El 14 de de mayo de 1998 fue el momento en que se apagó la vida de Frank Sinatra. Y aunque dejó de estar físicamente presente en este mundo, su música continúa dando vueltas en un imaginario colectivo que no podrá olvidar nunca la maravillosa potencia de sus cuerdas vocales, que le ganaron el apodo de “La Voz”, y forjaron una leyenda.

Su unión entre el cantante y la canción se encontraba en una época en la que nadie más hacía lo que Sinatra era capaz; un cuidado aspecto de cine negro, con un sombrero, cigarrillo y una copa. Un “Don Juan” que llenaba titulares y el imaginario colectivo en aquella época con una larga lista de mujeres, en el que se incluye un supuesto y nunca confirmado, affair con Nancy Reagan.

En las increíblemente intensas interpretaciones de Sinatra, los estándares de la canción popular alcanzaron nuevas cotas, con el carácter que les confería de confesión íntima. Las letras de las canciones importaban como nunca antes lo habían hecho, hasta el punto de eclipsar a todos los cantantes de una generación posterior.

Sin ser suyas, las interpretaciones de Sinatra resultaban casi agonizantemente personales. Canciones como “Night and day”, “I’ve got you under my skin”, “One for my baby” o “Laura” se convirtieron en suyas, y de nadie más. Muchas de esas canciones las grabó varias veces en el período de varios años, y lo más probable es que si el título le suena al lector, esté escuchando la melodía con la voz de Frank en su cabeza.

“Come fly with me”, la canción que dio título a su álbum de 1958 era una invitación al placer que entregaba de forma áspera y alegre, y que auguraba pasar un buen rato con el que ya se consideraba como el “playboy” americano. En su pico más alto en la década de los 50, Sinatra se rodeó de un mundo hedonista, en el que los escándalos eran tantos como éxitos producía su voz de bajo-barítono.

Pero se trataba de un mundo bipolar, en el que las tragedias personales de una de las vidas amorosas más escandalosas de la historia de los Estados Unidos se veía reflejada en gran parte de su repertorio. Un tono casi trágico que se aprecia en temas como “In the small wee hours”, “Frank sings for only the lonely” y “Where are you?” con orquestaciones Wagnerianas que demostraban cómo la vida de playboy no le llenaba tanto como pudiera parecer.

Sinatra se hizo célebre en España tras su relación con Ava Gardner, el matrimonio con ella, y los posteriores escarceos de ésta con los toreros Mario Cabré y Miguel Dominguín. Algo que provocó que “La Voz” le cogiese una cierta manía a nuestro país; su relación personal se juntó con su condición de demócrata acérrimo en pleno régimen dictatorial franquista. Algo que llevó a Sinatra a firmar en las cartas con un sentido “Franco es gilipollas” y que le ganó la entrada en la lista de personas non gratas del dictador.

Nunca quedaron claras las relaciones del artista con el hampa. Como descendiente de italianos, se podría aventurar que Frankie se sintió subyugado por la Cosa Nostra. Su primera mujer, Nancy Barbato, era prima de un mafioso. Pero son incuestionables su amistad con Lucky Luciano, junto a quien se le ve paseando por La Habana y a quien se sabe que fue a visitar a su exilio en Sicilia, con Sam Giancana en Chicago o con Carlo Gambino en Nueva York.

Su último intento de declaración de intenciones dejó las cosas claras por parte del artista: “She shot me down” se tituló el álbum que lanzó en 1981, y que dejaba clara su desesperación en la letra de “A long night”:

 

I’ve seen what the street corners

Do to things like love and dreams

Seen what the bottle can do to a man

With his hopes and his schemes

In the end, noir always wins

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