Octubre de 1582. La que por aquel entonces está llamada a erigirse como la mayor de las responsabilidades, aquella que históricamente ha venido designada bajo el precepto de la Responsabilidad propia de Aquel que Sabe atenaza en este caso la inviolable garganta del que es, sin duda uno de los hombres más importantes del momento, y que acabará siéndolo de la historia.

Gregorio XIII no es feliz. Hace noches que se remueve inquieto en sus aposentos. Los que le conocen bien reconocen en su conducta sutiles cambios. Se trata casi de impresiones, sujetas por ello a la subjetividad de lo interpretable; mas no por ello son menos importantes. Pero… ¿Qué puede hacer temblar al Santo Padre?

Entonces, como ahora, se trata de una palabra. Una palabra impresa entonces por Nicolás COPÉRNICO en el que estaba llamado a constituir uno de los capítulos más comprometedores de la Historia de La Ciencia. El peso una palabra impronunciable la llamada a erigirse en responsable de la desazón. Una desazón que a finales del siglo XVI se arregló eliminando literalmente del calendario varios días de octubre…

¡Qué magnífico tándem! Sin duda el formado por Nicolás COPÉRNICO y por Gregorio XIII. Hombres de una época, a la sazón presos de su tiempo, ambos bien podrían erigirse en ejemplo de lo que la Historia ha denominado Hombres con Autoridad. No en vano cada uno desde su espacio, eso sí llenándolo sin ambages, dieron sobradas muestras de su capacidad. COPÉRNICO revolucionó el futuro desde su presente, cambió la percepción no ya de lo que era, sino de lo que aún estaba por llegar a ser. Pero como suele ser habitual en estos casos, los rivales, o si se prefiere incluso los amigos que estaban enfrente, no le iban para nada a la zaga. ¡Y qué magnífico rival! El representado por el Papa Gregorio XIII

Pero hoy no hay sitio para COPÉRNICO, Y ni siquiera el Papa puede hacer desaparecer los días de octubre que le resulten incómodos. Gregorio sí lo hizo. Al respecto de las causas, éstas se revelan como sencillas: Poder es la capacidad gozada por aquel destinado a saber que efectivamente puede.

Y no obstante la sensación de ingravidez, procedente en este caso de observar el progresivo deterioro de los marcos de referencia a los que hasta ahora rendíamos tributo a la hora de diferenciar lo que es arriba de lo que es abajo, ha sufrido parecido menoscabo en tanto que si COPÉRNICO modifico las relaciones de poder vinculadas al Sol como centro de gravedad, otros sujetos sin duda menos competentes parecen haberse atribuido la sagacidad para imponernos los medios destinados a permitirnos diferenciar lo que es propio de La Izquierda. 

Parece complicado. De hecho, tras muchos años presa del que una vez más se erige como el mayor de los males, el que procede de emitir juicios y valoraciones fundamentados en el dar cosas por sentado; no ya 137 años de historia, como sí más bien los logros de un procedimiento macerado en el devenir propio de una evolución imposible de repetir, en la medida en que está inexorablemente vinculado a esos mismos 137 años, han saltado por los aires al no poder soportar la tensión que devengada por más de 300 días de disonancias, incomparecencias morales, negligencias conceptuales y otras lindezas por el estilo han terminado por obligarnos a muchos a preguntarnos no ya qué es el socialismo 2.0, sino en qué medida esto es, siquiera, una manera correcta de hacer y entender la Política. ¿Habremos acaso de asumir nuestro fracaso, implícito éste en la constatación de que hoy no se puede hacer Política desde la coherencia con los pilares básicos del Socialismo?

A esa que no a otra, es a la conclusión que he llegado una vez analizadas las consecuencias de un proceso que comenzó a primeros de mes, y que ha terminado hoy mismo, cuando el inicuo RODRÍGUEZ IBARRA afirmaba sin la menor reticencia algo así como que todo aquel que no esté dispuesto a aceptar el acuerdo alcanzado por el órgano de dirección, está obligado a abandonar el PSOE.

La situación parece compleja, y sin duda lo es. Y tal vez por ello sea si cabe más conveniente tratar de dilucidar un procedimiento analítico llamado cuando menos a diferenciar las partes de este entramado. Acudimos entonces al conocido protocolo formado por la consideración del vínculo que existe entre el concepto, en principio lo destinado a definir el objeto; el procedimiento, lo llamado a promover la comprensión y el desarrollo de lo anterior; y la actitud, a saber el condicionante moral destinado a obrar en nosotros los cambios que esperamos con la implementación de todo el protocolo en sí mismo.

La cuestión emerge en todo su esplendor, sobre todo cuando la violencia de la que a menudo hace gala la realidad se ubica en este caso en torno a la cuestión de si las personas que el presente nos ha regalado para capitanear el desembarco, están en realidad en condiciones de redefinir el concepto. En dos palabras: ¿Es Susana Díaz, qué decir del Sr. Fernández, aval suficiente para redefinir el concepto de la Izquierda?

¿Es Susana Díaz, qué decir del Sr. Fernández, aval suficiente para redefinir el concepto de la Izquierda?

Superado el instante del concepto, qué decir de lo atinente al procedimiento. ¿De verdad alguien se cree la panoplia del domingo? De ser así los socialistas no habrán de catalogarse en base a la disquisición que separa a los convencidos de los no convencidos. Más bien la diferencia habrá de establecerse entre los que han quedado satisfechos, y los que en cualquier caso no han sido capaces de imponer su voluntad.

Pero es una vez alcanzado el capítulo de la actitud, donde finalmente todo parece conjugarse con mayor prestancia, en pos de aportar un poco de luz.

Se entiende la actitud como el conjunto de encomiendas en las que se refugia el quehacer subjetivo del hombre, encomiendas que en este caso se refieren a la consideración política. Y es precisamente del análisis de tales consideraciones subjetivas, de donde extraemos el elemento capital llamado a manifestarse como el integrador de toda esta debacle puesto que elemento llamado a actuar suministrando cohesión a todo lo dicho hasta el momento no es sino La Ideología.

La Ideología. En otro tiempo propensa a aglutinar en torno a sí misma el cúmulo de elementos destinados a conformar lo que habría de estar llamado a ser considerado como buen proceder; se muestra hoy como el único elemento válido a la hora de juzgar la conveniencia de ciertos comportamientos, identificando con ello a los responsables de los mismos.

Es tan solo desde La Ideología, desde el marco de afianzamiento que la misma proporciona desde donde podemos alcanzar el instante de sosiego imprescindible para considerar como inauditos, cuando no ridículos, los comportamientos esgrimidos por aquellos que amparados en la desazón, o simplemente ocultos en la polvareda asociada al tumulto originado, no han tratado sino de boicotear uno por uno los pilares de este gran Edificio que con el sudor de no pocas generaciones se había erguido orgulloso en la Historia; orgulloso de contener el Espíritu Socialista.

¿Creéis acaso que es exagerado o abiertamente mentira lo que digo? Valorad pues en su justa medida las declaraciones del Sr. Fernández cuando este fin de semana ha hablado de la importancia de reconstruir “el solar”.

No estará entonces de más que todo el que hoy por hoy esté dispuesto a desarrollar la valentía que supone seguir participando del Ideal Socialista, encomiende la supervivencia de éste a la Ideología. Ella y solo ella conserva hoy por hoy la valía suficiente como para volver a engranar las piezas que ahora mismo han saltado literalmente por los aires.

Ella y solo ella puede, como en el caso de COPÉRNICO y el dilema de la posición del sol respecto de los Hombres hacer compatible en este caso la posibilidad de transigir (sería más justo decir tragar) con el desmán que supone apoyar, siquiera por defecto, una opción de gobierno perpetrada por los que en definitiva son nuestra antítesis.

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Natural de La Adrada, Villa abulense cuya mera cita debería ser suficiente para despertar en el lector la certeza de un inapelable respeto histórico; los casi cuarenta años que en principio enmarcan las vivencias de Jonás VEGAS transcurren inexorablemente vinculados al que en definitiva es su pueblo.
Prueba de ello es el escaso tiempo que ha pasado fuera del mismo. Así, el periodo definido en el intervalo que enmarca su proceso formativo todo él bajo los auspicios de la que ha sido su segundo hogar, la Universidad de Salamanca; vienen tan solo a suponer una breve pausa en tanto que el retorno a aquello que en definitiva le es conocido parece obligado una vez finalizada, si es que tal cosa es posible, la pausa formativa que objetivamente conduce sus pasos a través de la Pedagogía, especialmente en materias como la Filosofía y la Historia.

Retornado en cuanto le es posible, la presencia de aquello que le es propio se muestra de manera indiscutible. En consecuencia, decide dar el salto desde la Política Orgánica. Se presenta a las elecciones municipales, obteniendo la satisfacción de saberse digno de la confianza de sus vecinos, los cuales expresan esta confianza promoviéndole para que forme parte del Gobierno de su Villa de La Adrada.

En la actualidad, compagina su profesión en el marco de la empresa privada, con sus aportaciones en el terreno de la investigación y la documentación, los cuales le proporcionan grandes satisfacciones, como prueba la gran acogida que en general tienen las aportaciones que como analista y articulista son periódicamente recogidas por publicaciones de la más diversa índole.

Hoy por hoy, compagina varias actividades, destacando entre ellas su clara apuesta en el campo del análisis político, dentro del cual podemos definir como muestra más interesante la participación que en Radio Gredos Sur lleva a cabo. Así, como director del programa “Ecos de la Caverna”, ha protagonizado algunos momentos dignos de mención al conversar con personas de la talla de Dª Pilar MANJÓN. Conversaciones como ésta, y otras sin duda de parecido nivel o prestigio, justifican la marcada longevidad del programa, que va ya por su noveno año de emisión continuada.
Además, dentro de ese mismo medio, dirige y presenta CONTRAPUNTO, espacio de referencia para todo melómano que esté especialmente interesado no solo en la música, sino en todos los componentes que conforman la Musicología.

La labor pedagógica, y la conformación de diversos blogs especializados, consolidan finalmente la actividad de nuestro protagonista.

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