Hasta ahora nos hemos dirigido con esa expresión en lo que concierne a la política.

Pero no es así. El divide y vencerás es aplicable en cualquier ámbito concerniente a nuestras vidas. Y eso hace que consigamos entender lo inexplicable: la sociedad se mueve de acuerdo con nuestra inestabilidad de valores, en donde al final sólo vale el “Sálvese quien pueda”.

Hace una semana hacía mención a Inma Évora, activista y miembro de la PAH de Tenerife, a quien, al final, su reclutamiento frente al cabildo de dicha isla terminó con su desmantelamiento, que no rendición. Porque sólo los que la conocemos sabemos que ella jamás se rendirá ante nada ni nadie. Precisamente porque sus valores están bien arraigados.

Pero no sólo nos encontramos esto en los movimientos sociales. En los puestos de trabajo, hemos pasado de reivindicar derechos, así como la negación al sometimiento y explotación laboral, como tampoco a la vejación ante los trabajadores, y abuso de poder, a la sumisión, y por si fuera poco a enfrentarnos con nuestros propios compañeros, para ver quien es el que se arrastra más a los de arriba.

Amenazan con luchar contra el absentismo laboral, pero nadie lucha por tener a sus trabajadores y trabajadoras en un estado de bienestar y motivación continua para así poder llegar a ser más productivos.

Triste es ver que estamos en una sociedad que decidió dar carpetazo a todo lo conseguido durante décadas para dar a paso a una situación caduca y mezquina.

No hace falta más para ver que todo lo expuesto nos hace comprender la triste realidad a la que estamos sometidos, en la que tenemos dos opciones: o resurgir como hicimos quienes fuimos y somos escudos para proteger a quienes no pueden hacer frente al opresor o someternos al sistema.

La solución es fácil: terminar con los miedos y no dejarles que dividan con sus fórmulas a esos trabajadores que no dejan de ser quienes sacan adelante sus empresas.

El “divide y vencerás”, debería ser nuestro objetivo para derribarlo y dar paso al “multiplica y vencerás”.

No podemos permitir que la línea sea la que se está llevando a cabo, porque eso conlleva que quienes nos siguen tendrán un camino cargado de rocas y muros imposibles de derribar.

El mundo laboral necesita urgentemente personas que sean capaces de dar pasos firmes y de frente para demostrar que la esclavitud y la sumisión no tienen cabida en nuestras vidas.

Si en la política es casi una utopía el que no se salgan con la suya dividiendo, en la vida laboral y privada es una obligación por cuestión de supervivencia y bienestar social.

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Madrileña de 52 años, afincada en Tenerife desde el 2002. Auxiliar de enfermería, pero desde hace catorce años, inspectora de seguros. Mi pasión por los medios de comunicación me ha llevado a colaborar en diferentes medios audiovisuales en la isla, donde actualmente dirijo “El Rincón de Ana Vega”.

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