Un verdadero líder es aquel que se pone al frente en momentos de dificultad. Lo contrario es una cobardía y una falta de liderazgo que debe llevar a la desconfianza sobre la capacidad de gestionar cualquier organización. Mucho más si se trata de un Estado democrático.

Los principales «líderes constitucionalistas» están escondidos y han delegado en sus subordinados el dar la cara ante todo lo que está ocurriendo en Cataluña. Los líderes independentistas, por el contrario, sí que lo han hecho. Era el papel que les tocaba, pero lo han hecho. Por otro lado, el líder el PSC sí que dio la cara e hizo lo que tenía que hacer.

Delegar en segundos o terceros no es lo más adecuado en una situación de extrema gravedad como la que se está viviendo en España y en Cataluña. ¿Se esconden? Esta falta de liderazgo o de transmitir a la población que los principales líderes se han puesto al frente ante todo lo que está ocurriendo en tierras catalanas es un modo de generar desconcierto.

Ya han pasado casi cinco horas desde que se produjeron los primeros incidentes y ni una sola palabra de Mariano Rajoy, de Pedro Sánchez, de Albert Rivera o, sobre todo, de Felipe de Borbón en su calidad de Jefe del Estado. Hay anunciadas comparecencias por parte de Soraya Sáez de Santamaría, José Luis Ábalos o Fernando Martínez Maíllo. Ninguna por parte de Ciudadanos ni, por supuesto, de Felipe de Borbón.

Es lamentable que un Jefe del Estado se esconda ante una de las mayores crisis estatales que ha sufrido nuestra democracia y se haya colocado de perfil ante todo lo que está ocurriendo en Cataluña. Es inimaginable que algo así ocurriera en países como Francia, Italia, Estados Unidos o Alemania, por citar algunos. Podría pasar en todos aquellos en que la Jefatura del Estado se encuentra en manos de instituciones no elegidas por el pueblo porque, evidentemente, no están obligados a rendir cuentas ante quienes tienen depositada la soberanía popular. Esto nos lleva a tener una democracia huérfana porque uno de sus órganos fundamentales está desaparecido.

Respecto a los líderes políticos ocurre lo mismo. Ni Rajoy, ni Rivera ni Pedro Sánchez han salido al paso de todo lo que está ocurriendo en Cataluña en el día de hoy. ¿Cómo podría un pueblo confiar en sus líderes si se esconden detrás de actores secundarios? ¿Cómo podría la ciudadanía pensar que esos líderes pueden dar respuesta a sus problemas cuando no son capaces de dar una solución a un tema que incumbe a todos los españoles?

Cataluña se ha convertido en el mejor test para demostrar a los ciudadanos que ninguno de los líderes políticos puede responder ante los ciudadanos porque son incapaces de dar la cara.

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