El juicio contra el doctor Vela por el caso de los bebés robados, aunque la causa sólo se centra en el caso de una de esas niñas, llega a su fin mientras las madres siguen recordando la forma tan atroz en que desde los años 70 les informaban que sus hijos e hijas habían muerto al nacer mientras se entregaban a otros padres adoptivos que pagaban sumas cuantiosas por los menores.

La fiscal ha mantenido su petición de once años de prisión para el doctor Eduardo Vela, de 85 años, en el primer juicio de un caso de bebé robado en España. La acusación particular, que ejerce la supuesta niña robada, Inés Madrigal, eleva esa petición hasta los 13 años. La fiscal ha solicitado, además, una indemnización de 150.000 euros. El abogado del médico alega que no hay ninguna prueba, y que los delitos habrían prescrito, además de citar el estado de salud de su cliente, que padece Alzheimer.

Durante la segunda y última sesión del juicio, que tenía que haber concluido el pasado junio, pero fue retrasado al alegar el acusado problemas de salud, ha declarado como testigo, por videoconferencia, la periodista francesa Emilie Delphine, quien, en 2013 grabó a Vela con cámara oculta diciendo que había entregado a Madrigal como regalo, insistiendo en que no había cobrado dinero por ello.

La fiscal considera acreditado que Madrigal fue sustraída a su madre biológica para ser entregada como regalo a Inés Pérez

Vela, que ha llegado a la Audiencia Provincial de Madrid en silla de ruedas, trabajó, entre 1961 y 1981 en la clínica madrileña de San Ramón, epicentro de las denuncias por robo de bebés. Su nombre es, con el de sor María Gómez Valbuena (fallecida en 2013, cuatro días después de ser citada a declarar ante el juez) el más repetido en los relatos de las madres que han acudido a la justicia convencidas de que sus bebés no murieron en el parto, como les dijeron, sino que fueron entregados a otras familias.

También ha declarado como testigo uno de los policías que participó en la investigación del caso y que trató de conseguir, sin éxito, los registros de las madres que daban a luz en San Ramón. “El doctor Vela me dijo que los había quemado”, ha lamentado. La fiscal considera acreditado que Madrigal fue sustraída a su madre biológica para ser entregada como regalo a Inés Pérez y hacer un favor al padre Félix, “persona muy vinculada al acusado” y que a su vez, quería agradecer a Pérez los servicios prestados en un convento.

Solo queda que la Justicia haga su trabajo“, ha concluido Madrigal. “No puede quedar impune que alguien jugara a ser dios cambiando la filiación falsificando partidas y cercenando el derecho a conocer mis orígenes”.

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