España 76- EEUU 82

España perdió con honor pero sin la brillantez de anteriores citas. Pese a lo ajustado del marcador, los de Scariolo no se vieron capaces de ganar a un Dream Team -cada día más terrenal- que gestionó durante todo el partido una ventaja adquirida en el primer cuarto con sorprendente tranquilidad. Los rebotes en ataque de Jordan y el acierto en el tiro de Klay Thompson intimidarían a una selección española que dependió en exceso de un sobrecargado Pau Gasol, que pese a ser duda hasta el último instante, terminaría anotando 23 puntos. España no supo rentabilizar en ataque la buena defensa de Rudy Fernández sobre Kevin Durant. Los tiradores españoles, con la muñeca visiblemente agarrotada, no estuvieron a la altura de las expectativas creadas tras las exhibiciones ante Lituania, Argentina y Francia. De nuevo fantástico Sergio Rodriguez, con 14 puntos, demostrando por qué los Sixers se han fijado en él. Mención aparte merecen los árbitros, empeñados en desnaturalizar el juego durante todo el campeonato y de manera especial anoche, pitando técnicas de manera obsesiva y prácticamente sin motivo, desvirtuando los contados arranques de raza de los chicos de Scariolo.

La selección nacional de baloncesto se enfrentaba anoche a una bestia dual. De un lado, los partidos contra el Dream Team habían servido en el pasado para homologar a España como el segundo  mayor granero de talento baloncestístico del mundo a cierta distancia de otros menos fecundos. Un lugar a medio camino entre el Olimpo de la NBA y los meros mortales. En los partidos contra USA, los nuestros siempre habían estirado sus capacidades  y eso, al menos, es lo que esperaba la afición española, que pese a los años, no deja de sorprenderse con cada nuevo capítulo de la leyenda de los chicos de oro. Por otro lado, los estadounidenses nos habían vencido en dos finales olímpicas y apeado en unos cuartos de final, siempre con resultados apretados y en partidos en los que España mantuvo sus aspiraciones hasta el minuto final, por lo que los nuestros no querían perder la oportunidad de pegarle un buen meneo al Dream Team.

España afrontaba el choque en estado de euforia controlada, por mor de la inoportuna lesión de Pau Gasol, que arrastraba una contractura en el gemelo que había venido generándole molestias los últimos partidos. Scariolo tenía pues un serio dilema. Podía arriesgar a su mejor jugador para intentar una gesta a priori imposible, o bien preservarlo de cara a una victoria más probable en el choque por el bronce permitiéndole jugar algunos minutos -enfundado en la armadura y ensillado en su caballo como el Cid de Charlton Heston sobre las playas de Valencia- con la esperanza de  infundir miedo al Tío Sam. La posible ausencia de Pau ponía un saco de arena más sobre la balanza de los EEUU, que pese a estar capitidisminuido por las ausencias de Lebron James o Stephen Curry, obligaba al heroísmo a todo aquel que osara intentar ganarle. Un equipo que atesora una capacidad anotadora fuera de toda duda, al que es muy complicado encajarle parciales a favor. La clave para España, defender con piernas ligeras la electrizante circulación de balón estadounidense y encomendarse al acierto en el tiro de Rudy o Mirotic. 

Sobre el parqué del Carioca Arena, Scariolo y Krzyzewsky alineaban sus quintetos habituales. Ricky, Rudy, Llull, Mirotic y Pau -recuperado in extremis–  contra Carmelo Anthony, Durant, Kyrie Irving, Klay Thompson y DeAndré Jordan. Con el miedo agarrado a las muñecas, los españoles comenzaban el choque firmando unos pobres números en el tiro. Un mal presagio considerando la fortaleza del americanos en el rebote. Ante la imposibilidad de jugar segundos tiros, los españoles mantenían el pulso gracias a los robos de balón de Ricky y Rudy. Poco a poco el Team Usa abría una brecha en el marcador, gracias a la efectividad en el tiro de Klay Thompson y Kevin Durant y a la colosal capacidad reboteadora de sus hombres altos Los rebotes ofensivos fueron el especial calvario de los españoles en los primeros 20 minutos. Hasta 16 llegaron a coger en esta primera mitad los americanos ante la frustración española. Habida cuenta de la falta de puntería de los tiradores españoles, Scariolo tomaba la decisión de persistir en los balones interiores a Pau que se batía el cobre contra la molicie americana. Gracias a estos minutos de Pau, España conseguía mantenerse a flote en el marcador que señalaba un nada prometedor 19-26 al final del primer cuarto.

El segundo cuarto arrancaba con la reacción de los de Scariolo, que con la segunda unidad en cancha se aferraban al coraje de Hernangómez y de Navarro para acercarse en el marcador poniendo un 30-33 que hubiese podido resultar revulsivo de no ser por la llamativa tendencia en estos juegos a pitar técnicas al más mínimo alarde de expresividad. Sergio Rodriguez – que de nuevo mejoraba las prestaciones de Ricky Rubio-  dirigía a la perfección a un equipo que conseguía meter el miedo en el cuerpo a un combinado estadounidense que perdía el rumbo en ataque. Pese al buen juego de los nuestros en este segundo cuarto, los americanos seguían disfrutando de muchas segundas jugadas -hasta 5 tiros pudo hacer Carmelo Anthony en una sola jugada – que impedían a los españoles abrir parciales a favor. Con los titulares de nuevo sobre el parqué, El partido entraba en una dinámica de toma y daca en el marcador, siempre con una renta de 6 puntos a favor del Dream Team con la que se llegaba al descanso.

Es obvio que la arenga de Scariolo a los suyos tendría como leimotiv la cuestión de los rebotes ofensivos de los americanos. España mejoró ostensiblemente en esta faceta, que sumado a la buena defensa habitual de los nuestros permitía dejar a los americanos en unos guarismos anotadores inéditos en este campeonato. Pese a esta buena actitud defensiva, los tiros seguían sin entrar, aunque una buena cantidad de rebotes ofensivos permitían a España aguantar el tirón de los EEUU con segundas jugadas que culminaban generalmente en canastas y palmeos de Pau bajo el aro. Jugando regular tirando a mal en ataque, España llegaba al tercer cuarto todavía con opciones de disputarle la presencia en la final a los de Krzyzewski. 

Un nefasto principio del último cuarto sería suficiente para agotar las aspiraciones de un equipo español ajeno a la fortuna, que pese a la buena dirección del “Chacho” Rodriguez y el oficio de Pau en ataque, no conseguía rentabilizar la gran intensidad defensiva con la que se había aplicado a lo largo de todo el encuentro. Sin gran esfuerzo aparente, el Dream Team transformaba lo que era una brecha de seis puntos en una zanja de 15 falta de 8 minutos para el final (57-72), que obligaban a la selección a remar contra una corriente que sería definitiva. Sólo un pequeño arreón final liderado por un Mirotic lastrado por las faltas durante el partido permitía a los nuestros maquillar ligeramente el resultado final (76-82). Un resultado que no refleja en absoluto la verdadera diferencia que hubo sobre la cancha, y que pese a lo ajustado, no deja buena sensaciones. Ahora toca pasar página y volver a la senda de confianza que nos permitiera meternos en la lucha por unas preseas que hace menos de una semana se antojaban inalcanzables. La selección española tiene a tiro volver a subirse a un podium olímpico por tercera vez consecutiva, lo que no está al alcance de muchos.

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