Susana Díaz y el líder andaluz de Ciudadanos, Juan Marín.

El rocambolesco encaje que debe hilvanar el Gobierno socialista de Susana Díaz en Andalucía, apoyado por Ciudadanos desde su llegada al poder tras las elecciones autonómicas de 2015, ganadas por mayoría simple, supera con creces cualquier prueba de fuego. Nada hace pensar que la entente formada por PSOE y Ciudadanos en Andalucía vaya a tambalearse hasta la llegada de las próximas elecciones autonómicas a comienzos de 2019 pese a que Ferraz no vea con buenos ojos el compañero de viaje elegido por Díaz.

La presidencia del Gobierno lograda por el líder socialista, Pedro Sánchez, tras la moción de censura, con el apoyo de todo el parlamento y el voto en contra de PP y Ciudadanos, pone en una posición más que incómoda la viabilidad del ejecutivo andaluz de Susana Díaz, que, pese a tener los presupuestos autonómicos aprobados con el apoyo exclusivo una vez más de Ciudadanos, es consciente de que deberá remar con un compañero de viaje que no es del agrado de Ferraz desde el mismo instante en que Sánchez venció a la propia Susana Díaz en las primarias socialistas en mayo de 2017.

Ciudadanos, mientras tanto, ha comenzado a dar señales de distanciamiento, de cara a unas elecciones autonómicas que la presidenta andaluza puede adelantar al próximo otoño aunque haya negado la mayor. Su líder en Andalucía, Juan Marín, subrayó hace unos días que también exigirá elecciones inmediatas si el PSOE es condenado en el caso de los ERE, que se está juzgando desde el pasado diciembre en la Audiencia Provincial de Sevilla. Marín añade, en un alarde de osadía, que también exigiría la dimisión de la propia Susana Díaz si fructifica esa hipótesis, en un claro paralelismo con la estrategia mostrada por el líder nacional de Ciudadanos, Albert Rivera, tras la moción de censura presentada por Sánchez.

Los ‘barones’ del PSOE que apoyaron a la lideresa andaluza en las primarias coinciden en prometer “lealtad” al nuevo presidente

En Madrid la estrategia de Ciudadanos ha fracasado estrepitosamente y el partido de Rivera no ha podido ni querido evitar salir en la foto junto al PP, que se ha negado a asumir en ninguno de sus extremos la demoledora sentencia del caso Gürtel, origen de la moción de censura del líder socialista.

A este “estable” compañero de viaje de Díaz en Andalucía se le estrecha el margen de maniobra, sobre todo tras la sorprendente e histórica victoria de Sánchez en la moción de censura. Susana Díaz ha dado la enhorabuena al líder del PSOE vía Twitter, al igual que otros de los barones territoriales que la apoyaron sin fisuras a ella en las primarias socialistas en detrimento del vencedor.

Tanto la presidenta andaluza como sus colegas de Aragón, Javier Lambán, y Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, han coincidido en prometer “lealtad” al nuevo presidente del Gobierno. Hace poco más de un año, estos mismos barones promovieron con denuedo avalar con una histórica abstención al ejecutivo del ahora saliente Mariano Rajoy con la excusa de dar “estabilidad” al país.

Mientras tanto, la líder de Podemos en Andalucía, Teresa Rodríguez, ha respondido al mensaje de “lealtad” de Susana Díaz a Pedro Sánchez con una sonora carcajada vía redes sociales.

Susana Díaz y su ejecutivo en minoría es consciente de que deberá hilar muy fino para que esa cordialidad que ha brillado durante más de dos años entre PSOE y Ciudadanos en Andalucía no salte por los aires tras la victoria de Sánchez en el Congreso de los Diputados. Del mismo modo, Ferraz también tendrá que templar sus ánimos con Albert Rivera, todo sea por no despertar la ‘fiera’ que hiberna en Andalucía, el mayor granero socialista de votos a día de hoy, y principal feudo inalterable del ‘susanismo’ pese a su histórica derrota en las primarias de mayo de 2017.

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