Las autoridades de Arabia Saudí han arrestado al menos a siete mujeres activistas en lo que parece un intento por silenciar a las mujeres. La detención se produce meses antes de que el país esté apunto de eliminar la prohibición de conducir a las mujeres que podrán hacerlo libremente a partir del 24 de junio.

La decisión de poner fin a una prohibición ancestral sobre las mujeres que conducen vehículos ha sido aclamada como indicio de una nueva tendencia progresista bajo la mentalidad reformista del Príncipe Heredero Mohammed bin Salman. Sin embargo, esta ultima actuación pone en evidencia a la corona que condena a defensores de los derechos humanos y en materia de igualdad.

Tanto Amnistía Internacional como Human Rights Watch han pedido a las autoridades de Arabia Saudí que liberen a los siete detenidos que por el momento han podido identificar. La mayoría son mujeres pero, también hay hombres y, todos son conocidos en su país por hacer campaña en pro de los derechos de las mujeres.

Han sido acusados ​​de ser “traidores” y de trabajar con potencias extranjeras, acusaciones que Amnistía Internacional califica de “descaradas tácticas de intimidación”

“Parece que el único ‘crimen’ que cometieron estos activistas fue querer que las mujeres conduzcan antes que Mohammed bin Salman” apunta Sarah Leah Whitson, directora para Medio Oriente de Human Rights Watch.

El comunicado del gobierno sostiene que siete personas han sido arrestadas por mantener contacto sospechoso con entidades extranjeras y ofrecer apoyo financiero a enemigos en el extranjero. Han sido acusados ​​de ser “traidores” y de trabajar con potencias extranjeras, acusaciones que Amnistía Internacional califica de “descaradas tácticas de intimidación“.

Los detenidos, conocidos por el momento, aparecieron en la portada del periódico. De este modo, las caras de Eman al-Nafjan, Lujain al-Hathloul, Aziz al-Yousef, Aisha al-Manea, Ibrahim Modeimigh y Mohammed al-Rabea ocuparon la portada bajo el título de traidores. Amnistía lo considera como una campaña de desprestigio público por parte de las autoridades saudíes y los medios alineados con el gobierno para desacreditar a los activistas.

Mientras que el motivo de la detención sigue siendo difuso, Manal al Sharif, la principal promotora de que las mujeres puedan conducir en Arabia Saudi sostiene que ella y sus compañeras están siendo el objetivo de una campaña para silenciar el mensaje feminista.

Manal ha sufrido amenazas que crecen a medida que se acerca el momento de eliminar la arcaica prohibición. Es una de las activistas más reconocidas en su país que ha podido escapar de esta aparente trama gracias a que se encuentra viviendo en Australia. A través de su cuenta de Twitter se ha mostrado tajante con su posición y cree que la campaña de difamación organizada, dirigida a los activistas es similar a la campaña que tuvo como blanco el movimiento en 2011.

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