Al mismo tiempo que en el Parlamento, el Gobierno va a negociar los presupuestos del año que viene con los grupos, Mariano Rajoy iniciará contactos, una vez haya cumplido su agenda inmediata de compromisos, con la CEOE, Cepyme, UGT y Comisiones Obreras. Dos temas encima de la mesa. Una nueva reforma de las pensiones que garantice su futuro, y un proceso de diálogo social para consensuar todos aquellos asuntos que conciernen a empresarios y sindicatos: contrataciones, regulación de los despidos, salarios y negociación colectiva, y agenda digital. En otras palabras, una nueva reforma del mercado de trabajo. Sólo que en esta ocasión muy condicionada por los acuerdos con Ciudadanos y por la situación del Congreso, donde, recordemos, el PP cuenta con minoría.

Empresarios y sindicatos, de todas maneras, llevan reuniéndose estas ultimas semanas en lo que se llama la comisión de seguimiento del III AENC (Acuerdo para el Empleo y la Negociación Colectiva). El objetivo es establecer la subida salarial para 2017. De momento se sabe que UGT y CCOO han propuesto una banda que oscila entre el 1,5% y el 4%, con cláusula de revisión.

Se vuelve a poner encima de la mesa ese modelo de revalorización porque los sindicatos están convencidos de que, el año que viene, el IPC será positivo y se acercará al 1,5% de ahí que el límite del “suelo” propuesto sea ese porcentaje, por encima del cual, además, se revisarían los salarios. Los analistas, esta vez, dan la razón a los sindicatos porque están convencidos de que los tiempos de inflación cero han terminado en los paises desarrollados.

Por su parte, CEOE y Cepyme vuelven a ligar las subidas a la productividad. Y ese es el primer punto de fricción. Los sindicatos argumentan que durante muchos años han ligado los salarios a dicho factor con resultados claramente negativos en lo que al poder de compra se refiere. Insisten en que los datos oficiales del IPC no reflejan la inflación real. Y exigen recuperación del poder adquisitivo.

Así las cosas, ambas partes se presentan ante Rajoy con la seguridad de que sus propuestas no les van a dejar satisfechos. CEOE insiste en que la asfixia que para las empresas va a suponer el fuerte incremento del Impuesto de Sociedades, hay que compensarlo con una rebaja de las cuotas a la Seguridad Social.

Pero el sistema público de pensiones no está para ese tipo de historias. Se supone que Rajoy mantendrá este encuentro la última semana completa de noviembre. Justo la misma en la que se reunirá la comisión parlamentaria que debe revisar y “actualizar” el Pacto de Toledo. Las ideas en torno a la reforma del sistema público de pensiones parecen estar muy claras para todos. Algunas prestaciones, las de viudedad y orfandad, así como las de supervivencia y complementos de mínimos, deberán ser sufragadas con cargo a los presupuestos del Estado. Las cuotas quedarán para las pensiones de jubilación. No se piensa tocar las cuantías aunque sí se endurecerán los requisitos, y se adelantaran los plazos para establecer la nueva edad de jubilación en los 67 años. Y ante esa serie de medidas que pueden generar cierto malestar entre la población, el Gobierno no está dispuesto a ceder ante la vieja reivindicación de los empresarios tendentes a una significativa rebaja de las cuotas a la Seguridad Social.

 

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