Históricamente las universidades son una cuna y un espacio para la reflexión, la libertad y la crítica. Aunque muchos mayores piensen lo contrario, la juventud somos un colectivo que nos pasamos mucho tiempo compartiendo opiniones, pensando, dialogando, leyendo, reflexionando De hecho creo que de eso se trata. Nuestra tarea es formarnos y el pensar es fundamental para que alcancemos nuestro objetivos.

Soy estudiante de tercero de Sonología en la ESMUC en Barcelona. Es un centro que acoge muchas personas de procedencias, culturas y formas de pensar muy diversas, cosa que facilita la reflexión y el intercambio de pensamiento.

El día 9 de abril de 2018 tenía un examen de Historia de los siglos XX i XXI. Uno de los temas era el papel de la música en las dictaduras. De forma casual (o no) ese exámen no lo pudimos realizar.

Esa mañana vino el rey Felipe al Auditori de Barcelona, edificio adjunto a la ESMUC, nuestro centro. Vino a librar los despachos a los nuevos jueces.

Sin aviso previo a la dirección del centro, los Mossos d’Esquadra cerraron un perímetro de “seguridad” y nuestra escuela quedó en asedio policial.

El profesorado que llegó temprano junto a los primeros alumnos pudieron entrar pero a partir de media mañana hasta las 15 horas la escuela quedó secuestrada por los agentes de la policía. Además, varios agentes entraron, sin permiso de la dirección, en el centro para registrar a varios alumnos, obligándoles a abrir sus mochilas, fundas de instrumento, etc. La dirección no daba crédito.

La comunidad educativa del centro estaba indignada, por eso de forma espontánea varias personas del interior decidieron salir a la puerta del centro para realizar una acción de protesta pacífica. Se sentaron en el suelo en señal de protesta ante lo ocurrido y en rechazo al rey. Con un altavoz sonaron canciones, se respiraba un ambiente de protesta pacífica que aglutinó a miembros de toda la comunidad. No contentos con asediar y secuestrar las vidas de los y las estudiantes, profesorado, dirección y trabajadores del centro decidieron reprimirnos con violencia. Empezaron a desalojar las personas que se encontraban en la entrada coartando la libertad de reunión. El desalojo fue violento y totalmente fuera de la lógica. Las imágenes desoladoras, policía desalojando estudiantes y profesores de su propio centro, haciendo registros dentro del centro sin permiso de la dirección. Si no fuera poco decidieron secuestrar el altavoz propiedad de la Esmuc con el que sonaba la música y para conseguirlo cortaron de forma “garrula” el cable del mismo.

Vídeo del desalojo (ElNacional.cat):

A la mañana siguiente la dirección hizo un comunicado donde mostraba el rechazo total con lo ocurrido, hablando de desproporción en la acción policial. Remarcó el carácter pacífico de la acción y destacó el hecho de que no se les comunicó con anterioridad las medidas de seguridad que iban a tomar por la visita del monarca.

El jefe del departamento de Jazz y Música moderna explico al periódico digital ElNacional.cat que “estaban haciendo un acto de protesta pacífica y han sido sacados a la fuerza y, además, han recibido amenazas de multas”.

Esas amenazas se han materializado. A nuestro compañero Roger le han aplicado la famosa Ley Mordaza y ha recibido una multa de 800€. Le atribuyen dos delitos: uno de desobediencia y otro de organizar una protesta no comunicada. En el expediente sancionador que ha recibido los hechos se narran desde una óptica totalmente miope. Hablan todo el rato de un perímetro de seguridad, pero se les olvida mencionar que el centro y la dirección de éste no tenían ningún aviso previo.

En la acusación de desobediencia, el expediente dice literalmente que “Roger (…) hizo una infracción grave de desobediencia o resistencia a la autoridad”. Nos encontrábamos en nuestro centro. Repito, en nuestro centro. ¿Qué país democrático permite que la policía entre a hacer registros en un centro o una universidad? ¿En qué país democrático se normaliza el hecho de que la policía actúe con violencia desproporcionada desalojando a los alumnos de su propio centro? Personalmente creo que Roger, juntamente con el resto de alumnos y profesores que se encontraban allí lo que hicieron fue un acto de dignidad, un acto de resistencia a la excepción, un acto pacífico y de justicia.

Por lo que se refiere a la acusación de organización de una protesta no comunicada, no se sostiene por ningún lado. El expediente dice “en el acta de la denuncia consta que el sr Roger tuvo un papel muy relevante en la organización (…) era la persona que llevaba el megáfono”. En realidad, fue un acto organizado por la comunidad educativa en rechazo al asedio policial que vivíamos y en contra de la presencia de un Monarca que nadie ha elegido de forma democrática. Estábamos ejerciendo nuestro derecho a reunión, expresión y protesta.

Por ahora solo le ha llegado la multa a Roger, pero ese 9 de abril se identificó a más personas cosa que nos hace pensar que es probable que en los próximos días lleguen más multas. Roger sostiene que las multas por razones de pensamiento y acción política no se deben pagar nunca de forma voluntaria. Nos dice que va a recorrer esa multa y que se hará una campaña pública de denuncia de su caso y que pedirán el archivo de su causa. Además cree que el motivo de que le haya llegado a él la multa es por el hecho que la policía sabe que él es un militante político activo: “la policía sabe que soy militante político por eso quieren reprimirme. Saben que lucho cada día”.

Una vez más la represión salpica al movimiento estudiantil y a la militancia política juvenil. No es un hecho casual. He empezado hablando de la importancia de las Universidades como centro del pensamiento y crítica. Cuando el poder ataca a los estudiantes y a los militantes políticos de formaciones juveniles es por un motivo. Transmitir la cultura del miedo y la represión para que los jóvenes dejemos de ser críticos, que nos callemos, que no pensemos, que seamos una oveja más del rebaño, que dejemos de trabajar para materializar nuestros ideales, nuestros sueños. Y por eso no podemos bajar la cabeza, no pondremos nunca la otra mejilla. Como dice David Fernàndez debemos ejercer esas resistencias cotidianas dirigidas a transgredir la cultura de la obediencia y la lógica del poder. Resistir contra el miedo, la ignorancia y los intereses. Pensar es resistir, abrir nuevos caminos, encontrar alternativas comunas, demostrar que otro mundo es posible.

 

Roger no estàs sol, estem amb tu! La solidaritat, la nostra millor arma!

#NiReiNiPor #RogerAbsolució

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