105 misiles fueron disparados alrededor de las 3 de la madrugada (hora española) del sábado 14 de abril contra objetivos sirios en el territorio controlado por las tropas del presidente Bashar al-Assad. Fue coalición occidental, compuesta por las Fuerzas Armadas francesas, americanas y británicas, que decidieron atacar dos zonas que presuntamente albergan armas químicas. El objetivo de Barzeh, cerca de la capital siria, Damasco, es un centro de investigación y desarrollo del arsenal químico. El segundo objetivo es un lugar de almacenamiento de armas químicas ubicado a unos 20 kilómetros de la ciudad de Homs.

Un observador informado no deja de cuestionarse la efectividad de estos espectaculares ataques en un país donde el «cultivo del búnker» está muy desarrollado, además del hecho de que estos ataques se anunciaron hace mucho tiempo, lo que permitió al régimen sirio cambiar la ubicación de sus armas químicas…, si hay armas. Nada impide pensar que esta historia es una pura invención de la coalición occidental como ya ocurrió en Irak cuando se afirmó que el dictador Saddam Hussein tenía un exceso de armamento y era tenedor de armas de destrucción masiva. Al final resultó que todo era mentira.

Horas después del bombardeo del centro de Barzeh en el noreste de Damasco, los empleados corrieron a ver el estado del edificio de tres pisos que fue su lugar de trabajo. Al igual que los periodistas extranjeros que corrieron al sitio, descubrieron que no había rastros de armas químicas.

Putin cabreado

La Agencia France Press informó que, según un ingeniero sirio, el centro en el que trabajaba llevó a cabo trabajos de investigación y desarrollo en la producción farmacéutica y la industria química civil. Una tesis fuertemente apoyada por el régimen de Bashar al-Assad y su aliado ruso Vladimir Putin.

Por otra parte, el presidente ruso que sabía que la coalición americana, francesa y británica atacaría Siria en respuesta al presunto ataque contra Douma, una zona rebelde, en el que se calcularon 40 víctimas. Un ataque que Putin considera como una grotesca puesta en escena para justificar la intervención occidental en Siria.

Enojado, ¿piensa intervenir Putin? La intervención rusa contra los occidentales es difícil de imaginar porque sería el preludio de una tercera guerra mundial, una guerra que ni los rusos ni los estadounidenses están listos para comenzar por un territorio (sirio) y un régimen que no vale la pena.

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