Parece que algo está cambiado y dando un giro de 360% en la comunicación del cambio climático. Hemos pasado de ver únicamente ponentes masculinos a la proliferación de actos en los que se cuenta exclusivamente con mujeres.

A principios de año se celebró en Bilbao el I Encuentro de mujeres sobre género y energía. Hace justo un mes se celebraba en Navarra el encuentro “Mujeres y Cambio Climático”, en el que las ponentes eran 13 mujeres (participaron 150 políticas, científicas y activistas). Poco después, tuvo lugar el encuentro «Impactos del cambio climático sobre las mujeres: científicas en la Antártida» en Donostia. Hace un par de semanas en Valencia, se celebró el encuentro «Diálogo en perspectiva sobre el cambio climático» en el que participaron 6 mujeres.

Estamos asistiendo a un cambio de rumbo y pasando de jornadas en las que únicamente aparecían hombres como ponentes a encuentros diseñados por y para mujeres. Ni mucho menos que estos ejemplos signifiquen que ya no existe una desigualdad en cuando a la participación de la mujer en la toma de decisiones respecto a las soluciones a adoptar para mitigar y adaptarse al cambio climático. Únicamente se han dado algunos pasos para acortar esa diferencia. En el caso del cambio climático estos pasos son más que necesarios. Según palabras de Cristina Monge «…el cambio climático afecta más a los más pobres y las mujeres son el 70% de la población con menos recursos». Evidentemente, las mujeres tenemos mucho que decir cuando se habla de buscar soluciones al cambio climático.

A pesar de creer que este cambio era muy necesario y tiene mucho sentido que se cuente mucho más con las mujeres para estos temas permitidme una pequeña reducción al absurdo. La última vez que me llegó una noticia de un encuentro sobre cambio climático en el que iban a participar exclusivamente mujeres pensé, claro, ellos se han dedicado durante décadas a contaminar y esquilmar los recursos del planeta sin tener en cuenta a las mujeres e incluso en muchas ocasiones a costa de ellas, y ahora que no saben cómo solucionarlo nos piden a nosotras que lo arreglemos. Es como cuando éramos pequeños y hacíamos alguna trastada pero siempre sabíamos que podíamos contar con nuestra madre para solucionarlo.

El cambio climático, posiblemente el principal problema al que se enfrenta actualmente la especie humana (que no la Tierra) requiere del trabajo conjunto de toda la especie. Aun agradeciendo los foros que están intentando dar visibilidad al trabajo realizado por la enorme cantidad de mujeres que trabajan en estos temas, será necesario que hombres y mujeres trabajemos conjuntamente y busquemos soluciones al problema estructural al que nos enfrentamos. Podemos ver este problema como una oportunidad de crear una sociedad más justa en la que se difuminen todas las desigualdades.

Como le oí hace poco a Yayo Herrero en una conferencia, «nadie tiene todas las piezas del puzle, las tenemos entre todas y todos».

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