La represión de la libertad de expresión por el gobierno de Abdel Fatah al Sisi en Egipto, ha alcanzado un nivel alarmante y sin precedentes en su historia reciente, ha afirmado hoy Amnistía Internacional con motivo del lanzamiento de una campaña para pedir la libertad inmediata e incondicional de todas las personas detenidas exclusivamente por expresar de manera pacífica sus opiniones.

La campaña “Egipto, prisión al aire libre para disidentes” responde a la represión en el país árabe, donde los egipcios expresan cada vez más su malestar por la situación económica y política en la que se ven inmersos.

Criticar al gobierno en Egipto es ahora más peligroso que en ningún otro momento de la historia reciente del país. El gobierno del presidente Al Sisi trata como delincuentes a los ciudadanos y ciudadanas egipcios, simplemente por expresar de manera pacífica sus opiniones”, ha declarado Najia Bounaim, directora de campañas de Amnistía Internacional para el norte de África.

“Los servicios de seguridad actúan despiadadamente para reprimir los espacios independientes que quedan en la esfera política, social e incluso cultural. Estas medidas, más extremas que todo lo visto en los 30 años de régimen represivo del expresidente Hosni Mubarak, han transformado Egipto en una cárcel al aire libre para disidentes”.

Desde diciembre de 2017, Amnistía Internacional ha documentado casos de al menos 111 personas que han sido detenidas por los Servicios de Seguridad Nacional sólo por criticar al presidente y la situación de los derechos humanos en su país.

Cientos de defensores y defensoras de los derechos humanos, activistas, periodistas, opositores, artistas y aficionados al fútbol están actualmente en prisión por atreverse a alzar su voz. Los motivos de su detención varían desde la actividad en redes sociales hasta tener un historial de activismo. Al menos 35 personas han sido detenidas por “manifestación no autorizada” y “unirse a un grupo terrorista” a raíz de una pequeña protesta pacífica en la que sumaron sus voces en solidaridad contra la subida de las tarifas del transporte en metro. Entre las personas detenidas hay cómicos y autores satíricos, incluidas al menos dos que habían publicado comentarios satíricos en Internet y fueron detenidas por la policía con el pretexto de que habían “quebrantado la moral pública” u otros delitos de imprecisa definición.

Las autoridades egipcias han aprobado recientemente una legislación que permite la censura masiva de plataformas y páginas de noticias independientes que pertenecen a grupos de derechos humanos. Desde abril de 2017, los servicios de seguridad han bloqueado al menos 504 sitios web sin autorización ni supervisión judicial. El Parlamento egipcio aprobó esta legislación sin consultar en ningún momento con la sociedad civil ni con periodistas, aduciendo básicamente medidas “antiterroristas”.

“El gobierno del presidente Al Sisi castiga a miembros de la oposición y activistas políticos pacíficos a través de una legislación antiterrorista ilegítima y de otras leyes ambiguas que tipifican todo acto disidente como delito”, ha afirmado Najia Bounaim.

“La legislación recién aprobada sobre medios de comunicación y ciberdelincuencia viene a reforzar el control casi absoluto de los medios de comunicación —prensa, radio, televisión e Internet— por las autoridades egipcias.”

Amnistía Internacional pide a las autoridades egipcias que liberen a todas las personas detenidas que están en la cárcel sólo por expresar de forma pacífica sus opiniones, que pongan fin a su represiva campaña de censura de los medios de comunicación y que deroguen la legislación que endurece el férreo control estatal de la libertad de expresión en el país.

Las medidas adoptadas de forma incesante e injustificada por las autoridades egipcias para enmudecer voces pacíficas han llevado a cientos de activistas y miembros de la oposición a huir del país para evitar su detención arbitraria. Aun así, Amnistía Internacional también ha destacado la valentía de la población egipcia que sigue alzando su voz contra la injusticia.

“A pesar de estos obstáculos sin precedentes para ejercer la libertad de expresión, y del miedo que ya forma parte de su vida cotidiana, muchos egipcios siguen desafiando pacíficamente las restricciones, y con ello arriesgando su libertad”, ha dicho Najia Bounaim.

“Por eso pedimos a los y las simpatizantes de Amnistía Internacional en todo el mundo que expresen públicamente su solidaridad con las personas detenidas en Egipto sólo por expresar de manera pacífica sus opiniones. Debemos demostrar a estas personas valientes que no están solas.”

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