que se encuentre sin poder disponer de tarjeta durante varios días; o semanas.

Esta falla de seguridad sería infinitamente sencilla de solucionar: el Santander tiene contratadas centenares de cabezas capaces de ideas ingeniosas y brillantes, pero quizá al banco no le merezca la pena porque no existe excesivo riesgo de perdidas millonarias, sólo de prejuicios para los clientes más pequeños. Una lástima. Una fea lacra o mancha en el Banco de nuestro país que mejor fama tiene en el panorama nacional e internacional.

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4 Comentarios

  1. Demasiado suave el artículo. El Banco de Santander está dando la oportunidad a cualquier espabilao de dejar a cero la cuenta de cualquier cliente mayor, que esté fuera de su casa un tiempo largo o sea simplemente un despistado. Soy una de sus víctimas y en breve contaré mi nada agradable experiencia, y si no me lo han solucionado presentaré la correspondiente denuncia en el Banco de España. En recuerdo de mi padre, que era juez.

    SI ERES UN LADRÓN NO DESPERDICIES ESTA OPORTUNIDAD QUE TE ESTÁ OFRECIENDO EL BANCO DE SANTANDER

    Tigre tigre.

  2. Bueno, por lo que son grandes cuando la comunicación entre los individuos e incluso muchos están interesados a la salida y que es elegir ellos mismos.

    • Es completamente incomprensible el comentario de kamagra, quizá no domina el español. Pero si lo que pretende decir es que el cliente es quien elige al banco, tiene razón. Pero en la estela de esa afirmación es evidente que la prensa está obligada a informar sobre las irregularidades o torpezas que sucedan, como es el caso que trata el artículo en cuestión

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