Agentes de la Policía Nacional, funcionarios de Vigilancia Aduanera de la Agencia Tributaria y agentes de la Guardia Civil han desarticulado un grupo criminal dirigido principalmente por ciudadanos de origen chino y dedicado al cultivo y posterior distribución de marihuana a gran escala en Reino Unido. Casi un año de investigaciones desembocaron en un operativo en el que se han llevado a cabo 21 registros simultáneos en ocho provincias y que se ha saldado con la detención de 31 personas. Los registros -realizados en las provincias de Vizcaya, Burgos, Valladolid, León, Zamora, Salamanca, Madrid y Guadalajara- han permitido la incautación de más de 22.000 plantas de marihuana, 45.000 euros y una pistola semiautomática del calibre 9 milímetros Parabellum, 92 cartuchos del mismo calibre y una maquina contadora de dinero.

En el curso del operativo los agentes han detenido a 29 personas de distintas nacionalidades, incluyendo la detención en Sevilla de uno de los principales dirigentes de la investigación, por los presuntos delitos de pertenencia a organización criminal, contra la salud pública, defraudación de fluido eléctrico y tenencia ilícita de armas.

En fases previas de la operación se intervinieron 6.500 plantas en dos viviendas y una nave industrial, y se incautaron 36.700 gramos de marihuana listos para el consumo, llevándose a cabo la detención de dos personas.

Los roles dentro de la organización

La organización tenía una gran movilidad y empleaba documentación denunciada previamente como sustraída para la adquisición de vehículos, contratos de alquiler y contratos de luz, lo que ha dificultado de manera extrema la identificación de los verdaderos responsables de los ilícitos investigados. Los miembros de la organización estaban altamente especializados, existiendo un rol bien definido de cada uno de los escalones de la trama descubierta.

Así, el conseguidor era la persona que se dedicaba en exclusiva a localizar por toda la geografía inmuebles en alquiler que reunieran las condiciones adecuadas para el fin que buscaba la organización. Normalmente, consistían en chalés aislados o naves en polígonos industriales con poca actividad.

Por su parte, los montadores eran los miembros de la organización especializados en el montaje de la instalación necesaria para el acondicionamiento de las plantaciones una vez formalizado el contrato de alquiler. Estas personas trabajaban intensivamente para preparar toda la infraestructura en pocos días y evitar así llamar la atención en exceso.

Acondicionada la instalación, varios miembros de la organización, los cultivadores, utilizando vehículos de alquiler o a nombre de terceros, se encargaban de la adquisición de las semillas, macetas y de la tierra necesaria para el desarrollo de las plantas de marihuana, supervisando frecuentemente el estado de la plantación.

Los cuidadores, por su parte, eran los responsables en cada plantación de custodiar y evitar robos. También eran los encargados del cuidado y mantenimiento de las plantas hasta que alcanzaban el estado óptimo para su recolección y secado. Estas personas eran el escalón más bajo de la organización y durante todo el proceso permanecían en el interior de los inmuebles sin abandonarlos, recibiendo de otros miembros de la organización la comida necesaria para su subsistencia. La organización planeaba ir sustituyendo a ciudadanos de nacionalidad china por vietnamitas para ejercer las actividades correspondientes a este escalón más bajo de la organización. En el momento del operativo se procedió a la detención de dos ciudadanos de esta última nacionalidad, los primeros en ser contratados.

¿Quieres recibir las novedades de Diario16?
Compartir
Artículo anteriorCastilla y León incumple la normativa de Medio Ambiente
Artículo siguiente7.400 inmigrantes son atendidos por Cruz Roja
Periodista en cuerpo y alma, licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad del País Vasco, tras 15 años en medíos de comunicación, creó Comunica2 con su compañero de vida y también periodista, Sergio Arestizabal, para demostrar que otra forma de comunicar es posible. Tras sufrir censura y presiones de los poderes públicos en el ejercicio de su profesión, hoy es libre y Directora de Comunicación de HoffmannWorld y Catalina Hoffmann. Asesora a personas y empresas en crisis o injustamente juzgados por la opinión pública y publicada. Hoy tiene el reto de que el Periodismo abra un profundo debate interno sobre cómo recuperar la honorabilidad de aquellas personas a las que por error enturbió su imagen pública. Inconformista y crítica, como debe ser una periodista.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

veinte − 2 =