Granollers, capital del Vallès Oriental de sesenta mil habitantes,  ha acogido, esta semana, el Encuentro Internacional de Ciudades Educadoras.

Más de sesenta personas, llegadas de 18 países, han hecho su Asamblea Anual y han compartido, con la ciudadanía, su manera de actuar, de obrar ante estos temas importantes que pueden cambiar el mundo.

Curioso y significativo un Documento que nos ha entregado el Ayuntamiento de Granollers que dice así:

Mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, pueden cambiar el mundo. No lo dudo, éste es mi pensar desde que tengo uso de razón.

Alcaldes y Maestros de diferentes ciudades,  personas interesadas en el futuro del mundo, hemos participado en este encuentro “especial”, en el que ha quedado patente la necesidad de involucrarse en esta noble aventura: Ciudad de y para todos, Educación Pública al alcance de todos y de gran calidad.

¿Educación pública para qué? Para formar personas libres responsables con capacidad de pensar, soñar, decidir, amar. Para aprender a SER, NO, a tener. Para compartir y convivir.

Para decir Nos-otros y desterrar el Yo. Para Atreverse, para dialogar, para conocer…Para acabar con el miedo del que, años ha hemos sido víctimas y no nos ha permitido opinar.

Como afirma Federico Mayor Zaragoza, dejemos de aceptar todo, no acatemos solo la Economía del mercado, digamos No al delito de Silencio que desde siempre nos ha sido impuesto.

No cabe duda de que el marco adecuado para conseguir estos objetivos es la Ciudad, no importa si es pequeña o grande, dirigida por personas responsables, hombres-mujeres que actúen a conciencia escuchando la voz  de la ciudadanía. Dirigentes electos que  deben aparcar  las siglas de los partidos que les han llevado al poder.  Es el pueblo soberano el que  les ha elegido para dirigir su ciudad, su futuro, que todos deseamos libre y en paz.

Desde las calles desde las familias, la Educación debe hacerse visible. Debe ser una Filosofía de vida. Educación-cultura como herramienta conciliadora, la llave maestra de este proyecto de Ciudades Educadoras. Desde la ciudad se pueden lanzar Mensajes al mundo.

Cultura-Educación que debe arraigar en el pensamiento-buen hacer de todos, empezando en la familia, la Escuela, la calle. También a los políticos de turno a los que exigimos dignidad. 

Debemos reclamar que se incluya en los programas educativos más enseñanzas artísticas,  Filosofía, elementos que pueden ayudar a descubrir, a través del pensar, comportamientos democráticos, NO solo económicos. 

Y, por qué No, para enseñarnos a acallar las voces de sirena que nos enmudecen , sin dar respuesta a tantas violaciones contra los Derechos Humanos en este, nuestro mundo, deshumanizado y nos convierte en ciudadanos pasivos.

Educación-Ciudad para acabar con la degradación a la que el mundo está sometido por unos pocos, que nos dominan.

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