Un asesino en pleno pelotón del Tour de Francia. Tomando la estela de Agatha Christie en Asesinato en el Orient Exprés, el escritor, periodista y sociólogo mexicano Jorge Zepeda Patterson aparca momentáneamente el género del political noir para adentrarse en una novela policíaca con todos sus ingredientes clásicos, a los que le suma un escenario de fondo tan inusual como atractivo y genuino: la carrera ciclista por antonomasia, el Tour de Francia.

 

¡Lo que le faltaba al Tour y el mundo del ciclismo en general: un compló para darle la puntilla definitiva a un deporte más en entredicho que nunca! ¿Cómo se atreve?

Por el contrario. La novela es un homenaje genuino a la heroicidad de este deporte y al sacrificio de estos enormes atletas. Tengo la satisfacción de decir que para muchos lectores ha sido motivo de tomar contacto con esta pasión por vez primera.

 

Desde sus inicios en el mundo de la narrativa de ficción en 2013 con Los corruptores, el political noir han marcado su estilo en cuanto a géneros se refiere. ¿Por qué ha virado hacia otros horizontes con Muerte contrarreloj?

Mis primeras tres novelas pertenecen al género del thriller político, algo que se alimenta directamente de mi experiencia de periodista de varias décadas. Ficciones en las que el poder y la élite tras bambalinas constituían la materia prima. En esta, mi cuarta novela, quise probarme con una trama que no estuviese relacionada en ningún sentido con mi biografía persona. El mundo de la bicicleta me obligó a ficcionar sobre una realidad distinta y un largo proceso de investigación que enriqueció mi experiencia y me relacionó con una comunidad fascinante completamente nueva en mi vida.

“Hay épica y heroísmo en cada día de carrera del Tour de Francia”

 

La relación de amistad de Marc y Steve sirve de chasis de una bicicleta que circula a velocidad de vértigo. ¿Siempre tuvo claro el ritmo que quería insuflarle a su novela a través de esta relación de vidas cruzadas y orígenes contrapuestos?

En efecto, es maravillosa la manera en que una pasión común, como es la bicicleta pero igual podría decirse de la música en una orquesta sinfónica por ejemplo, puede unir en una comunidad cerrada a personas de procedencias y antecedentes drásticamente distintas e incluso contrapuestas. Es mágico.

 

¿Por qué en el ciclismo, ese deporte donde parecía en un principio que se premiaban valores nobles como el esfuerzo colectivo, la entrega, la limpieza en la competición y el compañerismo, todo ha saltado por los aires y hoy vive sus horas más bajas?

No coincidiría de que se están viviendo las horas más bajas. Me parece que el tema del dopaje va y viene, y tocó fondo con los escándalos de Lance Armstrong. En este momento, me parece,  que incluso ha pasado a segundo plano; aunque es un tema pendular. No obstante, la entrega y el espíritu colectivo es la vida misma de la carrera y la pudimos ver en todo su esplendor ahora mismo en el Tour de Francia que acaba de terminar.

 

En todos los deportes la competitividad es una de las principales señas de identidad, pero ninguna como el ciclismo ha sufrido las bajezas de esta misma competitividad mal entendida. ¿Por qué?

Ninguna disciplina deportiva exige más sacrificio, diría incluso autoflagelo, que el ciclismo de ruta. Participar en un Tour de Francia o una Vuelta de España representa correr un maratón todos los días durante tres semanas. El éxito o el fracaso está directamente vinculado al rendimiento físico (subir o bajar 2 o 3 por ciento basta para hacer una diferencia abismal). En ese sentido la tentación de no dejarse ganar por la sospecha de que otro pueda recurrir a un artificio, provoca que se tomen riesgos con sustancias prohibidas. Pero nunca debemos olvidar que nada sustituye el sacrificio de pedalear de manera inclemente durante horas en picos escarpados a velocidades infernales, muchas veces corriendo riesgos físicos enormes. Hay épica y heroísmo en cada día de carrera.

 

En el fondo, su visión muy negra del ciclismo parece que plantea soterradamente la posibilidad de un efecto catártico que saque a este bello deporte del marasmo en que se encuentra actualmente. ¿Me equivoco?

Coincido con lo segundo, no con lo primero. Es decir, me encantaría que el ciclismo llegara a públicos masivos, como en el pasado. Pero no creo tener una visión negra del ciclismo competitivo. Por el contrario, tras la investigación que realicé para hacer la novela han crecido en mí el  respeto y la admiración por estos héroes modernos.

“Ninguna disciplina deportiva exige más sacrificio, diría incluso autoflagelo, que el ciclismo de ruta”

 

¿Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia o en este caso se ha quedado incluso corto en sus planteamientos argumentales?

Es un cliché, pero realidad y ficción nunca andan muy desempatadas. Supongo que la presencia de un criminal entre el pelotón es una anomalía (espero), pero la trama de competencia, estrategias y pasiones es muy similar a la que se observa en la carrera. La edición de este año del Tour de Francia, para no ir más lejos, en la que se dio una dura competencia entre el multicampeón Froome y su escudero y gran amigo, Thompson, parece sacada de la propia novela.

 

Y para finalizar, México. ¿Lo de López Obrador ha sido una carrera de fondo o una victoria al sprint en su última etapa vital?

Sin duda ha sido una carrera de fondo. En esta tercera ocasión ganó por mucha distancia, no en el sprint final. Siempre fue el candidato antisistema; en las primeras dos ocasiones (2006 y 2012) el votante aún tenía temor por una alternativa de cambio radical. Pero ahora en 2018, justamente su carácter antisistémico lo hizo exitoso: los ciudadanos tenían ahora más rabia por la situación que miedo al cambio, ante los niveles de corrupción y la inseguridad que provocaron los últimos gobiernos.

 

Como sociólogo y doctor en Ciencias Políticas, ¿podrá su país asumir y asimilar un gobierno de izquierdas por primera vez en su historia?

Sinceramente espero que sí. La mita de la población vive en condiciones muy desfavorables; requerimos cambios que moderen los excesos del sistema y tiendan a una mejor redistribución.

 

Ahora que parecía que en Latinoamérica en general los diferentes proyectos políticos de izquierdas parecían agotados (Argentina, Venezuela, Chile…), llega AMLO y se pone al frente del Estado de habla hispana más grande del mundo y la segunda economía de América Latina. ¿Producto de una sociedad desconcertada o aliento para seguir luchando por un mundo mejor y más justo?

Sin duda una mezcla de ambas. Hay grandes zonas del mundo y dentro de cada país que han resultado rezagadas en el contexto de la globalización. Ahora están reaccionando. En cierta manera constituyen ajustes a una globalización que en el fondo es imparable, pero que puede matizarse en sus excesos.

 

 

Muerte contrarreloj
Jorge Zepeda Patterson
Destino
312 páginas
18,50 €

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