Desde hace mucho tiempo que en todas partes se habla del problema catalán. Del encaje de Catalunya con España. Este debate no es nuevo, y prácticamente, se podría hablar de un tema ya casi histórico. Sin embargo, desde los pasados 6 y 7 de septiembre, se escucha que el Parlament se cargó la Constitución Española y todas las normas de convivencia. Dicho sea de paso, el Tribunal Constitucional dio parcialmente la razón a la Mesa del Parlament y a como se tramitaron las leyes y la reforma del artículo 135.2 del reglamento del propio ente. Así pues, llegados a este punto y teniendo en cuenta que el TC, respecto a lo que pasó ese día avaló la tramitación exprés, ¿Quién rompe realmente el pacto constitucional?

Cristóbal Montoro. El Ministro de Hacienda primero amenazó al Vicepresident y Conseller d’Economia, Oriol Junqueras, y después 48 horas más tarde cumplió la amenaza. Buscando encontrar pagos realizados por la Generalitat en la preparación del Referéndum del 1 de Octubre, intervino las cuentas catalanas y se olvidó de lo que dice la Carta Magna Española. Y es que parece que la Constitución del 78 acaba en el artículo 155, pero no. Y por lo que nos atañe es especialmente relevante el 156.

  1. Las Comunidades Autónomas gozarán de autonomía financiera para el desarrollo y ejecución de sus competencias con arreglo a los principios de coordinación con la Hacienda estatal y de solidaridad entre todos los españoles.
  2. Las Comunidades Autónomas podrán actuar como delegados o colaboradores del Estado para la recaudación, la gestión y la liquidación de los recursos tributarios de aquél, de acuerdo con las leyes y los Estatutos.

¿Qué parte había incumplido la Generalitat para que Montoro entrara, incluso antes que la Guardia Civil, en el Departament de Economía? Realmente, ninguno de los preceptos que reza la Carta Magna habían sido incumplidos, pero la necesidad imperiosa de desmontar un administración que estaba funcionando, que había arreglado los pagos, que las subvenciones llegaban en tiempo y fecha a los entes locales, que resolvió en gran parte el retraso en el abono a sus proveedores… Junqueras estaba trabajando bien, demasiado bien. Y eso no gustaba. Junqueras trabajaba tan bien que, sin recortes, acabó el 2017 por debajo del límite abusivo de déficit que había impuesto nuevamente el Ministro de Hacienda.

Sin embargo, no era la primera vez que se dinamitaba la convivencia por medio de la cartera, hablando en plata, que se utilizaba la coacción económica para obligar a otras administraciones. Y es que lo primero que hizo el PP a su llegada al Gobierno fue aplicar y centrifugar el déficit del estado obligando a Comunidades Autónomas y especialmente a Ayuntamientos, a cumplir con unas medidas de austeridad y reducción de gasto, para que Rajoy tuviera más margen de gasto. Algo terriblemente injusto, y que, por cierto se cargaba ya la Constitución (Artículo 140. Acerca de la autonomía de los entes locales).

Pero aquella mayoría absoluta del Partido Popular, un Tribunal Constitucional más centrado en recortar derechos a los ciudadanos (como la sentencia contra el Estatut de Catalunya de 2010), y la asunción de las políticas neoliberales dictadas por la Troika, hicieron de cobertura legal para este primer gran ataque al pacto constitucional. Para mí, y junto con el incumplimiento de la disposición adicional tercera, del pacto bilateral de financiación autonómica de 2007 y la actitud del Gobierno con la tramitación del Estatut refrendado por el pueblo catalán, hicieron saltar por los aires cualquier atisbo de posible entente con la sociedad y las instituciones catalanas.

Llegados a este punto de la película, y si me están leyendo es que llegaron hasta aquí, deberían preguntarse cada uno de ustedes, ¿Quién se cargó realmente la Constitución? Porqué, en todos estos años, aún no he encontrado la rotura del pacto por parte de la Generalitat de Catalunya.

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