Quiero mandar un saludo a todos los catalanes que anhelan la independencia. Hoy es un día no para celebrar, porque las rendiciones no se celebran; hoy es un día para estar orgullosos y para reivindicar su identidad; y que el mundo sepa que un día como hoy a primeros del siglo XVIII sus sueños independentistas se vieron truncados por las tropas de un triste, maniaco y depresivo pero «animoso» Borbón que encima era francés y que en sus últimos días creía ser una rana. Felipe V, el primero de muchos de sus opresores.

Y ya que el Artículo 14 del Capítulo segundo del Título I de nuestra Constitución (la buena, la de 1978, no la Pepa) dice que todos los españoles somos iguales sin que prevalezca discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social, me veo obligado a mandar un fuerte saludo a todos aquellos, mis compatriotas, que, igual que ellos, luchan por conseguir una independencia y autodeterminación bien sea en forma de nacionalismo, provincionalismo, regionalismo, panhispanismo o cualquiera de las sub-fomas a las que llamar al independentismo. Y son unos cuantos a lo largo y ancho del territorio. Vease:

Nacionalistas vascos y gallegos, en lucha por algo más que un solo reconocimiento a su lengua y cultura. Valencianistas, aún sin una Nación Valenciana republicana. Nacionalistas canarios; islas unidas por la descolonización y la independencia abrazando el federalismo si fuera necesario. Aragón, otrora reino, otrora corona. Andaluces, todos; los que buscan la unidad y el reconocimiento total del territorio actual, los regionalistas orientales de Jaén, Granada y Almería sin Málaga, los regionalistas almerienses a secas, los regionalistas malacitanos y aquellos que han recuperado la idea de la Gran Andalucía, englobando a Gibraltar, Murcia, Castilla la Mancha, Algarve, Rif, Alentejo y parte de Extremadura y del Segura valenciano. Es cordial incluir también a los municipios repartidos por toda la comunidad, desde Calahonda a Balanegra, que quieren segregarse como ya lo logró El Ejido y otros, en su día. Navarros, una vez reino y libre. Regionalistas castellano-leoneses, castellanistas aperturistas que miran a Cantabria y La Rioja. Regionalistas extremeños, baleares, riojanos,manchegos, cántabros, asturianos…rexonalismu. Cartageneristas de San Pedro del Pinatar, Torre Pacheco, Mazarrón y pedanías como Lobosillo y otras regiones murcianas que también desean un reconocimiento autónomo. Leonesistas y bercianistas, tan cerca, tan lejos. Condado de Treviño, viviendo entre dos aguas con una borrosa identidad. Mención especial a los nacionalistas araneses, dueños de himno y bandera occitana; dueños de su propia cultura, lengua e idiosincrasia. Y, para terminar, quiero mandar un saludo muy especial a los defensores del pancatalanismo; los mismos que entienden que, para formar y ser los Países Catalanes, Cataluña debe expandirse e ir de la mano de Baleares, Valencia, Aragón Oriental, Andorra, el Rosellón y hasta Alguero, norte de Cerdeña.

Si alguna vez Cataluña logra la completa independencia, es posible que estos dos últimos ejemplos sean las regiones subversivas que se opongan a la incomprensión y al aliento de la opresión de su estado mayor. Porque la independencia es como una Matrioska donde debajo de la muñeca nacional, está la regional y debajo la provincial y debajo la local y debajo la municipal.

Feliz Diada

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