Las mujeres son mayoría entre las personas que solicitan un microcrédito para abrir un nuevo negocio, al representar el 59% del total, frente al 41% correspondiente a los hombres. Estos datos, extraídos de un estudio elaborado para MicroBank por el Instituto de Innovación Social de Esade en 2015, revelan la importancia del espíritu emprendedor entre el colectivo de mujeres y su propensión a convertirse en empresarias para dejar de trabajar por cuenta ajena o para salir de una situación de paro.

Mientras los hombres utilizan los microcréditos principalmente para ampliar o consolidar una empresa ya existente, las mujeres los usan para iniciar nuevos proyectos. En el 40% de los casos, las emprendedoras destinan el préstamo para financiar el 100% de la inversión necesaria para abrir la empresa, mientras que a otro 36% les ha permitido pagar más del 50% de los gastos realizados.

“Esta realidad del mercado laboral, que queda reflejada en los préstamos concedidos por MicroBank, revela la vocación social del banco participado íntegramente por CaixaBank y su voluntad de facilitar la igualdad de oportunidades de todos los colectivos sociales”, asegura Antonio Vila Bertrán, presidente de MicroBank. En su opinión, “el emprendimiento es una de las mejores opciones profesionales para las personas que buscan una salida a la precariedad laboral, un factor que afecta especialmente a las mujeres”.

Si atendemos a la edad, el grupo más numeroso de empresarias, el 44%, está en la franja entre los 36 y los 49 años, una proporción muy similar a la detectada en el caso de los hombres (el 47%). Contrariamente, apenas se encuentran mujeres mayores de 65 años entre los usuarios de microcréditos, y las menores de 36 años representan prácticamente un tercio del total.

Autoempleo que genera más empleo

A pesar de que los negocios creados por mujeres con microcréditos son iniciativas de autoempleo en un porcentaje muy elevado, lo cierto es que están ganando peso los proyectos que dan un empleo a más personas, además del emprendedor. Así, el 48% de los negocios emplean sólo al beneficiario del préstamo y un 27% han hecho posible contratar a otra persona, cuando dos años atrás esta última cifra se situaba en el 18%.

De todas formas, dentro del conjunto de empresas financiadas con préstamos de pequeño importe, se registra una creación media de 2 puestos de trabajo (incluida la emprendedora), una ratio ligeramente más baja a la correspondiente a los hombres, que se sitúa en 2,4 empleos. La diferencia entre un género y otro radica en el tamaño de los negocios, según indica la escuela de negocios Esade.

Hacer frente al paro de larga duración

Constituye una información significativa sobre el perfil del beneficiario conocer su situación laboral anterior a la petición de un préstamo a MicroBank. Existe una proporción mayor de hombres que trabajaban anteriormente como autónomos: un 51%, frente a un 33% de mujeres. Ellas, en cambio, trabajaban de forma más frecuente como asalariadas (un 30%, ante un 25% de hombres).

También es superior el porcentaje de mujeres que procede de una situación anterior de paro: un 35% frente a un 23%, evidenciando que, para muchas emprendedoras, iniciar su propio negocio se presenta, en mayor medida, como una salida profesional a una situación de paro de larga duración. De hecho, el 49% de las mujeres sin empleo que solicitan un microcrédito están inscritas en los registros oficiales de desempleo desde hace un año o más.

El estudio se detiene en analizar los sectores de actividad preferidos por los beneficiarios de un microcrédito. En este apartado, se observan también diferencias de género. Así, las mujeres se inclinan en mayor proporción por el comercio minorista (un 41% frente a un 27% de los hombres). Estos últimos, en cambio, apuestan más por todo lo relacionado con los servicios profesionales (un 44% frente a un 33%), así como a iniciativas ligadas al sector primario. Los porcentajes de ambos géneros son similares en los negocios vinculados a la hostelería y la restauración. Eso sí, hay una mayor presencia de hombres en el campo de las nuevas tecnologías.

Otra característica diferencial hace referencia al menor grado de internacionalización de los negocios regentados por mujeres, y se limitan a un 6%, mientras que un 10% de los hombres han montado empresas con un alcance más allá de nuestras fronteras.

Respecto a los grandes retos pendientes de las mujeres emprendedoras, el estudio de Esade pone el acento en aumentar la diversificación y la capacidad de asunción de riesgos, además de incrementar su presencia en sectores de más valor añadido y con mayor capacidad de crecimiento en empleo, sin olvidar la asignatura pendiente de la internacionalización.

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