Agentes de la Guardia Civil vigilan el Estrecho. Foto: Pedro Martínez.

Pasó el día de la Fiesta Nacional, pero tras los fastos y el boato de los desfiles en honor a las Fuerzas Armadas –que costaron más de 600.000 euros solo en Madrid– queda la auténtica y cruda realidad: las instituciones públicas continúan ninguneando a los guardias civiles, que siguen estando mal pagados, sobrecargados de trabajo y con escasos medios para cumplir su difícil tarea de garantizar la seguridad de los ciudadanos. La parada militar de la Castellana −un acto decimonónico y rancio−, exige un importante presupuesto con cargo a las arcas públicas que podría ser destinado a mejorar la calidad de vida de los agentes, tal como ellos mismos denuncian casi a diario sin que nadie les escuche.

La Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC), organización que a falta de sindicatos en el Instituto Armado defiende los derechos de sus trabajadores, cree que el 12-O fue un día de celebración pero “solo a medias”. La situación es especialmente insostenible en la frontera sur, donde los agentes se juegan la vida con las mafias del narcotráfico, que ahora también controlan el negocio del contrabando de personas. “Un día tras otro vemos cómo nuestros compañeros se dejan la piel para poder dar una respuesta lo más rápida y eficaz posible a los ciudadanos de la provincia de Cádiz, con una plantilla escasa y unos medios materiales muy limitados”, asegura una nota de prensa de AUGC remitida a los medios el mismo día de la Fiesta Nacional.

“Ejemplos tenemos los que queramos, como que no existe un acuartelamiento de la Guardia Civil abierto por la tarde en toda la Sierra de Cádiz, siendo el más cercano el de Arcos de la Frontera, debido a una falta de personal preocupante que lo convierte en un mal endémico, principalmente debido a una distribución geográfica de las unidades que corresponde al siglo XIX con acuartelamientos de seis o siete guardias, lo que se traduce en una difícil tarea a la hora de poder cubrir las zonas rurales con garantías”, añade el comunicado.

La situación es especialmente alarmante en la frontera sur, donde faltan guardias y embarcaciones más modernas para luchar contra las potentes ‘narcolanchas’

La provincia de Cádiz es una de las zonas con mayor incidencia del narcotráfico y la inmigración ilegal de toda España, y donde se exige a las plantillas de la Benemérita una mayor dedicación y esfuerzo de sus unidades costeras, tanto de la Comandancia de Cádiz como la de Algeciras, una labor que los guardias realizan por un escaso salario y sin los medios adecuados. “Desde AUGC, seguimos reclamando que el aumento de agentes en la provincia sea cuantioso para poder hacer frente a todas estas necesidades y poder prestar un servicio al ciudadano como es debido, porque la profesionalidad de nuestros compañeros está más que comprobada y demostrada diariamente, aunque no siempre reconocida por la propia institución como es debido”, insiste la asociación.

En los últimos días se ha podido comprobar que las denuncias de AUGC no son invenciones o exageraciones alarmistas. Los agentes de la zona se han volcado en la persecución de las ‘narcolanchas’ en aguas del Estrecho, pero la falta de medios y la deficiente coordinación entre cuerpos y unidades policiales han provocado que se dejen sin atender algunas llamadas de ciudadanos que han sido víctimas o testigos de otros delitos. “Debido a la falta de patrullas para cubrir estos servicios, y en cantidad de ocasiones, se hace un sobreesfuerzo extra que nuestros compañeros afrontan con determinación”, añade un portavoz de AUGC.

Un claro ejemplo se produjo el pasado martes, cuando la única patrulla del Puesto de Guadiaro, en colaboración con la PAFIT de la Línea y el servicio marítimo de Algeciras, consiguieron detener y poner a disposición de la Policía Judicial a siete adultos y un menor por delitos de contrabando, desobediencia y atentado contra los agentes de la autoridad. Los sospechosos intentaban introducir por el río Guadiaro, en varias embarcaciones neumáticas, una gran cantidad de cajas de tabaco. Al verse sorprendidos por las embarcaciones de la Benemérita arrojaron todo el cargamento por la borda, como suelen hacer los narcos en este tipo de persecuciones con las patrulleras. Finalmente fueron intervenidas 33 cajas de tabaco y las tres embarcaciones. “El río parecía una romería de gente intentando coger la mercancía”, bromean los responsables de AUGC.

Por otro lado, los narcotraficantes siguen actuando con total impunidad y desafiando a la legalidad, como se demostró durante el último episodio acontecido en el río Guadarranque, donde por cuarta vez los narcos han vuelto a destrozar la barrera antinarcos, “actuando con total descaro y echando un nuevo pulso a los cuerpos de seguridad del Estado”.

“Desde AUGC entendemos que todos los planes planteados por nuestros representantes institucionales deben llevarse a cabo y hacerse efectivos con la máxima premura posible; hay que fortalecer las unidades de investigación, porque son la base primordial para desmantelar las bandas organizadas, pero no podemos ni debemos olvidarnos de los compañeros uniformados, que son los que ofrecen la atención primaria a todo aquel ciudadano que lo necesite”, exige AUGC. Además, los agentes reclaman un incremento de la plantilla en todas las unidades territoriales, empezando por el COC (Centro de Coordinación), “ya que son los ojos y los oídos de nuestras patrullas y deben atender teléfonos, cámaras SIVE, transmisiones, etcétera, mientras coordinan el resto de unidades de la Guardia Civil: Servicio Marítimo, Tráfico, Seprona, Fiscal, Guías Caninos, Conductores, GEDEX, GEAS, UHEL, GRS, GAR, Intervención de Armas, Armamento, Seguridad y Protección y por supuesto Seguridad Ciudadana”.

Todas y cada una de estas unidades prestan servicio en esta provincia, pese a que tienen unas importantes carencias de personal. Según AUGC, sus miembros “se merecen” que se les proporcione unos recursos materiales “necesarios y modernos”, que se les dote de una jornada laboral “digna” con la que puedan conciliar la vida laboral con la familiar, que se les asigne un “complemento retributivo especial”, por estar trabajando en una zona de especial singularidad, y que se les facilite una “estructura policial moderna” acorde con las necesidades actuales. “Exigimos que no se nos aplique un Código Penal Militar y que tengamos un servicio de psicología externo, un protocolo adecuado para combatir la lacra de los suicidios en la Guardia Civil, en resumen, una policía moderna, del siglo XXI, para que el ciudadano pueda recibir un servicio eficiente y eficaz”, añade AUGC. “Es día de celebración sí, pero a medias todavía; los guardias civiles necesitamos que la institución se adapte a las necesidades actuales en muchos aspectos. Hoy en día la Guardia Civil funciona gracias al sobreesfuerzo de los agentes que son los que diariamente están realizando una labor encomiable, sin el apoyo y reconocimiento de la institución”, asegura la asociación.

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