“Considerando que la libertad, la justicia y la paz en el mundo tienen por base el reconocimiento de la dignidad intrínseca y de los derechos iguales e inalienables de todos los miembros de la familia humana”…dice la Carta de Derechos Humanos aprobada por naciones Unidas el 10 de diciembre de 1948 y, ¿Dónde estamos?

Siguen las guerras, las muertes. Los Refugiados clamando por sus vidas, los pobres cada día más pobres y aumentan por doquier mientras unos pocos dominan a su albur este mundo que nos es hostil.

Quienes hemos estando fustigando con nuestras ansias de un mundo para todos desde que tenemos uso de razón, no nos sentimos satisfechos de que tanta innovación, tanto descubrimiento, sirva solo para aumentar las diferencias en esta sociedad que pugna por seguir adelante, de vivir, en las estrecheces cada día superiores para la cesta de la compra.

Leemos con estupor las evasiones fiscales de quienes, a pesar de conseguir grandes beneficios en nuestra sociedad, ayudados por “agentes especiales”, llevan sus ganancias a países donde su dinero es bien recibido y NO pagan los impuestos a la Sociedad donde los ganaron. Lo triste es que salen pocos nombres, pocas empresas de las muchas que así obran. ¿Quién les protege?

Seguro que, con una buena revisión a los beneficios y sueldos ostentosos, NO a los que cobramos un mínimo y no tenemos nada que esconder, sino a los de “los defraudadores”, éstos podrían revertir a favor de nuestro país para paliar déficits, dando prioridad a todo lo que afecta la vida y el bienestar de la ciudadanía toda.

De conseguirlo, este debe ser nuestro empeño: Imagino un país nuevo, donde los niños puedan ejercer su niñez con Dignidad. Donde nuestros jóvenes no deban ser sometidos a trabajos precarios-vejatorios. Un país del nadie tenga que emigrar para procurarse un futuro, gracias a sus estudios y Currículums. Un país que acoja a quienes abandonaron todo, por culpa de las guerras y el hambre.

Un país que se preocupe del Medio Ambiente: o nos movilizamos para tratarlo cual merece o, la vida sobre la Tierra tocará la sinfonía final, sin remisión.

Un país donde los “mayores” no tengamos que estar haciendo cábalas sobre si llegaré al día 25, el que me llega la pensión –que he pagado a lo largo de mi vida-.

Un país en el que, quienes lo dirigen, sean capaces de ejercer su mandato, con un orden de prioridades: Palabra-Educación-Salud-Cultura-Medio Ambiente. Escuchando las voces de todos, procurando que nadie quede apartado de la educación que debe ser obligatoria y gratuita para todos. Que la Salud recupere su salud, la que tuvo en tiempos recientes, ahora recortada, sin cabezas pensantes. Salud para todos y también Cultura, herramientas que pueden vestir un nuevo futuro, con Dignidad y Esperanza.

Será el mundo de los Seres Humanos todos…

 

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