ETA pide perdón a algunos, a casi todos, o a nadie en realidad. Y me da igual. Porque, tras la tragedia, la muerte de inocentes -todas y todos sus víctimas- la única noticia real que me interesó de la banda terrorista fue cuando dejó de matar, y lo hizo para siempre. Y los obispos vascos también piden perdón por haber sido poco claros y no ponerse de forma incondicional al lado de las víctimas. Y que Dios les perdone a todos, o no. Porque hoy lo importante es la generosidad de un pueblo por superarse así mismo, por perdonarse también y por mirar al futuro aprendiendo de los errores del pasado.

La banda terrorista protagoniza sus últimos segundos en busca de un minuto de gloria que no merece. Pero como siempre en los conflictos y las tragedias, el ser humano se supera y se reinventa así mismo. Y me siento orgullosa de esas víctimas que se quedaron en Euskadi y han sabido -y mira que era difícil- no vivir del odio ni de la oportunidad (casi todas, hay que reconocerlo). Y de quieres dieron la cara, otros la vida, y muchos, muchísimos, su compromiso para lograr esa paz que -y no fue por casualidad- tuvo lugar en la época en que Rodríguez Zapatero estuvo al frente del Gobierno.

ETA no acabó consigo misma. No. Acabaron con ella quienes se mantuvieron firmes sin generar más odio, quienes no hicieron del victimismo una forma de vida, quienes no lideraron asociaciones de víctimas para pedir el voto al PP, quienes se negaron a que sus hijas e hijos -víctimas también- crecieran en el odio y el rencor.

Esas víctimas, a cientos, que nunca salen en la tele, ni en Informe Semanal, cuyos muertos por la banda no reciben homenajes cuando se celebra el aniversario de su asesinato, son los verdaderos héroes de la historia y quienes de verdad acabaron con ETA y su maldad.

Mi memoria y mi corazón, y mi orgullo y mi pasión, es por cada una de las personas que murieron, o perdieron un ser querido, o sufrieron, o se escondieron o tuvieran miedo de hablar

A ETA le mató la valentía de un pueblo que tardó en ser valiente, pero que lo fue. En un país y sus gentes que no dieron la espalda a Euskadi cuando sus hijos del diablo sembraban el terror por todo el territorio nacional.

Acabaron con ETA jóvenes que en los 90 se concentraban en Gesto por la Paz -cuando eran tan pocos que los batasunos les ridiculizaban en medio del minuto de silencio- y lo siguieron haciendo cuando dejaron de ser tan jóvenes y por siempre.

Que Dios perdone, o no, a la banda terrorista. Yo prefiero dar voz desde Diario16 a esas víctimas anónimas de ETA de las que que nadie recuerda sus nombres. No sé si ellas están en ese grupo al que los terrorista piden perdón, pero ni puñetera falta que hace.

Dios les perdone, insisto si les tiene que perdonar, pero mi memoria y mi corazón, y mi orgullo y mi pasión, es por cada una de las personas en Euskadi y en España que murieron, o perdieron un ser querido, o sufrieron, o se escondieron o tuvieran miedo de hablar. Esas mismas víctimas, por miles, que hoy miran al futuro, y quieren dejar de serlo con la cabeza alta y el corazón limpio. Orgullosa de ellos.

Hoy mi querida tierra, mi casa, el hogar al que siempre vuelvo al refugio de mi madre, es un lugar de paz, de concordia, donde se mira al futuro y donde da gusto estar. Brindo por ello y que perdonen otros.

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Directora Diario16.com Periodista en cuerpo y alma, licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad del País Vasco, tras 15 años en medíos de comunicación, creó Comunica2 con su compañero de vida y también periodista, Sergio Arestizabal, para demostrar que otra forma de comunicar es posible. Tras sufrir censura y presiones de los poderes públicos en el ejercicio de su profesión, hoy es libre. Durante años ha asesorado personas y empresas en crisis o injustamente juzgados por la opinión pública y publicada. Hoy tiene el reto de que el Periodismo abra un profundo debate interno sobre cómo recuperar la honorabilidad de aquellas personas a las que por error enturbió su imagen pública. Inconformista y crítica, como debe ser una periodista.

11 Comentarios

  1. Excelente reflexión de María José Pintor. A ETA hay que dejar que se desintegre sola. Y los anti-etarras de nuevo cuño, que dejen de demostrar su cobardía, voceando ahora mientras en los tiempos duros ni estaban ni se les esperaba. No tienen vergüenza ni dignidad.

  2. Magnífica reflexión, hablando claro y sin tapujos, llamando a las cosas por su nombre, valiente como siempre, María José Pintor. Como lectora de Diario16 echo de menos sus “Palabra de la Directora”, una muestra de buen periodismo y profesionalidad que no abunda. Sus textos engrandecen a Diario16. Enhorabuena

  3. “por cada una de las personas en Euskadi y en España que murieron, o perdieron un ser querido, o sufrieron, o se escondieron o tuvieran miedo de hablar”

    no son miles, son decenas de cientos de miles !!

  4. Pocos lugares en el mundo se encontrará a un pueblo con mayor capacidad de resurgir de sus cenizas. Bilbao y Euskadi son un claro ejemplo.Sufrieron y vivieron el terrorismo de ETA, y han sabido cerrar heridas y mirar al frente. Enhorabuena por ellos. No hay más que mirar cómo andan ahora los catalanes

  5. A veces nos cuesta entender el silencio de los vascos frente a ETA, pero hoy reconozco que lo están haciendo muy bien

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